domingo, 14 de mayo de 2017

El final de la cuenta atrás

1980 Usa ciencia ficción. 105  minutos. director: Don Taylor. Guión: Dan Ambrose. Música: Jhon Scott. Fotografía: Victor Kemper. productora. united artist. reparto: Kirk Douglas, Martin Sheen, Katherine Ross, James Farantine, Ron Oneal, Charles Durning.
Sinopsis: En las costas de Hawaii, un moderno y enorme portaviones de la marina americana se ve envuelto en una gigantesca y extraña tormenta que hace desparecer la nave. Pasada la tormenta, el capitán y la tripulación descubren que se han trasladado en el tiempo, concretamente al 7 de diciembre de 1941, el día en que los aviones japoneses bombardearon la base de Pearl Harbor.
Es una original oferta de ciencia ficción cuyo principal mérito es el de arreglárselas sin darle preponderancia a los efectos especiales sino a la inventiva y creatividad de la historia.

El argumento es sumamente original -aunque claro que por allí sea un tanto rústico e ingenuo en su desarrollo- y nos centra en una aventura donde un extraño fenómeno les da a una moderna y tecnológica flota del ejército norteamericano la posibilidad de poder influir en el pasado debido a un involuntario viaje en el tiempo que se ha producido.


Lo más profundo a nivel discursivo es el conflicto ético interno que tienen los marinos estadounidenses al no saber si corresponde o no inmiscuirse en los asuntos del pasado (precisamente el ataque a Pearl Harbor) donde ellos poseen ventajas al conocer la resolución de los acontecimientos además de poseer armamentos y tecnología bélica mucho más avanzada.

Pero luego el filme se desarrolla como cualquier cinta bélica con estrategias militares, claro que siempre teñida con los elementos ficticios propios de mezclar dos generaciones históricas en un mismo espacio.


También es válido mencionar que en la pantalla comparten protagonismos dos clásicos actores como son Kirk Douglas y Martin Sheen quienes componen un duelo histriónico correcto, secundados por las apariciones de la bella Katharine Ross y el también sólido aporte artístico del carismático Charles Durning.

En fin, es un filme que entretiene, pero no tiene siempre el mismo dinamismo en su metraje. Hay partes muy dialogadas que no conducen a avanzar en intensidad dentro de un argumento que si bien es original, no tiene mucha profundidad ni desarrollo como para darle al producto general algo más que un aceptable (aunque merecido al fin).

No hay comentarios:

Publicar un comentario