miércoles, 8 de febrero de 2017

Los Despiadados

1967 90 minutos.Spaguetti Western. Director: Sergio Corbucci. Guión. Ugo Liberatore, José Gutiérrez Maesso. Música: Ennio Morriconi. Fotografía: Enzo Barboni. productora: Alba Cinematográfica. Reparto: Joseph Cotten, Norma Bengell, Julian Mateos, Ángel Aranda, Aldo Sambrell, Gino Pernice, Julio Peña.
Sinospsis: Un ex-confederado y sus hijos planean usar el dinero que han robado para resucitar la Confederación. 
Olvidada y muy reivindicable coproducción italo-española con la que Corbucci consiguió algo mucho mas cercano al western clásico que al spaguetti al uso, algo bastante común en las producciones que explotaron el género desde nuestro país. A ello ayuda incluso la música de un Morricone no acreditado, tan inspirada como alejada de sus "alardes" y protagonismo habituales.


El director se centra en una peripecia tan sencilla como efectiva; tras aniquilar a una compañía yankie y hacerse con el botín que transportaba, un pequeño grupo formado por un enajenado coronel sudista y sus hijos esconden el dinero en un ataúd y se hacen pasar por un comité fúnebre, viuda incluída, para atravesar el territorio enemigo y llegar a sus tierras. 

Los personajes están definidos mas a brochazos que a pinceladas, pero es mas que suficiente para componer el cuadro de una familia marcada por un fatalismo bíblico; el coronel (memorable Joseph Cotten), capaz de mostrar tanta ternura con su prole como vileza en nombre de una causa perdida; sus dos hijos predilectos, consumidos el uno por la lujuria y el otro por la avaricia; el "buen hijo" bastardo y mestizo que les acompaña por pura resignación; y las "viudas", mujeres de mala vida sin muchas mas opciones.


Corbucci no solo nos embarca en la expedición con tan poco recomendables personajes, sino que consigue hacernos sufrir por ellos cada vez que el engaño está a punto de venirse abajo (en una serie de peripecias mas o menos forzadas, pero resultonas), impregnando de aires mortuorios todo el periplo con la ayuda del ataud y los enseres del muerto.

Y de propina, nos hace recordar (a mí al menos) el partido que Anthony Mann sacaba a los paisajes, empezando por el sufrido vadeo del río de los créditos, y terminando por las rocas y el barro reseco por el que se rebozan las esperanzas sudistas en lo últimos minutos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario