sábado, 4 de febrero de 2017

El Martes negro de Wall Street

La conocida como Gran Depresión se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de octubre de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro).


 Internacionalmente, la depresión en los Estados Unidos provocó una carrera hacia el proteccionismo, ya que cada nación trató de defender sus propios intereses económicos. En Noviembre de 1932, todos los países europeos habían aumentado sus aranceles, o introducido cupos de importación, a fin de evitar un mayor daño a sus economías nacionales. La competencia entre bloques comerciales tuvo también un efecto geopolítico, con el aumento de formas de nacionalismo e imperialismo más agresivas y depredadoras. La cooperación internacional entre las principales democracias también se debilitó a causa del proteccionismo y la competencia. Y no había ningún organismo internacional de gran alcance para contrarrestar los efectos del nacionalismo económico.

La depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres. La renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios y los precios cayeron, y el comercio internacional descendió entre un 50 y un 66%. El desempleo en los Estados Unidos aumentó al 25%, y en algunos países alcanzó el 33%. Ciudades de todo el mundo se vieron gravemente afectadas, especialmente las que dependían de la industria pesada, y la construcción se detuvo prácticamente en muchas áreas. La agricultura y las zonas rurales sufrieron la caída de los precios de las cosechas que alcanzó aproximadamente un 60%.


Los países comenzaron a recuperarse a mediados de la década de 1930, pero sus efectos negativos en muchos países duraron hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. De nuevo, como nos ha enseñado la historia a lo largo de lo siglos, por mucho que los gobiernos traten de ocultarlo, la industria del armamento y todo lo que gira entorno a ella, todas las sinergias que crea, es una de las fuentes principales del crecimiento económico a nivel internacional, por no decir del avance científicio y tecnológico. Así de paradógico es el destino del hombre y sus actos, la industria de la muerte es al mismo tiempo la industria de la vida, pues genera empleo para millones de personas. Si bien, y esto es una opinión estrictamente personal, ello no justifica el uso de las armas, ya no digamos las químicas o nucleares. Pero esto está así montado y no lo va a cambiar ni el de los petrdólares, por mucho oro negro que tenga.


La elección como presidente de Franklin Delano Roosevelt y el establecimiento del New Deal en 1932 marcó el inicio del final de la Gran Depresión en Estados Unidos. Sin embargo, en Alemania, la desaparición de la financiación exterior, a principios de la década de 1930, y el aumento de las dificultades económicas, propiciaron la aparición del nacional-socialismo y la llegada al poder de Adolf Hitler. Es decir, aunque nadie lo pudiese sospechar en el momento en que la ruina se abatía sobre muchos hogares de Estados Unidos y el resto del mundo, la crisis de los años 30 fue el caldo de cultivo en el que Hitler fue echando raíces y llegaría a desarrollar toda su monstruosidad y la de sus acólitos de butaca. Alemania notó especialmente la crisis. El sector estatal fue el mayor inversor y el mayor consumidor en su economía, por ejemplo el gasto militar subió del 3% del PIB en 1933 al 23% en 1939. El resto, ya lo conocemos.

Causas
Veamos un poco las diferentes explicaciones que se le han dado a la crisis del 29. Existen diversas teorías sobre el asunto, aunque las podríamos clasificar atendiendo a los tres criterios siguientes:

1) Teorías económicas clásicas ortodoxas: monetarista, teoría austríaca y teoría neoclásica. Estas teorías se enfocan en los efectos macroeconómicos del suministro de dinero y del oro que respaldaba a muchas monedas antes de la Gran Depresión.

2) Teorías estructurales, como la keynesiana o la institucional, que apuntan al bajo consumo junto con sobreinversión (burbuja económica), actos ilícitos por parte de los banqueros y empresarios, e incompetencia de los funcionarios del Gobierno. El único punto de consenso es que había una gran falta de confianza. Lamentablemente, una vez que el pánico y la deflación se instalaron, muchas personas creían que podían ganar más dinero manteniéndose fuera de los mercados que invirtiendo, al ver que los precios caían cada vez más y se podían comprar más mercancías con la misma cantidad de dinero.

