jueves, 2 de febrero de 2017

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Título original: Source Code
Año 2011
Duración: 87 min.
País:  Estados Unidos
Director: Duncan Jones
Música: Chris Bacon
Fotografía: Don Burgess
Reparto: Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga, Jeffrey Wright, Russell Peters, Michael Arden, Cas Anvar, Craig Thomas
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Viajes en el tiempo.

Sinopsis: El capitán Colter Stevens (Gyllenhaal), que participa en un programa experimental del gobierno para investigar un atentado terrorista, se despierta en la piel de un viajero del tiempo cuya misión es vivir una y otra vez el atentado a un tren hasta que consiga averiguar quién es el culpable. Una oficial de comunicaciones (Farmiga) guiará a Stevens en su viaje a través del tiempo. En el tren el joven conoce a una viajera (Monaghan) por la que se sentira atraído.


Los juegos en el cine con los viajes en el tiempo se inciaron hace ya muchos años, quizás la que puso más en el candelero ese tema fue la saga de Regreso al futuro. Así que, en este sentido, esta película no nos descubre nada. Sin embargo, si que está hecha de forma correcta, con un rollito tipo thriller, y con un actor como Jake Gyllenhaal que a mi personalmente me parece de lo mejorcito y lo más convincente que hay hoy en día en el panorama hollywoodiense. La coherencia del argumento y la credibilidad que le otorga su actuación hacen que la peli resulte muy entretenida.


También está metida de refilón la dialéctica moral, con el consabido argumento, al que suelen recurrir con demasiada frecuencia los políticos, de que el fin justifica los medios. En la peli el protagonista, que está muerto excepto por la actividad cerebral que todavía mantiene con la ayuda de máquinas, es usado con fines militares para tratar de salvar a la población de los ataques terroristas, volviendo repetidamente atrás en el tiempo con el fin de averiguar los entresijos del complot. En ese sentido, la trama está muy bien construída, trabajando sobre detalles que replican la la historia una y otra vez, así como jugando con la especulación de que los sentimientos pueden con todo, salen siempre victoriosos, incluso desafiando al continuo espacio-tiempo, que diría el entrañable Doc.


No pasará a la historia por su originalidad, pero sí hay que reconocerle que consigue mantener nuestra atención e interés en todo momento, no hay tiempo para el bostezo, la peli es corta y cada minuto cuenta, eso es lo mejor, junto con la buena actuación de Jake Gyllenhaal, un tipo versátil que tanto vale para un roto como para un descosido. 


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