miércoles, 15 de marzo de 2017

Batalla de las Termópilas

Decir primero que esta era la segunda vez que los persas invadían Grecia, ya lo habían intentado durante la primera guerra médica y había sido derrotado en la batalla de Maratón, pero el imperio persa tenía tanto dinero y esclavos, que pronto preparó la armada más grande que ha conocido el mundo, y invadió de nuevo a los helenos.
Los griegos se unieron para contenerlos, pero en el caso de Esparta su ejército no pudo partir, ya que el oráculo de Delfos, el consejo de esparta le negaron esto al rey, debido a los sobornos del rey persa, de modo que reunió a su guardia real, compuesta por los 300 soldados más fuertes, valientes y leales de esparta y partió hacia las termópilas. El oráculo de delfos ya había advertido al rey Leónidas que si iba a la guerra ya no volvería, pero esto no fue un obstáculo para él, cuando se despidió de su mujer esta le dijo que volviera con su escudo o sobre él, es decir que o alcanzara la victoria o muriera intentando alcanzarla.
La estrategia de los griegos ideada por el gran general Teméstocles era la siguiente, los 300 junto ha más hoplitas de las diferentes polis, bloquearían los caminos a Grecia y detendrían al ejército persa por tierra, mientras que la flota Griega sobretodo la ateniense, retrasaba a la armada persa en Artemisio.

En la batalla las fuerzas persas según los historiadores griegos de la época son exageradisimas, llegando a decir que estaba compuesta por dos millones de hombres, pese a estas exageraciones los griegos eran muy inferiores en número, según las fuentes modernas unos 7.000 hoplitas de las diferntes polis de Grecia, frente a los casi 200.000 persas en su mayoría esclavos.El combate de estos fue feroz, luchaban como uno solo y todos se conocían entre ellos ya que muchos eran familiares, lo que hacía mantener la formación aún más vital, los persas no paraban de caer ante sus escudos sin que los espartanos tuvieran apenas bajas.
Viendo que no podía con ellos envió a sus soldados de élite los inmortales persas, llamados así porque cada vez que uno caía venía otro a reemplazarle inmediatamente, por lo que la unidad nunca mermaba su número, pero como guerreros, no eran ni por asomo tan hábiles como los espartanos, por lo que cayeron de igual manera. Leónidas solía reírse del ejército persa, diciendo a sus hombres que Jerjes poseía muchos esclavos, pero ningún guerrero.

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