miércoles, 1 de marzo de 2017

Black Paradox

La sociedad japonesa está acostumbrada a dar forma a sus miedos, como una manera de exorcizarlos, de ahí nació Godzilla, la increíble y mastodóntica criatura creada por Tomoyuki Tanaka hace ya sesenta años y relacionada con el pánico atómico desatado por el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial. Pero no todos los temores y pavores nipones adquieren necesariamente tamaños tan desproporcionados y no sólo el cine ha sido capaz de mostrar esos abismos insondables que reiteradamente se han obstinado en devolver la mirada a la sociedad japonesa. Sin ir más lejos, en el manga hoy podemos tomar como modelo el trabajo del mangaka Junji Ito en su atípica y perturbadora obra Black Paradox. Este maestro contemporáneo del terror japonés comenzó su carrera a finales de los años ochenta con un relato corto titulado Gekkan Halloween gracias al que consiguió una mención honorífica en el Premio Kazuo Umezu. Después de su prometedor debut Junji Ito desarrollaría un retorcido y surrealista influenciado por autores de la talla deHideshi HinoFuruka Shinichi, el mencionado Kazuo Umezu pero también marcado por la literatura fantástica del estadounidense H.P. Lovecraft, surgiendo de su cabeza obras tan inclasificables como TommieUzumakiGyo o la presente Black Paradox.

En esta última tenemos la historia de un grupo de cuatro desconocidos que después de interactuar a través en una página web en internet, en la que se sirven de nicks como Taburo, Pitan, Baracchi y Marceau, deciden organizar un encuentro con el único y común objetivo de poner fin a sus vidas. Pero este plan aparentemente tan sencillo se convertirá en una auténtica y grotesca locura en la que el mismo universo demostrará tener preparado para ellos un destino mucho más increíble y espantoso que lo que pueda llegar a serlo la misma muerte. De esta manera, Junji Ito logra dar forma a uno de los terrores más presentes de la sociedad moderna de su país, una práctica la del suicidio cuya tasa no deja de subir en las estadísticas y que presenta un índice cada vez más elevado entre los jóvenes que han tomado por alternativa los encuentros a través de internet para dar tan macabro y contundente epitafio a sus vidas. Este problema, una verdadera preocupación para las autoridades y los medios de comunicación de Japón, sirve de punto de partida para una propuesta en la que Junji Ito también nos habla, entre otros muchos temas, de nuestro indispensable y necesario sentido de la identidad -dando de paso un curioso giro al mito deldoppelgänger– y a la contraposición de espíritu y materialismo en nuestra coyuntura contemporánea.

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