3) Teoría marxista, que pone de relieve las contradicciones dentro del propio capital. En el marxismo, el capital se considera como una relación social que implica la apropiación de los excedentes de valor. Explica las depresiones como una dinámica de acumulación intrínsecamente desequilibrada que resulta en un exceso de acumulación de capital. Esta sobreacumulación culmina en crisis periódicas de devaluación del capital. Por tanto, la teoría marxista pone el énfasis en la esfera de la producción, aunque la crisis económica puede ser agravada por problemas de exceso de producción y consumo insuficiente de las masas.


Pero más allá de estas teorías macroeconómicas, los economistas e historiadores debaten sobre cuánta responsabilidad de la Gran Depresión se le puede asignar al crash bursátil de Wall Street en 1929. El momento fue exacto, y la magnitud de la conmoción fue alta debido a las expectativas de prosperidad futura. La mayoría de los analistas creen que el mercado en 1928-29 fue una "burbuja" con precios muy superiores a los justificados por los fundamentales. Los economistas coinciden en que, de alguna manera, el crash tuvo influencia, pero no se ha estimado cuánta. Milton Friedman llegó a la siguiente conclusión: "no tengo ni la menor duda de que el colapso del mercado de valores en 1929 desempeñó un papel importante en la primera recesión".

El debate tiene tres partes: un grupo dice que el crash causó la depresión al disminuir de manera drástica las expectativas sobre el futuro y eliminar grandes sumas de capital de inversión; un segundo grupo dice que la economía ya iba hacia abajo desde el verano de 1929 y que el crash sólo lo ratificó; el tercer grupo dice que, en cualquiera de los casos, el crash no podría haber causado más que una simple recesión.

Hubo una breve recuperación en el mercado en Abril de 1930, pero los precios empezaron a caer de nuevo de manera constante a partir de ese momento, sin alcanzar un suelo final hasta julio de 1932. Esta fue la disminución más grande a largo plazo de la Bolsa en Estados Unidos.

  

El papel del sector financiero
Los historiadores económicos (especialmente Friedman y Schwartz) hacen hincapié en la importancia de las numerosas quiebras bancarias. Las quiebras fueron en su mayoría en las zonas rurales de América. Las debilidades estructurales en la economía rural hizo a los bancos locales muy vulnerables.

Los agricultores, ya profundamente endeudados, vieron caer en picado los precios agrícolas a finales de los años 20, y los tipos de interés reales sobre los préstamos se dispararon; sus tierras ya estaban demasiado hipotecadas (como consecuencia de la burbuja de 1919 en los precios de la tierra), y los precios de los cultivos eran demasiado bajos para permitirles pagar la deuda.


 Los bancos pequeños, especialmente vinculados a la economía agrícola, estuvieron en constante crisis en la década de los 20, con muchos clientes morosos debido a la repentina subida de los tipos de interés reales. Hubo un flujo constante de quiebras entre los bancos más pequeños a lo largo del decenio.

Los bancos de ciudad también sufrieron la debilidad estructural, que les hizo vulnerables a un crash. Algunos de los bancos más grandes del país no mantuvieron suficientes reservas e invirtieron demasiado en el mercado de valores o hicieron préstamos de riesgo. Los préstamos del Banco de Nueva York a Alemania y América Latina fueron especialmente arriesgados. En otras palabras, el sistema bancario no estaba bien preparado para absorber el shock de una importante recesión. Los economistas han argumentado que una trampa de liquidez pudo haber contribuído a las quiebras bancarias.


  
Notas y datos a pie de página
Herbert Hoover (1874-1964), fue el presidente de los EEUU cuando comenzó la Gran Depresión, en Marzo de 1930 declaró solemnemente que lo peor había pasado (les suena ésto de algo? Cuantos años llevamos oyendo esta frase en España?). Sin embargo, lo peor estaba comenzando y duró más de una década.


