miércoles, 17 de mayo de 2017

Persia

El Simurgh fue venerado para que facilitara la purificación la tierra y el agua y por lo tanto otorgar fertilidad. Esta criatura encarnó la unión entre el cielo y la tierra, actuando como mediador y mensajero entre ambos. Anidaba gracias a una planta mítica, Hōm (Avestan: Haoma) el Árbol de la Vida, que está plantado en medio un profundísimo mar de la mitología zoroástrica  Se consideraba que debía tener tal poder curativo que llegó a ser considerada como la planta que todo lo cura además de lograr que las semillas de todas las plantas existentes se depositaran en él. Cuando el Simurgh tomaba el vuelo, las hojas del mítico árbol se sacudían, permitiendo que todas las semillas flotaran alrededor del mundo gracias a los vientos de Vayu-Vata divinidad zoroástrica relacionada con el viento y la atmósfera y las lluvias de Tishtrya, otra divinidad asociada con la lluvia y la fertilidad, de forma que, conforme a esta cosmología, hizo posible la existencia de las plantas empleadas en la curación de enfermedades.
Se sostenía que la relación entre el Simurgh y Hōm era muy estrecha. Al igual que el SimurghHōm se representaba como un pájaro, era también mensajero y esencia de la pureza que puede sanar cualquier enfermedad o herida. Hōm, nombrado como el primer sacerdote, era presentado como esencia de la divinidad, atributo que también compartía con el Simurgh. El Hōm es además el vehículo de Farr(ah) (persa moderno: khwarrah, avéstico,  ("gloria divina" o "fortuna"). Farrah a su vez representa la condición divina  en la que se asentaba la autoridad real.

Se representaba como un ave reposando sobre la cabeza o el hombro de los sacerdotes y los llamados a ocupar el trono, lo que indica que ese individuo en cuestión cuenta con la aprobación de  Ormuz para representarle en la tierra. Para los plebeyos, Bahram  rodea de fortuna/gloria "la casa de quienes le rindan culto para la riqueza en ganado, como el gran pájaroSaena y como las nubes acuosas cubren las grandes montañas (Yasht 14.41). Como el SimurghFarrah también se vincula con las aguas del Vourukasha (Yasht 19.51,.56-57).
El pasaje más conocido en el que se alude al Simurgh forma parte de la épica de Ferdousí, el Shāhnāmé (Libro de los Reyes), en donde se describe su relación con el príncipe Zal, un legendario monarca persa. Según el ShahnamehZal, el hijo de Saam, nació albino. Cuando Saam vio su hijo era albino, creyendo que fue engendrado por los demonios, lo abandonó en la montaña mítica Alborz.

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