viernes, 5 de mayo de 2017

Araceli González Carballo

La figura de Araceli González Carballo no es en absoluto desconocida. Hace tres años, José de Cora estrenó un documental sobre su vida destacando su labor de espía, hecho que ningún historiador ha discutido. Ahora bien, lo que sí ha venido siendo objeto de debate ha sido la verdadera dimensión de su papel en un evento tan importante como fue el Desembarco de Normandía. A esta incógnita puede responderse ahora con más rigor tras lo escrito por Ben Macintyre, y no tanto por lo que dice como por quién lo dice pues Macintyre, columnista y editor de The Times, y uno de los más prestigiosos investigadores del mundo del espionaje, bebe de las fuentes directas de los últimos archivos abiertos de los dos servicios de inteligencia británica: el MI5 y el MI6.

Araceli González Carballo (Lugo, 1914-Madrid, 1990) y Juan Pujol García (Barcelona, 1912-Caracas, 1988) se conocieron en Burgos en 1938. Pujol era un joven oficial que había comenzado la guerra del lado republicano pero que después se pasaría al bando "nacional", decisión de la que muy pronto se arrepentiría. Por su parte, Araceli era una "mujer bella, de familia acomodada, valiente y cosmopolita" que, durante la guerra, había prestado sus servicios como enfermera en el hospital de sangre de Lugo donde, según se cuenta, "despuntó por su carácter nada melindroso". El citado José de Cora confesaba que, investigando la vida de Araceli, llegó a preguntarse quién era el auténtico espía en aquel matrimonio, si él o ella, y existe un detalle en el que se repara: el alias alemán de Juan Pujol, "Arabela" , que significa mujer bella, resulta muy fácil de interpretar como un juego de palabras con Araceli.
"En Lisboa, el antiguo criador de pollos Juan Pujol, invulnerable al rechazo, había continuado dando la lata a los británicos para que le reclutaran. A pesar de que suministraba pruebas que demostraban que ahora estaba al servicio de los alemanes, fue rechazado de modo reiterado. Su mujer, Araceli, que era su cómplice desde el principio, se hizo cargo de su causa y se acercó al agregado naval estadounidense en Lisboa, que contactó con su equivalente en la embajada británica, el cual debidamente (pero muy despacio) envió un informe a Londres. Al final, el MI6 se dio cuenta de que el agente que mandaba los mensajes falsos debía ser Juan Pujol García, el español que les había contactado repetidamente en Lisboa". Este párrafo pertenece a "La historia secreta del Día D" (Crítica), libro de reciente aparición escrito por Ben Macintyre que narra muchos aspectos hasta ahora desconocidos de la historia de los agentes dobles que engañaron a la Alemania nazi y facilitaron el desembarco de Normandía, que acabó con la derrota del régimen de Hitler.
Para algunos, el reseñado párrafo puede parecer un galimatías, pero para otros estamos ante la confirmación del importante papel que jugó una gallega, Araceli González Carballo, dentro de la red de espías agentes dobles que lograron hacer creer a Hitler y al resto del Alto Mando alemán que la invasión de las tropas aliadas iba a producirse en Calais, donde los nazis habían procedido a organizar una fortísima defensa, cuando en realidad se efectuó en Normandía, un lugar en el que los alemanes no la esperaban. El engaño se perpetró entre varios agentes dobles, y uno de los más importantes fue el citado Juan Pujol, alias "Bovril" y "Garbo" para los aliados, alias "Arabela" para los alemanes.

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