El Crash de Wall Street de 1929 fue una de las causas de la Gran Depresión, los términos “Lunes negro”, “Martes negro” y “Viernes negro” son correctos, excepto que en vez de ser crash de un día, lo fueron de varios. De los tres, el peor fue el Martes.

El 29 de Octubre de 1929 sucedió el “Martes negro”, en un día el mercado perdió 14.000 millones de dólares y en una semana perdió 30.000 millones, eso era 10 veces el presupuesto del país y bastante más de lo gastado en la primera guerra mundial. A día de hoy equivaldría a casi 4.000.000 millones de dólares.

El Dow Jones alcanzó un máximo de 381 puntos el 3 de Septiembre de 1929, en 1932 bajó hasta 42 puntos, esto es una disminución del 89%. No logró recuperar su valor hasta 23 años después, en 1955 (sin incluir la inflación).

En los peores años de la Depresión (1933-1934) la tasa de desempleo en EEUU se disparó hasta el 25%, con otro 25% sufriendo recortes salariales.  No fue hasta 1941, cuando el desempleo bajó del 10%.

Dentro de EEUU el desempleo afectó de distinta manera en sus estados, por ejemplo en Toledo (Ohio) 4 de cada 5 personas estaba desempleada. Fuera de EEUU en algunos países el paro alcanzó el 33%
El Monopoly salió en 1935 y se convirtió en un éxito inmediato, quizás porque la gente podía convertirse en millonarios, al menos en su imaginación.

La película de Walt Disney los “Tres cerditos“ se estrenó en 1933 y muchos vieron en ella un símbolo de la situación de entonces, con el lobo representando la Depresión y los tres cerditos como los ciudadanos medios que necesitan trabajar juntos para sobrevivir.

Aunque se trató de una depresión global, un 40% de los países no notó la crisis, no olvidemos que estábamos en un mundo en que las economías no se encontraban tan liberalizadas como el mundo actual, el proteccionismo estaba a la orden del día y se endurecería todavía más a raíz del batacazo de Wall Street. Pero no existía un mundo globalizado como lo conocemos actualmente.


Muchos han comparado y comparan todavía la actual crisis con la Gran Depresión. Bien, mi humilde opinión es que no son comparables, por muchos motivos. Pero el de mayor peso es el estadio en el que se encontraba el mundo en una y otra época, sería como comparar la fortaleza de un niño con la de un adulto. La crisis del 29 impactó profundamente sobre un mundo que estaba en desarrollo, como lo está en todas las épocas, lógicamente, pero que no contaba con unos cimientos sólidos.

La banca de entonces no estaba preparada para lo que se le vino encima, el concepto de reservas estaba muy limitado, ni siquiera se puede hablar de una regulación al respecto como la que existe hoy en día. Tampoco los gobiernos tenían la experiencia ni las herramientas para la gestión de una crisis como tienen hoy en día, aunque lo sigan haciendo patéticamente en algunas latitudes... Además, la diversificación económica que existe hoy en día no era la de antaño, donde la economía era todavía fuertemente dependiente de sectores como agricultura y construcción (en España, por desgracia, sabemos bien de qué va esto). Por útlimo, en los años 30 las instituciones de control a nivel internacional, los organismos internacionales (FMI; Banco Mundial, BCE, BEI, etc) no entraban ni siquiera en los sueños de las mentes más calenturientas, por lo tanto se carecía de muchos de los instrumentos y organismos que podían hacer una labor de control y de equilibrio del sistema económico.

La crisis del 29 fue la tormenta perfecta y en medio de ella el mundo navegaba en un barco de papel. Eso no quita para que la crisis actual sea gravísima y haya un montón de gente sufriendo, ya veremos hasta cuándo. Pero la madre de todas las crisis económicas, es en mi opinión la del 29, la actual es su vástago favorito, de eso tampoco hay duda. Tiempos difíciles, ánimo para todo el mundo!

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