martes, 14 de marzo de 2017

Ángel Lemos

Manifestó muy pronto su inclinación por el mundo del arte, a los quince años se marchó con una compañía teatral madrileña, en la que actuó como galán joven algunos meses, compaginando su trabajo en la confitería familiar con la pintura y la talla en madera. Reclutado por el bando fascista a comienzos de la guerra civil, en Toledo logra pasarse al ejército republicano, alcanzando el grado de teniente. Del campo de batalla pasa a tres campos de concentración, de los que logra escaparse, y regresa a Vigo escondido en un camión. Finalmente se entrega en Ferrol, donde permanece tres años, que aprovecha para dedicarse a la orfebrería  y a la talla en madera. Entre las piezas realizadas para el ejército sobresale la talla de un altar para la Virgen del Carmen.

Ya en Vigo, se especializa en la talla de figuras, además de algún retablo, se incorpora como modelista a la empresa Sancy y posteriormente deja este trabajo para dedicarse a la cerámica y a la pintura al óleo. En 1947 celebra en Vigo su primera exposición de cerámicas, grabados, óleos y acuarelas, gana una medalla de oro en un concurso de grabado y otra en un concurso de pintura con un retrato de su hermano, se relaciona con Laxeiro y los intelectuales más representativos de la ciudad en la posguerra, exhibe su obra en varias exposiciones y en 1950 se introduce de polizón en un barco y se establece en  Buenos Aires (las investigaciones sobre su deserción, por la que estaba condenado a pena de muerte, continuaban).Como carece de documentación, no puede exponer ni promocionarse como artista. Nuevamente, su dominio de la cerámica le permite trabajar como modelista para la casa MAPO. Al cabo de diez años legaliza su situación, previo indulto, y los socios de la empresa le convierten en un socio más, una deferencia que determina su continuidad en la fabricación de porcelana artística.
Tras la muerte de Franco regresa a España y se establece en Palma de Mallorca en 1977. Durante tres años trabaja para un marchante, Julio Santos, que vende su pintura a particulares en la Península y monta exposiciones en América. Abre luego su propio taller y, por invitación del dueño de la Galería 19, celebra la primera y única exposición en Mallorca. Pinta desnudos al pastel para un americano que organiza exposiciones por toda América e ilustra la Historia de las Balearescon dibujos a pluma. Por fin, en 1986 se traslada definitivamente a la villa pontevedresa de La Estrada , donde vive y se conserva su mejor obra, en la que se evidencia su condición de gran dibujante y gran colorista.

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