sábado, 11 de febrero de 2017

Nagoya

Nagoya, cuarta ciudad de Japón y capital de la Prefectura de Aichi, se encuentra en el corazón del Japón central, una de las principales zonas económicas e industriales del país. La ciudad fue desarrollada en el siglo XVI por Ieyasu Tokugawa, fundador de la dinastía de shogun Tokugawa, alrededor del castillo que sirvió de residencia fortificada para su hijo, cuyos descendientes continuaron viviendo en ella hasta la restauración de Meiji en 1868. Nagoya es también la cuna de importantes figuras de la historia japonesa, tales como Nobunaga Oda o Hideyoshi Toyotomi, quienes precedieron directamente a Ieyasu Tokugawa en la unificación del país. Hoy en día la ciudad, enriquecida por su pasado y los testimonios que este ha dejado, es el símbolo del dinamismo económico del país, con sus museos industriales, sus centros comerciales o su gigantesca estación apodada Mei-eki por todos los habitantes.
Este castillo es un bello ejemplo de la arquitectura de los primeros castillos de la Edad Moderna (siglo XV). Destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruido en su forma original en 1959. Su elemento más representativo es el torreón, que consta de 48 metros de altura y siete plantas y está rematado por un par de kinsachis (animal mitológico con cabeza de tigre y cuerpo de carpa o delfín) dorados con oro fino. El interior de la torre es ahora un museo que muestra los tesoros que se salvaron del incendio durante la guerra y la planta superior sirve como plataforma para la observación. El museo alberga 1.047 pinturas en el techo y fusuma-e (pinturas en las puertas corredizas), todas clasificadas como Bienes culturales. Se encontraban originalmente en una de las casas del señor local que estaba situada en las proximidades pero pudo escapar al desastre.

Desde la plataforma de observación instalada en esta torre de metal de 180 metros se disfruta de una magnífica vista panorámica de los Alpes japoneses en el norte y de la bahía de Ise en el sur. Un gran parque se extiende a sus pies, uno de los paseos más apreciados por los habitantes de Nagoya.
Desde la plataforma de observación instalada en esta torre de metal de 180 metros se disfruta de una magnífica vista panorámica de los Alpes japoneses en el norte y de la bahía de Ise en el sur. Un gran parque se extiende a sus pies, uno de los paseos más apreciados por los habitantes de Nagoya.
Fundado en el siglo II y reconstruido en 1935, es uno de los más importantes de Japón, ya que alberga el Kusanagi-no-Mitsurugi, una legendaria espada (literalmente, "espada cortadora de césped"), una de las tres insignias imperiales junto al espejo Yata-no-Kagami, conservado en el santuario de Ise, y a la joya Yasakani-no-Magatama, conservada en el Palacio Imperial de Tokyo. Estos objetos simbolizan el carácter sagrado de la función imperial y sólo pueden ser vistos por el emperador y algunos sacerdotes. Por este motivo no están expuestos y no hay disponible ninguna reproducción fotográfica o de otro tipo. Pero en el Tesoro del santuario hay muchos otros objetos de valor.

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