jueves, 11 de mayo de 2017

El estrangulador de Rillington Place


1971. inglaterra. 111 minutos. drama. director: richard fleischer. reparto: richard attemborough, judy geeson, jhon hurt.
argumento: En el Londres de la posguerra una joven pareja y su bebé encuentran un hogar en el número 10 de Rillington Place, una preciosa vivienda cuyo inquilino del piso inferior, John Reginald Christie, resulta de lo más inquietante. Lo que desconocen ambos es su violento historial de asesinatos en serie de mujeres mediante gas y sus posteriores actos necrófilos, impulsos criminales que Beryl acabará reavivando en su mente
 Una mirada penetrante, una media-sonrisa inquietante y una expresión fría, cuasi glacial son las señas de un personaje que, más que erguirse como una mera herramienta, un simple títere a manos de Fleischer para desgranar una historia que parecía estar trazada a modo intriga, pero no lo está, posee los suficientes recovecos como para que el espectador pueda atisbar algo de la intensa humanización del personaje, y lo vea como algo más que un simple psicópata cuya única meta es cometer impúdicos y reprobables actos con el fin de llegar a un punto, pues aquí, el motivo, la causa, es eludida con enorme acierto para trazar un discurso audaz, sin ataduras de ningún tipo, que esquiva el efectismo tan propio de este tipo de cintas, y se vuelca en lo que podría haber entrañado mayor dificultad, acertando así de pleno, alcanzando geniales cualidades a la altura de pocos.

Además de ello, Fleischer, para llegar al punto deseado, no da ni un sólo rodeo: no inicia su propuesta como un policíaco en clave de thriller para luego pasar al drama desarraigado que nos servirá más tarde, no nos ofrece burdos giros sobre los que desarrollar su film y jugar al despiste con un espectador que en todo momento sabe donde está, y no se le ocurre cortar, lo más mínimo, las posibilidades que "10 Rillington Place" ofrece, huyendo así del huero artificio. De hecho, no se le ocurre ni por un sólo momento: en su primera secuencia, al desnudo, sin irrisorios enmascaros, sin juegos de fuera de campo y sin posibilidad de dar a equívocos, se nos presenta al asesino, in fraganti, en una de sus empresas por terminar con la vida de una apacible mujer de avanzada edad que, además, parece conocerle. Ahora si que no hay excusa.

A partir de ese momento, y desde que un increíble John Hurt que da una réplica bastante buena al estupendo, colosal y brutal Richard Attenborough, que con cada movimiento y cada gesto se come la pantalla como si los demás personajes no tuviesen derecho a coexistir en el relato, se impone una historia cruda y fuera de todo tópico, en la que nada es lo que parece y la trivialidad cinematográfica es desechada en pro de un realismo que le viene como anillo al dedo al film. 
Pero mejor todavía es que ese realismo no sea un mero artefacto para contarnos que sí, en efecto, la historia que se nos relata fue real, y vaya más allá para hablarnos sobre la condición de un hombre que, en su absoluta frialdad y aspereza, permanecía escondido y temeroso, esperando el preciso día, la irremediable sentencia, por unos crímenes ante los que siempre tuvo completa conciencia, pero jamás la seguridad de llegar a un punto con toda aquella espiral de gélida crudeza.
 ohn Reginald Halliday Christie fue un reconocido asesino en serie nacido en Halifax, y quién durante los anos 40s y 50s asesinó a por lo menos ocho mujeres mediante estrangulación en su apartamento ubicado en 10 Rillington Place, Nothin Hill en Londres. Christie utilizaba gas doméstico para dejar semi-inconscientes a sus víctimas para proceder a la estrangulación y en alguno casos incluyendo violación durante el estado de inconsciencia y justo despues de sus muertes, lo que le dió cierta reputación de necrófilo. La mayoría de sus víctimas fueron enterradas en su jardín o escondidas detrás de una pared en su cocina. Cuando salió a la luz todo lo relacionado a Christie el caso tomo mucha notoriedad, y el journalista Ludovic Kennedy, un humanista dedicado, quién fue una figura importante contra la pena de muerte en el Reino Unido, y quién además rexaminó varios casos de dudosas sentencias como el de Timothy Evans, escribió el libro llamado "10 Rillington Place"basado en la historia de Evans. Timothy fue sentenciado por asesinar a su esposa y a su bebé cuando no pudo demostrar que en realidad los actos fueron cometidos por Christie. El libro de Ludovic a su vez sirvió como inspiración para la realización de este film, de la mano de Clive Exton quién hizo la adaptación. El director Neoyorkino, Richard Fleischer, quien tres anos antes había realizado otro film basado en un famoso asesino, "The Boston Strangler, 1968", volvió a los crudos eventos de la vida real para retratar la vida de Christie y sobretodo la epoca en que se relacionó con Timothy Evans y su esposa. El experimentado director le dió el papel principal a Sir. Richard Attenborough, un esplendido actor quién se metió de lleno en el papel de Christie asimilando su dualidad de hombre colaborador y psicópata. Attenborough hace un papel calmado, el de un hombre con una voz baja debido a una herida en la primera guerra mundial, alquién que inspira confianza pero a la vez dominio constante de la situación. Christie es un hombre manipulador y veloz mentalmente. A pesar de que el film no se mete en profundidad en la psique del personaje, pues en algo la roza pero se siente más como un thriller policiaco, Attenborough logra transmitir la excitación previa al asesinato y su placer al repetir, al hacer una y otra vez su pequeno ritual con el que le quita la vida a sus víctimas. Además de Attenborough, acompana John Hurt como Timothy Evans, un "simplón" como lo definen en el film, un ser iletrado e iluso, quién vive en un constante sueno de riqueza pero quién no tiene los pies sobre la tierra. El simplón totalmente creíble por cierto, esta exquisitamente retratado por Hurt quién fue nominado a los BAFTA como mejor actor de reparto en 1972, un gran reconocimiento para esta estupenda actuación.

10 rillingonton place  es un film totalmente setentero, en el que los eventos se toman su tiempo en aparecer, todo se desarrolla contruyendo poco a poco los personajes, algo poco habitual en el cine moderno, pero que Fleischer realiza con gran pulso. El interes por la historia es constante asi como la mezcla de géneros, desde el thriller, partiendo desde el truculento asesinato incial hasta el cine de juicios y policiaco con el que se desarrolla gran parte de la segunda mitad del film. Fleischer decidió otorgarle al film una mirada documental (incluyendo algunas escenas filmadas en el lugar de los hechos), pues esta realizado de la forma más verídica posible, utilizando la cronología de los asesinatos y la posterior captura de Christie. El film se centra además en los sentimientos de los personajes, ubicados en una epoca crítica de la postguerra. Los protagonistas absolutos del film son Christie y Evans, los personajes masculinos, pues las mujeres serán relegadas al papel de víctimas.




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