lunes, 21 de noviembre de 2016

Málaga 0 Barca 0


Aburridos primeros compases: sin ninguna idea el Málaga, sin ninguna profundidad el Barça. Para esto, nos podrían haber dejado hacer la sobremesa en paz. De todos modos, el Barcelona hacía circular el balón con precisión y velocidad y parecía tener el partido bien orientado.
Lo de Paco Alcácer, que no es un delantero digno del Barça, fue tan funesto que cuando fallaba, el público reaccionaba aplaudiéndole por compasión, en lugar de pitarle como merecía. Sandro trataba de aprovechar sus ocasiones para salir corriendo y sorprender a los de Luis Enrique, e hizo en una ocasión lucir a Ter Setgen. A partir del minuto 20, el Barcelona perdió la paciencia, relajó la presión, y vio cómo se le apagaba la poca luz que tenía. Sopor. Cabezadas. Sólo para escribir este párrafo tuve que despertarme cuatro veces.
Rafinha a la media hora pudo marcar de un potente disparo, pero ahí estuvo Kameni, que siempre comparece contra el Barça. Un cierto despertar que poco duró, y enseguida volvió el sueño pasional que en estas horas suele visitar a los padres que llevamos noches sin dormir seguido. Sin nada más que consignar llegó el descanso, y descansamos todos.

La segunda parte empezó justo cuando nos despertamos. Estas siestecillas reparadoras son muy de derechas, y el whisky que me fue ofrendado a continuación, todavía más. El Barça atacaba pero se mostraba inconcebiblemente ingenuo en la finalización de las jugadas; el Málaga pudo marcar por mediación de Juankar pero al final también le faltó acierto.
Pocas luces, estéril intercambio de golpes, precipitación por la ansiedad del transcurrir del tiempo. El Barcelona no sabía qué hacer y tuvo suerte de que Piqué lo rechazó absolutamente todo cuando hasta la defensa empezó a dudar. En 22 minutos no fueron los azulgrana capaces de crear ni una sola ocasión.
En el minuto 67, Llorente fue a cazar a Neymar y vio la roja directa. La entrada fue dura, pero es opinable si el castigo fue justo. No es el primer partido en que un Barça encallado ve como se le abre el cielo gracias a una decisión arbitral controvertida.
Florituras de Neymar, que se hartó de sí mismo; Piqué tomaba las riendas de su equipo y explicaba a sus compañeros dónde quería que le centraran los córners. Hasta se quedó de "9" en los últimos diez minutos del partido, tal vez porque su equipo no había sido capaz de crear ni una sola oportunidad en 35 minutos. Rakitic y André Gomes crearon algo en en el 80 y en el 82, pero sin fortuna. Piqué llegó a marcar en el 83, pero le pitaron un fuera de juego que no lo era. El Barça empezó por primera vez en todo el partido a buscar en serio el gol, con poco tiempo para encontrarlo. El Málaga no podía más y jugaba con diez.
Aunque con poca inteligencia y con poco talento, lo cierto es que el Barça se acercaba al gol, en buena parte gracias a las acciones de André Gomes, que había entrado por Denis Suárez. El Málaga perdía el tiempo y los de Luis Enrique se esforzaban pero sin ser capaz de superar su propia vulgaridad. Neymar la tuvo en el 93, pero Kameni respondió con un paradón este

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