domingo, 7 de mayo de 2017

Ragtime

Usa 1981 155 minutos. Director: Milos Forman. Guión: Michael Weller. Música: Randy Newman. Fotografía: Miroslav Ondricek. productora: Paramount Pictures. Reparto: Howard Rollins, Moses Gunn, James Cagney, Brad Dourif, Pat Obrien, James Olson, Michael Jeter, Samuel L Jackson, Frankie Faison, Debbie Allen
Sinopsis: Año 1906. Durante la presidencia de Theodor Roosevelt (1901-1909) Estados Unidos vive una etapa de transición, tanto económica como social. A través de las vicisitudes de varios personajes de Nueva York, se muestra cómo evoluciona el país en los primeros años del siglo XX. Coalhouse Walker (Howard E. Rollins Jr.) es un pianista negro cuya pacífica personalidad sufrirá un gran cambio debido al racismo dominante. Además, su vida ejercerá una gran influencia sobre los miembros de una acaudalada familia. 
Recibe el nombre de "Ragtime", un tipo de música negra, generalmente a piano, surgida en el siglo XIX (EE.UU.), con sus raíces en el jazz; dicho estilo musical se hizo muy popular y comercial a principios del s. XX a la vez que nacían también las primeras películas de cine norteamericano. Cabe recordar como ragtime famoso que nos suena, el que sirvió de banda sonora en la película "El golpe", dirigida por George Roy Hill (USA 1973).

Sin embargo, el concepto de "ragtime" también es usado aquí para titular y englobar los comienzos, paralelos a este tipo de música, de la toma de conciencia de la población negra estadounidense de la primera parte del s. XX sobre su honor, sus derechos humanos, su dignidad, etc., así como de muchas mujeres y hombres blancos que también participaron en la misma sintonía. 


Se trata de una muy buena película por una sencilla razón: porque te enardece el alma, porque te subleva, porque te revoluciona, porque te recuerda qué significa HONOR y lucha por el derecho a ser respetado o recibir justicia; indudablemente quien se decida por tales principios debe saber que le costarán muy caro: quizás pérdida de vida, casi seguro de paz y de normalidad hogareña; el empeño por defender una causa justa, por muy pequeña o simple que parezca, conlleva por lo general el adios a una vida tranquila; sólo a los descendientes o aquellos que vengan más tarde, les cabrá la satisfacción de recoger los frutos o la cosecha de libertades y reparaciones que el luchador trata de conseguir a costa de dejarse la piel en ello.


En este sentido esta es una película muy reveladora y por lo mismo genera mucha pasión y apasionamiento. Sentirán ardor, rabia y hermandad con este ser humano de piel negra, noble, bueno, honesto, trabajador, que no hace daño a nadie, pero al que un día unos cabrones blancos, racistas, envidiosos y frustrados, lo humillan e insultan ensuciándole su vehículo y cagándose en su interior, ante lo cual la policía no sólo no detiene a los abusadores sino que por el contrario lo castigan a él por exigir reparación a la ofensa recibida. A partir de ahí se encadenan una serie de hijoputadas que pueden hacer con toda lógica que un hombre normal se transforme en loco, en suicida, en radical o en terrorista.

Esta película enardece a través de su estupenda narración de los hechos, y Milos Forman logra un producto tan excelente para inflamar la sangre, que yo apostaría incluso por la posibilidad de que sea una de las cintas cinematográficas favoritas en círculos infelices, donde se recluta a personas dispuestas a dejarlo todo y dar la vida por ideales extremos, fanáticos, violentos, terroristas o "causas justas"

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