martes, 28 de marzo de 2017

Teresa Díez

Hay algunos especialistas del arte que siguen negando categóricamente que Teresa Diez fuera pintora, y se afanan en decir que sólo era mecenas de esas obras. Estos se basan  en el escudo de armas bajo la firma de Teresa Díez y que era poco usual que se incluyeran directamente en las obras las firmas de los autores, pero sí los de los mecenas.

En el lado contrario, los defensores de que estas obras fueron realizadas por Teresa Díez consideran, con respecto a este dato, que muy probablemente Teresa Díez proviniera de una familia pudiente, y que por tanto, fuera ella misma la que efectivamente costeara las obras y además las pintara.

Por otro lado, los firmes partidarios de que Teresa Díez fue la pintora de sus obras y no la mecenas aducen que no tiene sentido que firmara estos “frescos” como gratitud al lugar donde hubiera debido ser enterrada puesto que no figura su tumba en ninguna de las iglesias o conventos en los que pintó.
Pero en las pinturas de Teresa Díez predomina el naturalismo, e incluso cierta ternura en sus figuras y proximidad a la vida cotidiana y a la realidad histórica del momento. Ella, en su condición de mujer dotaba a sus obras de una sensibilidad de la que carecían las obras masculinas de sus contemporáneos.


Se adecuó, evidentemente, a las normas artísticas de su época, pero como mujer hizo guiños en sus murales, donde se aprecia un claro predominio de mujeres, y a las que dedicó el grueso de su obra, como puede comprobarse en su obra donde Cristo se aparece a Magdalena. Escogió el momento crucial en el que es una mujer a la que primero se le aparece Jesús resucitado, pero es que además, detrás, no es San Jorge el que está matando al dragón, sino Santa Marta.

También se puede apreciar como eligió a Santa Catalina de Alejandria para uno de sus ciclos no tanto por ser una santa sino una mujer sabia que desde pequeña se dedicó al estudio de las artes liberales (es la patrona de aquellos y aquellas que se dedican a la filosofía), es decir, por haber disfrutado de lo que en la época medieval se le negaba a las mujeres, la educación académica. Las santas a las que dedicó su pincel destacaron por ser más que santas.

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