jueves, 5 de enero de 2017

la teoría del shock

El otro día escuché hablar de la teoría del shock y me quedé pensativo, porque realmente no es nada nuevo, es la vieja cortina de humo de toda la vida de dios. La que se viene usando en España por cualquier mequetrefe metido en política desde que el hombre anda sobre dos patas. Pero vamos a exponerla de manera un poco más elaborada e ilustrarla con algún ejemplo para que me quede una entradita mínimamente aceptable.

La teoría del shock tiene un nombre que por sí mismo es bastante revelador. En España se viene practicando de modo rudimentario desde tiempos inmemoriales, pero esta teoría cobra todo su esplendor cuando tomamos como referencia el marco internacional, dado que los entresijos del poder no conocen de fronteras y las influencias del poder se refuerzan con su disposición en los distintos enclaves. En definitiva, la teoría del shock viene a decir que los grupos de poder (llámense gobiernos, grandes coporaciones o, más probablemente, organizaciones en la sombra de las que no se conoce de manera pública su nombre ni composición, salvo especulaciones de difícil comprobación) crean de manera artificial, utilizando los resortes a su alcance, que son muchos y variados, problemas o situaciones de conflicto que hacen que la gente desvíe su atención de lo que podríamos llamar los problemas primarios, es decir, aquellos que afectan directamente a nuestra vida cotidiana.
De esta forma, la población centra su atención en problemas tipo macro que no están en su radio de influencia y alcance, que no tienen nada que ver con las “minucias” que afectan diariamente a su rutina, pero que son lo suficientemente fuertes como para producir un estado de shock en su conciencia de ciudadano, de ser humano vivo consciente de una amenaza. Este estado de shock lo que genera en primer lugar es un miedo al problema o la situación creada artificialmente por el centro del poder. Y como derivado de ello, ese bloqueo mental, ese miedo cerval, refuerza el papel protector del poder que en su estrategia de control es el origen mismo del problema. Se recurre así al paraguas protector del papá estado, que no deja de ser un ente manipulado en la sombra por los órganos del poder.
Lo más sospechoso y la mayor incertidumbre que en mi opinión genera esta teoría del shock es la facilidad con que funciona, su credibilidad y continuidad en el tiempo, a pesar de que grupos opositores, a los que muchas veces se tilda de conspiranoicos, ponen en el punto de mira este tipo de manipulaciones, la exponen a la luz de la opinión pública. Sin embargo, la teoría del shock es de carácter retroalimentativo, cuanto más se utiliza el mecanismo más efectivo se vuelve. Cuantas más veces salven los falsos profetas a las descarriadas ovejas de todos los males que acechan al mundo más se lo agradecerá dicho rebaño a ese infame pastor, que busca únicamente su beneficio en cada momento.
Uno de los ejemplos más claros hoy en día de esta teoría del shock lo constituye la evolución de la pandemia del ébola. De nuevo, la sombra de la conspiranoia planea sobre todos aquellos que defienden esta teoría, simplemente porque no se alinean con el status quo. Los medios de comunicación son una herramienta fundamental en la teoría del shock. Según esta teoría especulativa, la amenaza del ébola a nivel mundial, su surgimiento y desarrollo, respondería a una trama perfectamente urdida en quién sabe qué círculos de poder. Su impacto es global, su efecto inmediato, su diseño de laboratorio, una situación totalmente controlada, excepto para aquellos que mueren en África todos los días o aquellos que ven alteradas sus vidas y sus libertades por los designios infames del poder, elementos totalmente prescindibles en el diseño de los estrategas del shock. Otros ejemplos que se encuantran bajo la sospecha de esta teoría son las guerras, el terrorismo y, cómo no, las crisis económicas y sus golpes de efecto. Ciencia ficción o realidad? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario