sábado, 8 de abril de 2017

Libertarias

1996 España 124 minutos. Director: Vicente Aranda. Guión. Antonio Rabinad. Música: Jose Nieto. Fotografía: Jose Luís Alcaine. Reparto: Ariadna Gil, Victoria Abril, Ana Belen, Jorge Sanz, Loles León, Miguel Bosé, Laura Maña, Blanca Apilanez, Azucena de la Fuente, José Sancho, Yäel Be, Maria Galiana, Antonio Dechent, Manuel Blas, Joan Crosas, Patricia Vico.
Sinopsis: La Guerra Civil Española (1936-1939) vista por un grupo de milicianas anarquistas. Cuando el 18 de julio de 1936 el ejército español se sublevó contra el Gobierno de la República, un grupo de mujeres reivindicó su derecho a luchar en el frente. En nombre de la libertad, las mujeres libran su propia batalla para equipararse a los hombres en la lucha armada.
En su historia, el cine español cuanto más ambicioso ha querido ser peores resultados ha obtenido. "Libertarias" es un proyecto que Aranda quería llevar hace tiempo al cine, pero el realizador demuestra estar en una flojera creativa indisimulable.

Se cuenta la lucha de unas milicianas anarquistas barcelonesas que durante la Guerra Civil combatirán en el frente de Aragón. Muchos, antes de verla o siquiera analizarla profundamente, predicaron su condición de "gran película sobre la Guerra Civil española" y otros absolutamente lo contrario (el sesgo ideológico pleno de prejuicios). Pues bien, si "Libertarias" no es un film literalmente malo lo es por el cuidado técnico de sus caras imágenes y por esporádicos trabajos del coral y mal dirigido reparto. El resto es cine nada elaborado, gratuito y tosco.
Se trata de una obra mal montada y estructurada, dónde Aranda se preocupa más de perderse en truculencias y morbosas complacencias que en la esencia de lo que cuenta. Sin negársele jamás sus notables dotes de narrador, el realizador no puede pretender una reivindicación del anarquismo femenino y feminista (y del anarquismo en general, opción por cierto cada día más increíblemente plausible) en base a una simbiosis de tragedia bélica con comedia inapropiada e inverosímil, pretendiendo conciliar una reflexión final en la última y brillante secuencia de la película. ¿Dónde quedan el desarrollo de la historia y la evolución de los personajes?. ¿Acaso se puede reivindicar una ideología desde una postura que no sea la rigurosidad en lo que se quiere contar para acrecentar en el espectador un sentimiento de convicción y realidad, de cercanía y sufrimiento?. La película se queda en un discurso lleno de palabrería más que de palabras, en un mal empleo/conjunción de tan coral reparto, en un ejercicio maniqueo desganado, lejano, simplista. La comparación suscitada con "Tierra y libertad" de Loach queda decididamente fuera de lugar.

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