miércoles, 26 de abril de 2017

Canibalismo en Atapuerca

Los investigadores, que han publicado sus conclusiones en la revista Current Anthropology,creen que no hay lugar para las dudas. "Cazaban humanos como po- dían cazar ciervos, caballos, rinocerontes e incluso osos", resume una de las autoras del trabajo, Isabel Cáceres, investigadora del IPHES (Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona).
MORDISCOS Y CORTES Las excavaciones han detectado dos indicios fundamentales, insiste la investigadora del IPHES. Por una parte, unos huesos muestran evidencias de haber sido raspados con piedras, posiblemente para separar la carne, y también restos de dentelladas humanas, "que no se pueden atribuir a otros depredadores".
Por otra, también hay huesos que fueron rotos con el propósito de acceder a la médula. "Tenían que comérsela enseguida porque es una parte que se deteriora enseguida".
En cualquier caso, la dieta no sería exclusivamente carnívora, sino que estaría acompañada de frutos y tubérculos.
Los investigadores consideran que los caníbales no eran miembros de la comunidad, del clan familiar, sino otros humanos que también deambulaban por la zona. "No creemos que pudieran comerse a los niños de su mismo grupo --dice Cáceres--. Creo que más bien se trata de una forma de marcar territorio". Es sencillo: evitando la competencia, tenían más probabilidades de hacerse con los recursos disponibles y sobrevivir. Algo violento. Aunque nunca se podrá demostrar, no solo las víctimas eran Homo antecessor, sino casi con toda seguridad los caníbales "porque no se conoce otra especie para esa época y ese territorio en Europa", dice Cáceres.

SIN UN TRATAMIENTO ESPECIAL Los humanos devorados tampoco fueron víctimas de rituales. "Es demasiado antiguo para pensar en esos simbolismos", explica la paleontóloga. De hecho, cuando los restos humanos habían sido devorados, se abandonaban sin ningún tratamiento especial. Los fósiles no muestran una distribución específica, sino que aparecieron mezclados con instrumentos líticos y huesos de otros animales, como ciervos y caballos. Ambos tipos de restos, humanos y no humanos, "constatan modelos de aprovechamiento y patrones de carnicería similares por parte del Homo antecessor". "Estos datos sugieren --insiste una de las autoras del artículo-- que las estrategias de caza y el consumo de carne humana eran frecuentes".
La antropofagia, reiteran los autores del trabajo, debía de estar aceptada e incluida en su sistema social, ya que no se trataba de un acontecimiento aislado: "Nos hallamos ante el caso de canibalismo cultural más antiguo conocido hasta ahora en el mundo". De hecho, tal y como recuerda la investigadora del IPHES, la antropofagia es una práctica que se ha constatado en diversas especies del género Homo, incluido el Homo sapiens en tiempos bastante recientes (y posiblemente en la actualidad), así como en chimpancés.

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