lunes, 15 de mayo de 2017

Detrás del candelabro

2013 Usa 118 minutos. director: Steven Soderbergh. Guión: Richard lagravanese. música: marvin halvish. productora: hbo films. reparto: Michael Douglas, Matt Damon, Dan aykyord, Debbie reynolds, Scott Bukula, Rob Lowe, Cheyenne Jackson, Boyd Holbrok, Nick Katt, Tom Papa.
Sinopsis: Antes de Elvis, Elton John y Madonna, existió Liberace: pianista virtuoso, artista exuberante, habituado a la escena y a los platós de televisión. Liberace apreciaba la desmesura y cultivaba el exceso, dentro y fuera del escenario. Un día de verano de 1977, el joven y hermoso Scott Thorson entra en su camerino y a pesar de la diferencia de edad y del medio social, los dos hombres empiezan una relación secreta que duraría cinco años. (
Puede que Soderbergh no deje una de las carreras más brillantes de la modernidad, pero en un tiempo donde se impone el conservadurismo es gratificante encontrar directores tan arriesgados, con gran capacidad de mutación y adaptación, con infinita curiosidad por explorar el alma humana en todas sus vertientes. Estamos ante una película que bien podría marcar la bajada del telón: Behind the Candelabra, no por casualidad, conecta con la ópera prima de Soderbergh Sexo, mentiras y cintas de vídeo por su exploración de los intrincados mundos del afecto, la mentira, la manipulación y el materialismo (el círculo se cierra); y a esa relación, el cinéfilo atento sumará otra, ya que Michael Douglas no solo realiza aquí su regreso por la puerta grande tras sufrir un cáncer de garganta sino que renueva el papel de seductor al que dio vida en infinidad de thrillers, añadiendo además una historia que se adapta a sus capacidades como intérprete y que en todos los sentidos sabe a despedida definitiva del cine (muchos mitos del séptimo arte pagarían por acabar su andadura con el estupendo y recurrente plano final de Behind the Candelabra).


Estamos ante uno de los retratos más lúcidos de la vida de una estrella de la música, el análisis minucioso de las carencias y querencias de una reinona tan virtuosa en el piano como acomplejada en lo personal. La película recorre transversalmente los diferentes estados que van del apogeo mediático a la caída a los infiernos (Douglas merece el Globo de oro), todo reflejado en el personaje del 'acompañante', ayudante, novio, alter ego y finalmente némesis del artista (espléndido Matt Damon). Behind the Candelabra narra las complejidades del maestro y la oscuridad del discípulo, nos sumerge en un mundo de lentejuelas y apariencias, de aparente pompa y enorme vacío interior. No suena a nuevo, hay que reconocerlo, pero pocos son capaces de escribir diálogos tan acertados y filmar con tanta precisión la relación de dos hombres huérfanos que no conocen la frontera entre la persona y el personaje. 

El cine norteamericano, por lo general, cae en la mojigatería, pero Soderbergh nunca: ver a Douglas y a Damon sentados en el sofá con la complicidad de una pareja real es un logro inmenso, y eso es posible tanto por la trayectoria de Soderbergh como por las tablas de los actores, que repiten además con el director. Behind the Candelabra rasca la pared de la frivolidad y encuentra un tesoro: entre citas a lo kitch, hortera y recargado habita la humanidad de unos personajes confinados en un mundo cerrado de secretos, miedos y rencillas. No se dejen engañar por su apariencia de biopic o su banda de telefilm: es una gran película. Y además, puede ser la última gran creación tanto de Douglas como de Soderbergh: no la dejen escapar.

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