lunes, 24 de julio de 2017

Los Duelistas

1977 101 minutos. Inglaterra. Director: Ridley Scott. Guión: Gerald Vaugham. música: Howard Blake. Fotografía: Frank Tidy. Productora: Paramount. Reparto: Keith Carradine, Harvey Kitel, Edward fox, albert finney, robert stephens, tom conti, diani quick, jhon mcEnery.
Sinopsis: A principios del XIX, durante las guerras napoleónicas, un teniente de húsares del ejército francés, el aristócrata Armand D'Hubert (Keith Carradine), recibe la orden de arrestar al teniente Feraud (Harvey Keitel) por haber participado en un duelo. Feraud, encolerizado, desafíará una y otra vez a D'Hubert durante quince años. 
Ridley Scott no fue digamos lo que se suele considerar un niño prodigio del cine. Su vida iba encaminada más hacia la televisión, la producción y el trabajo en equipo. Pero algo sucedió en 1975, cuando Ridley contaba ya con 38 años. No era otra cosa que el estreno de la última película de ese neurótico genial que fue Stanley Kubrick. La magnífica, aunque descompensada “Barry Lyndon” hizo al por entonces inédito inglés, querer hacer algo parecido que pudiera homenajear al maestro neoyorquino.

Dos años después, con 40 años, Ridley nos trajo su ópera prima, “Los duelistas”, una bella historia ambientada en la Francia del primer cuarto del siglo XIX, en un momento donde los marcianos, la tecnología y la ciencia-ficción estaban a punto de salir de la olla donde estaban cociendo y ocupar la primacía en el cine norteamericano, moda a la que el señor Scott también se apuntaría.


“Los duelistas” no llega al nivel de la de Kubrick obviamente, pero sus méritos son indudables. Su puesta en escena, su fotografía, sus localizaciones, el cariño y cuidado en cada plano... ya merece un claro reconocimiento de un atractivo visual que se prodigaba poco en los setenta. Las actuaciones son buenas –mejor Keith Carradine que Harvey Keitel- y la trama, aunque un tanto estirada, es atractiva. 

Aunque lo mejor de todo es su espíritu. Reivindicar en el fondo a esos hombres de honor siempre merece un aplauso. Hoy vivimos en un mundo donde ha triunfado la democracia afortunadamente y eso supone el imperio de la ley. Pero tiene también su lado oscuro, y es que una gran cantidad de cucarachas utilizan el sistema para poder difamar, calumniar, insultar... con los medios actuales como la televisión y sobre todo Internet. Bajo su anonimato los muy valientes se atreven a ser “hombres” cuando en cualquier otro periodo histórico no serían más que gallinas desplumadas. 


En épocas como la de “Los duelistas”, las ratas tenían que cuidar sus palabras, primero porque no podían hacerlo a distancia, sino en persona y segundo porque hubiesen sido ensartadas por la espada. 

Y aunque hoy a las ratas no se las pueda ensartar, sí se las puede evitar, es muy fácil diferenciarlas por el olfato, siempre apestan a alcantarilla. 

Aprovechando que la película está basada en un texto de ese monstruo de la literatura que es Joseph Conrad, os recomiendo la lectura de algunos de sus relatos como “Juventud”, “La última carta”, “El alma del guerrero”, “El príncipe Román” o “El piloto negro”. En cualquiera de ellos encontrarás mejor compañía que en la camada. 

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