jueves, 30 de marzo de 2017

Gladiadores romanos

A pesar de la imagen que tenemos de los gladiadores a travésrcúlea que el cine y la TV ha popularizado en películas como Espartaco, Gladiator, o la serie Rome, los gladiadores romanos eran vegetarianos y tenían sobrepeso. O al menos eso es lo que unos antropólogos austríacos han descubierto.
Estos han analizado los esqueletos de 2 tipos de gladiadores diferentes, los mirmilos y los retiarios, procedentes de Efeso, la antigua ciu dad greco-romana situada en la actual Turquía.
“Los tests realizados en fragmentos de hueso de los esqueletos de cerca de 70 gladiadores vienen aprobar que estos comían básicamente cebada, judías y fruta seca”, dice el Dr Karl Grossschmidt, que tomó parte en el estudio representando al Austrian Archaeological Institute y que es también miembro del Instituto de Histología y Embriología de la Universidad de Viena. “Esta dieta es espartana, pero confería a los gladiadores una gran cantidad de energía, generando a la vez un importante sobrepeso”.
Los paleoantropólogos utilizaron una técnica llamada Análisis Microelemental, que permite a los científicos determinar lo que un ser humano comió durante su vida. Con la ayuda de un sónar, pudieron establecer qué componentes químicos estaban alojados en los fragmentos de hueso extraidos de los esqueletos de Efeso.
A partir de ahí, pudieron deducir cuanto pescado, carne, grano y fruta formaban parte de la dieta de estos antiguos artistas de la lucha.

Uno de los aspectos que más llama la atención son las armas y armaduras con que se preparaban los gladiadores antes de saltar a la arena de anfiteatros como el Coliseo de Roma o el de El Djem, en las proximidades del desierto tunecino. De esta manera existían numerosas modalidades de cascos, espadas, tridentes, lanzas, panoplias -armadura completa-, grebas -pieza similar a una espinillera que cubría la pierna desde la rodilla al pie- y manicae -protección que se disponía en el brazo que portaba la espada-, y cada luchador tenía su estilo propio. De su elección y de la suerte dependía en buena medida que saliese o no victorioso de la contienda. El objetivo de la vestimenta y los pertrechos era evitar heridas que les impidiesen seguir luchando y conseguir la derrota del rival, fuese otro hombre, fuese una fiera. Si vencía, además del reconocimiento del público, el gladiador podía lograr su libertad merced a la benevolencia del emperador. Pero si luchaba mal, perdía su honor y en el peor de los casos hasta la vida. Entonces era arrastrado al expolarium .
Prueba de la enorme fama que tenían los juegos públicos entre los romanos son los grafitos que se han hallado en restos de paredes y muros de algunas ciudades, y que reproducen escenas de gladiadores en combate, así como nombres y mensajes de estímulo hacia los ídolos..La palabra gladiador proviene del latín gladius, que era la espada corta de origen español que utilizaban en la lucha, así como también la utilizaron las legiones. Algunos historiadores dicen que los gladiadores no eran fuerzas militares sino «profesionales» de los Juegos, y no cabe duda de que su habilidad con las armas y sus técnicas de adiestramiento sirvieron como modelo para las legiones romanas.
Pero lo cierto es que gladiador podía ser todo el mundo sin distinción, aunque habría que diferenciar entre aquellos que lo hacían libremente y las personas obligadas a serlo como prisioneros, esclavos, delincuentes y condenados. También podían serlo hombres libres, ex-soldados y hasta el mismísimo Emperador, como lo fueron Calígula y Cómodo (se afirma que este último se atribuyó más de 700 victorias que le proporcionaron una fortuna). Tampoco era raro encontrar mujeres libres como lo demuestra un relieve del Museo Británico proveniente de Halicarnaso, donde aparecen dos gladiadoras famosas llamadas Achilia y Amazona. Tácito relata cómo el Emperador Nerón sentía predilección por la lucha de mujeres gladiadoras.

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