martes, 31 de enero de 2017

1898 Los últimos de Filipinas


2016 España 129 minutos. Director: Salvador Cano. Guión: Alejandro Hernández. Fotografía: Alex Catalán. productora: Enrique Cerezo. Reparto: Luís Tosar, Álvaro Cervantes, Karra Elejalde, Javier Gutierrez, Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Miguel Herrán, Emilio Palacios.
 La película oculta y deforma el papel de los frailes de Baler: dirigido por Salvador Calvo, este largometraje tiene la honradez de advertir al principio que dramatiza ciertos acontecimientos que no se corresponden con los hechos históricos. A modo de ejemplo, y aunque la película se basó en un libro de reciente publicación sobre el Sitio de Baler, libro en el que salen citados, fray Juan Bautista y fray Félix no aparecen. Su labor de aliento y apoyo a los sitiados, por tanto, no existió para los que sepan de aquellos hechos lo que puedan ver en esta película. El párroco de Baler, fray Cándido Gómez-Carreño Peña, que sólo tenía 30 años cuando murió en el asedio, es representado por el cincuentón Karra Elejalde. La diferencia de edad es irrelevante si tenemos en cuenta algo mucho peor en la caracterización que hacen de él: le presentan como un drogadicto enganchado al opio, algo sin ninguna base histórica e incluso ponen en su boca expresiones como que los cristianos tenemos "una mierda de cielo".


2. Una vergonzosa manera de retratar a los soldados de aquel asedio: los soldados españoles, empezando por sus oficiales, dan una imagen patética de los Héroes de Baler. Insistentes referencias a "dónde está Dios", blasfemias una y otra vez (tal vez ahora hablar así sea algo normal para muchos, pero a finales del siglo XIX no lo era ni por asomo), el sargento que es un cometanques sin sentimientos que al final manda a la mierda a España (hace su papel Gutiérrez Álvarez, conocido por ser el coprotagonista de la serie “Águila Roja”), el capitán sólo parece preocuparse por su perrito… podría seguir. La novedad de esta película respecto de la que se estrenó en 1945 es que muestra a los desertores, que los hubo (y dos de ellos fusilados). El protagonista resulta ser uno de ellos. El guionista cubano de la película, Alejandro Hernández, que resumió su trabajo como una “historia épica que habla de la verdad de la guerra”. Su “verdad”, por lo visto, consiste en deformar a unos héroes sin tener base alguna que acredite esa caricatura. Luis Tosar hace el papel del teniente Saturnino Martín Cerezo, laureado por este sitio. Abiertamente nacionalista gallego, declaró que no le gusta la palabra Patria. Dice que su personaje “no deja de ser un patriota total”, pero en la película no se ve apenas nada de eso. Más bien parece un oficial apegado al reglamento y empeñado en no rendirse porque ya no tiene nada que perder, ya que han muerto su esposa y su hija.


3. Una película que ensucia la memoria de los Héroes de Baler: la película parece una revisión de esta gesta militar española hecha para víctimas de la LOGSE, adaptada al pensamiento inmaduro imperante en buena parte de nuestra sociedad, una forma de pensar que es incapaz de entender que haya personas capaces de luchar y sacrificarse por ideales como el patriotismo y el honor. No es una revisión de un hecho histórico buscando una sincera aproximación a lo que ocurrió -eso habría merecido mi respeto-, sino un torpe intento de ensuciar la memoria de medio centenar de españoles que honraron a España con su heroísmo. Esos héroes no merece que les ofendan con una película como esta. Desaconsejo esta película por sus formas y su fondo. Al menos me alegro de haber pagado lo que costaba la entrada para prevenir a otros de que tiren su dinero yendo a verla.

4. ¿Qué pinta el canal de la Conferencia Episcopal patrocinando esto?: la película está patrocinada por Televisión Española, Telemadrid y 13TV. De los canales públicos ya no me extraña nada. Si algo no ha cambiado desde 1898, por desgracia, es la calidad de buena parte de nuestra clase política. Lo que me pasma es que el canal de la Conferencia Episcopal haya patrocinado una película con escenas de desnudos y sexo, blasfemias y manifestaciones de abierta incomprensión y desprecio de la fe. ¿No tienen mejores cosas en las que invertir su dinero? ¿No comprobaron siquiera dónde ponían el dinero y qué clase de película avalaban con su patrocinio?

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