sábado, 18 de marzo de 2017

Tentacle Centipede "Keichitsu"

Tentacle Centipede "Keichitsu" Slamming Brutal Death Japón 2017
Temas:
1. 39
2. Intro
3. 77
4. 50
5. 58
6. 74
7. 76
8. 49
9. 85
10. 80
11. 86
12. 67

Formación.
Rin: Cantante, Bajo
Jun: Guitarra



Japón es un país que vive el Metal con pasión desde perspectivas muy diferentes, un país que desarrolla una escena metalera muy nutrida en todo el país, con centro en ciudades como Tokyo u Osaka. El metal japonés no se importa a Europa y hay una razón. Este es un país con mas de 120 millones de habitantes, suficiente mercado al que dirigirse sin necesidad de adentrarse a una aventura americana o europea.
Son pocas bandas japonesas las que dieron el salto internacional. Los primeros en intentarlo fueron los Loudness cuando ficharon a Michael Vescera, en esa etapa se comieron un castañazo y decidieron regresar al seguro mercado japonés que nunca le dió sobresaltos. Con la globalización y el boom de Internet, los Loudness con el paso de los años dieron el salto internacional.
Seguramente Boris sea la banda Under mas internacional. Pero lo habitual en Japón es centrarse en su propio mercado, tal y como hace Tentacle Centipede, una banda de Slamming Brutal Death, con dos músicos en la actualidad, que son los que han grabado este trabajo y contratando a otros dos para los directos.
 Es una banda de Slamming, pura y dura. En el slam death metal la atención se centra en los grooves y ritmos de tempos lentos, mientras que los blast beats no se utilizan con tanta frecuencia, pero todavía se utilizan ocasionalmente. Los riffs de guitarra se tocan muy bajos, por lo general alrededor de B Drop, pero inferior a veces. Los armónicos pellizcados son comunes en el slam death metal, pero los solos de guitarra no lo son. La melodía está ausente o se mantiene a niveles muy bajos, pero aun así es bastante técnico. Nueva York, Texas y Moscú son las tres principales ciudades de la escena del slam death metal. A menudo es comparado con el deathcore, el slam death metal no usa muchas paradas pero si grooves lentos que pueden compartir el mismo sentimiento.
No hay letra en estos temas, de ahí los títulos de las canciones: 77,50, 86. 67.... temas que por cierto, suenan todos iguales. Me recuerda a los Machetazo, tienen editado algún álbum sin letras, solo tirando de Growls. Por cierto, esto no es algo que inventara el metal extremo, recuerdo a una banda procedente de Serbia de Jazz Rock Fussion, los Smack que editaron un álbum titulado Egregor donde cantaban pero tampoco había letras inteligibles.
Los cambios de ritmo y el trabajo de la guitarra, son lo mas destacado de este trabajo. Suenan bien, aunque con el paso de los temas van aburriendo porque todos suenan practicamente iguales. Sobre todo suspenden por el trabajo de la batería que no es física, algo que deben corregir en el futuro.

Nota:
3,5/10

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