martes, 25 de abril de 2017

Valverde gana en Lieja

Alrededor de Valverde, como compuesto por satélites y planetas menores, gira el pelotón. Valverde es un rematador casi infalible y paciente. A diferencia de la Flecha, que se reduce habitualmente a los últimos metros del muro de Huy, la Lieja, la clásica de las 10 cotas y 4.000 metros de desnivel, los propios de una buena etapa de montaña del Tour, es una carrera complicada de interpretar. Es territorio de emboscadas, de ataques inesperados, de heroísmos, de juegos de equipo, de picardía y resistencia, de zonas en las que el viento juega con las ideas y las enloquece, de descensos por caminos estrechos que se convierten, de repente, en empinadas cuestas. Es el territorio de La Redoute, Saint Nicolas y la Roca de los Falcones, de las traiciones, de los ataques. Entre tantos azares, Valverde, que solo dispone de un arma, su final, ha salido victorioso cuatro veces. A Valverde, tan veterano, tan famoso, todos los rivales le conocen, todos saben lo que va a hacer, todos lo vigilan. Por las noches, en la cama, dan vueltas en la cabeza a sus planes, a escenarios ideales que pocas veces se cumplen. Hablan entre ellos y se desesperan. Solo de vez en cuando lo frenan.
Indices apuntando al cielo para acordarse del gran Scarponi.

Tres flechas mas cinco Liejas.... sabíamos que es el mejor corredor del mundo y uno de los 10 mejores ciclistas de todos los tiempos... no para de ganar todo el año, aún encima es un tipo humilde que donó todo lo que ganó en esta prueba a la familia de Scarponi... cuando Valverde se jubile.... sinceramente, no valdrá la pena ver el ciclismo, es el Messi de la bicicleta.

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