lunes, 22 de mayo de 2017

La visita de Eisenhower a España

Un encuentro con el Caudillo que suele presentarse como el momento de la consolidación del régimen de Franco y la prueba definitiva de que el dictador había conseguido salir del aislamiento que sufría tras la derrota del Eje en la II Guerra Mundial.
Aquella apertura dio paso a un desarrollo sin precedentes durante la década de los 60 –«El milagro económico español»–, que se había iniciado con la firma del pacto de 1953 con Estados Unidos, continuado dos años después con el ingreso de España en la ONU –que había condenado poco antes al régimen de Franco– y consolidado, por último, con esta visita de Eisenhower, el líder «del mundo libre», el «artífice de la paz».
La mítica imagen se produciría en la despedida. Las presentaciones fueron más bien breves y corrieron a cargo del ministro de Exteriores, Fernando María Castiella, y del embajador norteamericano John Lodge. Franco, a diferencia de su colega militar, vestía el uniforme de capitán general de los ejércitos con la cruz laureada al pecho que le impusiera su amigo el general José Enrique Varela en el desfile de la victoria de 1939. "Permitidme que os exprese en nombre del pueblo español y en el mío propio nuestra rendida admiración por la tarea a la que os habéis entregado con tanto coraje personal, nuestra gratitud por haber venido a visitarnos y a informarnos sobre vuestro trascendental viaje" exclamó el generalísimo, aún en el aeropuerto de Torrejón.

Las alusiones al viaje en misión de paz de Eisenhower y los parabienes no escondían el rédito que Franco quería sacar de la partida, adjudicándose el privilegio de ser informado por el mismísimo Eisenhower, máxima autoridad del país más poderoso de occidente. Por su parte, el presidente norteamericano divagó en su discurso inicial en el aeropuerto, con continuas alusiones históricas a la unión entre el "nuevo mundo" y España, adulando, además, la conquista de los españoles de los siglos XV y XVI: "Hace más de cuatro siglos y medio que Colón el gran Almirante, salió mar afuera en un viaje que iba a cambiar el curso de la Historia del mundo. Desde entonces hombres y mujeres españoles han explorado y colonizado, regado y enseñado. La cultura y el idioma de España han florecido en el Mundo nuevo mucho más allá de lo que habían soñado Fernando e Isabel". Sin duda, Ike o sus colaboradores debían conocer la predilección del Régimen por la mitificación del imperio español y de los Reyes Católicos, muy presentes en toda la iconografía y parafernalia franquista.
«Cuando estallaban en el aire los nombres de “Ike” y de Franco, el pueblo de España tanto agradecía a Franco la visita de Eisenhower a Madrid como a Eisenhower el honor que a Madrid ofrecía con su presencia. Y todo ello por la paz, por la justicia, por la libertad de los pueblos; ideales arraigados en el alma de España y de los Estados Unidos», contaba ABC en su número del 22 de diciembre de 1959, en el que dedicaron más de 20 páginas a dicho acontecimiento, que no era ni más ni menos que la primera visita de un presidente de los Estados Unidos a territorio español.
encabezaba su amplia información también con aquel encuentro: «Franco y la muchedumbre madrileña dan la bienvenida a “Ike”, quien recuerda el papel de España en la fundación del Nuevo Mundo».
El ostracismo y la autarquía de los primeros 20 años de dictadura daban paso a un consumismo más propio del estilo de vida «occidental». En 1959 sólo unas pocas familias privilegiadas podían presumir de coche y televisión y a finales de la década un 40% de los españoles ya tenía vehículo y un 85% televisión.
Cambios culturales, económicos y políticos los de aquella década que comenzó con la visita de Eisenhower y que facilitaron el triunfo de la Transición española.

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