lunes, 13 de febrero de 2017

Pablo Calvo

Pablito, como se le conocía en el mundo del séptimo arte, residía desde 1986 en Torrevieja (Alicante) junto a su mujer y su hijo, de 21 años, y dirigía un negocio inmobiliario.
Nacido en Madrid en 1946, con siete años fue seleccionado entre cientos de niños para encarnar al protagonista de "Marcelino, pan y vino", un mito del cine español rodado en 1954 y dirigido por Ladislao Vajda.
Su éxito nacional e internacional hace que la productora Chamartín lo contrate para otras dos películas, que también dirige Vajda, “Mi tío Jacinto” (1956) y “Un ángel pasó por Brooklyn” (1957).

Más tarde, y doblado por una mujer que pone voz de niño, realizó otras cinco películas, la italiana “Totó y Pablito” (1958), de Antonio Musu; la coproducción con la República Federal Alemana “Juanito” (1960); la española “Alerta en el cielo” (1961); la coproducción con México “Dos años de vacaciones” (1962), de Emilio Gómez Muriel; y la coproducción con Argentina “Barcos de papel” (1962), de Román Viñoly Barreto.
Después de este último largometraje, y al no poder traspasar de forma airada el umbral de la adolescencia en la gran pantalla, Calvo se apartó del mundo del cine. A diferencia de otros niños prodigio malogrados, Pablo Calvo estudió Ingeniería Industrial y, posteriormente, se dedicó a ejercer esta profesión y a dirigir varios negocios inmobiliarios. Falleció en el año 2000 a los 52 años.

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