viernes, 27 de enero de 2017

Machada del Celta

Solo una jugada con más criterio como la protagonizada por Isco sirvió para inquietar a Sergio Álvarez en la media hora de partido, aunque el primer susto de verdad se lo llevó el portero gallego, cuando su compañero Cabral le obligó a lucirse al desviar hacia su portería una disputa aérea con Cristiano. El balón fue al travesaño y en el rechace el portugués, con toda la portería para él, lo mandó al poste con un defectuoso remate con la zurda.
Como quiera que el dominio del Madrid era más aparente que efectivo, el Celta se animó poco a poco a intentar tener el balón. Pero fue en un regalo de Casemiro donde llegó la primera gran oportunidad de los gallegos. El brasileño entregó a Iago Aspas el balón en la frontal del área, pero, quizá porque él fue el primer sorprendido, el delantero vigués no supo apreciarlo. Guidetti, quien unos minutos antes ya había obligado a Kiko Casilla a evitar el 0-1, volvió a toparse con el guardameta del Real Madrid, quien no contaba con que Danilo fuera a terminar la jugada introduciendo el balón en su propia portería. No tuvo suerte el brasileño, pero es lo que tiene correr sin saber muy bien a dónde se va.

Los cambios de Zidane, Lucas Vázquez y Morata por Asensio e Isco, respectivamente, permitieron al Madrid llegar con vida a los últimos minutos, sobre todo porque Berizzo solo los utilizó para ganar tiempo cuando ya casi ni quedaba. Sin embargo, y porque el fútbol es así de impredecible, el Celta encontró el camino del gol en una gran combinación que definió el danésWass y el Madrid se resistió a perder por tercera vez en dos semanas y logró el empate. Aunque tratándose del Real Madrid no sirva de excusa, lo cierto es que los blancos notaron sus numerosas y cuantiosas ausencias, lo que permitió al Celta consumar su hazaña y estar en el bombo de las semifinales, ahí donde se echará en falta a un Madrid que aspiraba, ya en pasado, al triplete.

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