martes, 3 de enero de 2017

El transplante total


La ciencia avanza, aunque el mundo esté hecho unos zorros, y la medicina como parte de la ciencia ha logrado cosas que muchas veces no nos paramos a considerar pero que  resultan casi milagrosas. Como por ejemplo el trasplante de órganos. Es verdad, que queda mucho por hacer y muchas enfermedades que no tienen cura, pero sí hay logros espectaculares y muchos de ellos tienen que ver con la cirugía.
Pues bien, la madre de los trasplantes ya está aquí, el trasplante total, parece de ciencia ficción pero hay quien asegura que no lo es y que en breve será una realidad. Estoy hablando del trasplante de cabeza o, si se quiere, del trasplante de cuerpo entero. El doctor Sergio Canavero ha desatado la polémica acerca de la posibilidad de realizar con éxito esta compleja operación de injertar una cabeza humana en un cuerpo distinto al de procedencia.
Como se pueden imaginar, esta aseveración no ha dejado indiferente a nadie. Hay muchos detractores a día de hoy, pero también hay expertos de la comunidad científica que creen que es posible en un futuro cercano. Lo que es innegable es que para que eso sea realidad algún día es necesario la prueba y error, es decir, es necesario gente que se preste a este tipo de experimento científico. Y posiblemente los haya. Hablamos de gente que se ha quedado en un estado de completa inmovilidad por ejemplo, tetrapléjicos. Si la operación pudiera hacerse con éxito se abriría un futuro nuevo y esperanzador para ellos.
Aunque no es solo la complejidad de la operación lo que se discute, sino la adaptaciòn posterior. La operación de llevarse a cabo, estima el profesor Canavero, duraría unas 36 horas e implicaría a unos 150 profesionales. El coste sería muy alto, unos 10 millones de dólares y el sujeto pasaría unos dos meses de postoperatorio en una especie de estado de hibernación, crionizado, sometido a bajas temeperaturas en un estado de coma inducido.
Dicho así parece una auténtica locura. Pero pensemos en lo que ocurría con los trasplantes de corazón, hígado, etc hace 50 años. Acaso alguien creía que fuesen posibles entonces? Quizás tengan que pasar todavía muchos años pero no dudo de que finalmente, cuando la tecnología lo permita, los trasplantes de cabeza serán una realidad. La mayor dificultad estriba en la conexión de la cabeza con la médula espinal, hay millones de conexiones nerviosas ahí, una auténtica labor de orfebrería por desarrollar.
Hoy parece ciencia-ficción, mañana será una solución y un alivio para muchas personas, siempre y cuando se rebaje el coste de la intervención. Aunque no se quedará ahí la cosa, como la ética también va unida a este tipo de cuestiones, quizás haya quien quiera trasladar su cabeza a un cuerpo perfecto, solo por mejorar estéticamente o para ser un campeón olímpico... Y ya soñando, por qué no diseñar cuerpos a medida e injertar nuestra cabeza en el cuerpo deseado, diseñado en nuestro ordenador previamente, a nuestro antojo? Quizás algún día, cambiar de cuerpo sea tan fácil como cambiar de chaqueta. Cousas veredes, amigo Sancho.
Aquí os dejo un vídeo donde el ínclito neurocientífico Sergio Canavero expone sus ideas, el tipo será un genio de la ciencia, pero como showman no se va a ganar la vida. Dejando ese tema aparte, merece la pena escuchar su discurso.

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