miércoles, 15 de febrero de 2017

agua envenenada en Bangladesh

Como muchos otros habitantes del pueblo, Uddin sigue bebiendo de su pozo. “Me dijeron que consiguiese agua mejor”, cuenta, y añade que intentó construir otro pozo él mismo, pero que también estaba contaminado. “Sé que el agua no es buena para mi salud, pero no puedo hacer nada”, se lamenta. Su familia, incluidos sus nietos, también la beben. Uddin extiende las manos y levanta la vista al cielo: “No tengo alternativa. He intentado conseguir agua sana, pero no he podido”.Se calcula que, en Bangladesh, 40 millones de personas —una cuarta parte de la población— están expuestas a beber agua contaminada con arsénico, una perniciosa sustancia tóxica con pocos síntomas visibles que ataca a múltiples órganos simultáneamente. Actualmente, los ingenieros y los geólogos están de acuerdo en que, en la mayoría de los casos, unos pozos más profundos, por debajo de los 150 metros, pueden proporcionar agua sin arsénico. Otras opciones son filtrar el agua de superficie, o mejor aún, suministrar agua canalizada a una comunidad entera utilizando una planta central de filtración. Los expertos bangladesíes e internacionales creen que en unos cinco a 10 años se podrían construir pozos suficientes para proveer de agua a los 20 millones de personas más gravemente expuestas.


Así que la pregunta era aparentemente sencilla: ¿por qué sigue pasando?, ¿por qué el problema no se ha resuelto aún?
“La geología y la ingeniería tienen soluciones de sobra conocidas. Lo que necesitamos es más recursos y más esfuerzos concretos para poder aplicarlas”, señala Kazi Matin Ahmed, director del departamento de Geología de la Universidad de Dacca, que lleva trabajando en el problema casi desde que se descubrió.

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