martes, 3 de enero de 2017

Hakeem Olajuwon


Hakeem Olajuwon, toda una leyenda del basket mundial. Nació en Nigeria, país poco propicio para el basket, pero el destino le estaba esperando en la mejor liga del mundo, la NBA, 18 años compitiendo y dando espectáculo.
Hakeem Olajuwon era en primer lugar un privilegiado físicamente, pero a eso unía un talento especial para este deporte, una técnica y unos moviomientos dignos de un maestro de los bailes de salón. Le apodaban “Hakeem the Dream”, con eso queda bien claro la repercusión que tenía este jugador sobre la cancha. Sus logros y sus estadísticas son numerosísimas, pero quizás se pueda concretar en un dato bastante elocuente de por sí: en la temporada 93-94 fue el primer jugador de la competición en ser nombrado MVP de las finales, MVP de la competición y mejor jugador defensivo del año, tres en raya. Un jugador defensivo y ofensivo, una auténtica joya.

Su carrera se desarrolló en su gran mayoría los Houston Rockets,que lo elegieron en el draft de 1984 con el número 1. En 2001 fue trapasado a los Raptors.
Logros:
Campeón NBA (1994, '95)
MVP de las finales NBA (1994, '95)
NBA MVP (1994)
Defensive Player of Year (1993, '94)
 All-NBA First Team (1987, '88, '89, '93, '94, '97)
 All-NBA Second Team ('86, '90, '96)
 Third Team (1991, '95, '99)
 All-Defensive First Team ('87, '88, '90, '93, '94)
 12 veces All-Star
Medalla de oro en los JJOO del 96
One of 50 Greatest Players in NBA History (1996).

Olajuwon se crió en una familia de seis hermanos y fue educado en los valores de sacrificio y esfuerzo que le inculcaron sus padres, en una familia de clase media de Nigeria, y que le llevaron al éxito.

Olajuwon se traduce como “siempre estar arriba”, palabras que parecen proféticas. Empezó a jugar al basket a una edad bastante tardía para una estrella como él, a los 15 años en su país natal, anteriormente jugaba para el equipo de voleyball. Dos años después estaba jugando para la universidad de Houston, con los que llegó a tres finales de campeonato de manera consecutiva.
En 1982, Olajuwon y Drexler jugaban como universitarios con la misma camiseta, la de Houston y cayeron en semifinales de la NCAA contra el equipo de otros dos fenómenos, James Worthy y Jordan. En la temporada 83-84 Olajuwon lideró la NCAA en rebotes, bloqueos y porcentaje de tiro, pero perdió la final contra el equipo de Patrick Ewing.

En 1984 los Houston Rockets se hicieron con los servicios de Olajuwon, escogiéndolo como nº 1 del gran draft del 84, el mismo draft en el que los Bulls escogerían a Michael Jordan en el tercer lugar. Todo el mundo pensaba entonces que Olajuwon era la elección correcta, solo el tiempo se encargaría de poner a cada uno en su sitio, si bien es cierto que Olajuwon ha sido uno de los mejores jugadores que ha pasado por la NBA.
En su año como rookie Olajuwon promedió ya 20.6 puntos por partido y 11.9 rebotes y fue el segundo mejor rookie del alño, solo por detrás del dios Jordan. Ya en su segundo año, Olajuwon consiguió llevar a los Houston a las finales de la NBA del 86, dejando en el camino a leyendas como los Lakers, pero no pudieron con el trío Bird-McHale-Paris de los Celtics y cayeron en 6 partidos.

Cada año de su carrera Olajuwon lideraba a su equipo en un montón de apartados estadísticos y fijuraba entre los mejores del ranking de toda la competición. En la temporada 1989 fue el primer jugador en terminar en el top 10 de anotación, rebotes, robos y bloqueos durante dos temporada rebotes consecutivas, y ese mismo año logró un cuadruple-doble contra los Bucks, con 18 puntos, 16 rebotes, 11 bloqueos y 10 asistencias.

Pese a todo, hasta la temporada 92-93 los Houston no volvieron a meterse entre los mejores. Olajuwon había conseguido a esas alturas de su carrera desarrollar una serie de movimientos, de cara o de espaldas al aro, con numerosas fintas, que dejaban sentados a sus oponentes. En esa misma temporada Olajuwon se haría ciudadano norteamericano, sus números no se resintieron, todo lo contrario, y siguió cosechando menciones y distinciones. Pero Olajuwon no se quedaba sólo en eso, siguió añadiendo nuevos movimientos a su repertorio, convirtiéndose en un jugador casi imparable en la ofensiva. El pivot de San Antonio, David Robinson, decía que parar a Olajuwon era algo imposible, y no le faltaba razón. Otro gran pivot, Shaquille O'Neal, confirmaba su opinión cuando reconocía perplejo que “tenía 5 movimientos, luego otros 4 contramovimientos, lo que le da un total de 20 movimientos”

En el 93, Payton y Kemp se cruzaron en el camino de los Rockets, en las semifinales de conferencia. Pero la temporada siguiente vería el primer título de la franquicia y del nigeriano, tras un duelo brutal con Patrick Ewin, donde Olajuwon firmó 29.1 puntos, 9.1 rebotes y 3.86 bloqueos por partido, números de estrella.

En 1994-95 Olajuwon se erigió como el máximo anotador de su franquicia en toda la historia, superando a Calvin Murphy.  Y en ese mismo año se reunió con su compañero universitario, mister elegancia Drexler, que venía de los Portland a cambio de Otis Thorpe. La conjunción de los dos cracs hizo que Houston entrase en la historia de los equipos que han hecho un doblete en años consecutivos, un back-to-back que le llaman los americanos y Olajuwon que se llevaba por segundo año consecutivo el MVP de la final.
 Deespués de los dos anillos, Olajuwon mantuvo su producción, e incluso llegó el refuerzo en la temporada 96/97 del loco Barkley, pero no consiguieron pasar de las finales de conferencia contra los Utah del cartero y cia.

Olajuwon era un hombre religioso y guardaba el Ramadán, aguantando la sed y el hambre aún durante el esfuerzo que exige un partido, además se lo tomaba con buen humor.  A partir de ahí, la carrera de Olajuwon empezó a declinar por las lesiones y la edad, hasta que se le traspasó a Toronto, donde jugó su última temporada en 2001/02, después de 20 años en Houston. Es de esas cosas que tiene la NBA, o los americanos, un todo por la pasta, porque ya me dirán qué sentido tiene enviar al jugador que tanto te ha dado, tu referencia histórica, a otra franquicia para que juegue allí su último año. Por supuesto, se retiró la camiseta con el número 34 en noviembre de 2002 y más tade se erigió una estatua en su honor.
Por supuesto, está en el Hall of Fame, en el que por cierto entró al mismo tiempo que su eterno rival el señor Ewing, con el que tantas batallas tuvo, ya desde los tiempos universitarios. Posiblemente, Hakeem Olajuwon haya sido uno de los jugadores más influyentes en la deifnición del baloncesto, orientando a los futuros pivots con nuevos movimientos y tiros lejanos al aro, una superestrella.

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