jueves, 16 de marzo de 2017

Día de perros

1984 Francia. 101 minutos. director: Yves Boiset. Guión: Jean Herman. música: Francis Lai. Fotografía: Jean Bofetty. Productora: Cinetele productions. Reparto: Lee Marvin, Miou Miou, Dominique Rouelet,  Bernadette Lafont, Grace de Capitani, Tina Louise, Jean Claude Dreyfuss.
Sinopsis: Tras huir de la justicia llevándose consigo varios millones de dólares, un delincuente decide ocultarse en casa de unos granjeros, pero acaba descubriendo que éstos son más peligrosos que él. 
Tras un tiroteo durante el asalto a un furgón blindado, en el que todo sale mal ya que la policía estaba esperándolos, el gángster norteamericano Jimmy Cobb (Lee Marvin) logra escaparse con el botín, y en su huida va a parar a una finca donde vive una familia de descerebrados granjeros; dado que ese gángster vestido de negro es nada más y nada menos que Lee Marvin, podemos obviar lo mal rodado, chapucero e inverosímil de ese atraco, con los policías que se supone están esperando a los atracadores, provocando una carnicería en un lugar que esta atestado de transeúntes, y esperar algo potable (y con un poco de suerte hasta divertida) de esa interesante premisa, con Cobb en un ambiente, que tras conocer las singularidades de los lugareños, se antoja bastante hostil.


Pues bien, aunque durante 2 tercios de metraje sigues esperando que la cosa se anime, ya que anda por ahí Miou-Miou simpatizando con el fugitivo, ayudándole y hasta proponiéndole que mate a su descerebrado y repelente marido a cambio de su ayuda para escapar, la impaciencia va consumiéndote, ya que a estas alturas lo único a lo que te puedes aferrar, es a esa trama pasional/criminal que parece avecinarse, llega un momento que arrojas la toalla, te das cuenta de lo rijoso y estúpido de la función (prácticamente todas las escenas sexuales -de la que una masturbación femenina metida con calzador es el máximo exponente – y el estúpido comportamiento de putas, y gangster de opereta buscando a Jimmy), y solo entonces cuando, ya no esperas nada mas allá de una chorrada sin fuste alguno, te relajas, te dejas llevar, y hasta puede que esboces alguna sonrisa con las sucesivas majaderías que preceden a su caricaturesco final.

En fin, sale un Lee Marvin con 60 años que siempre es un placer ver (mas con ese traje que tan bien le sienta) en uno de sus últimos papeles, una guapa Miou-Miou, y una trama que aunque mal rodada, tiene su atractivo, por lo que a mi juicio, se la puede calificar como pasable.

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