miércoles, 10 de mayo de 2017

Steve Bartman

14 de octubre de 2003. Sexto partido de la National League Championship Series (NLCS), el partido qué dirime quién disputa las Series Mundiales ante el campeón de la American League Championship Series (ALCS). Se enfrentan en el Wrigley Park de Chicago el equipo local, los Cubs, y los Florida Marlins. Chicago domina la serie por 3-2. Es la octava entrada y los Cubs mandan en el marcador. Están a muy pocas carreras de alcanzar las Series Mundiales por primera vez desde 1945 y así poder ganar un título que se les resiste desde 1908.

Todo iba de cara, en definitiva. Como os decía, era la octava entrada. El bateador dominicano de los Marlins Luis Castillo mandó una pelota hacia una de las esquinas de Wrigley Park. El jugador de los Cubs Moisés Alou fue siguiendo la pelota con la mirada, se acercó al muro, saltó y cuando iba a atraparla con su guante… una mano salió de las gradas, tocó la pelota y ésta acabó entre el público. Alou no daba crédito y lanzó el guante al suelo, mientras increpaba al público… Pidieron al árbitro que anulara la jugada por considerar que el brazo del hincha invadió el terreno de juego, pero el colegiado lo rechazó. Tras esa jugada, los Marlins consiguieron ocho carreras y ganaron el partido.
La cadena Fox repitió una y otra vez las imágenes en televisión, dejando bien claro quién era el espectador que le había robado la pelota a Alou. En aquella época no había pantallas gigantes en el estadio, pero la gente identificó al hincha por la tele y empezó a avisar por teléfono a familiares y amigos que estaban en el campo. Decenas de fans de los Cubs empezaron entonces a insultar al hincha, y a lanzarle basura y cerveza. El club reaccionó rápidamente y personal de seguridad escoltó al aficionado fuera del estadio.

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