sábado, 12 de noviembre de 2016

Leonard Cohen

Publicó su primer libro de poemas en 1956, a los 22 años. Siguió publicando como poeta durante los años 60 en los que empezó a moverse en el mundo del pop. Grabó su primer disco en 1968. Solía señalar que era una década más viejo que los amigos y contemporáneos con los que compartió el éxito. En una ocasión dijo que se metió a la música porque la poesía no le daba para ganarse la vida. En los años 80, cuando su voz adquirió la profundidad envolvente que le caracterizó, fue cuando empezó a modelar el personaje de su vejez. En esa época publicó la Hallelujah, uno de los mayores himnos de la historia de la música popular gracias a infinitas versiones posteriores.

Leonard Norman Cohen, nacido en Quebec en 1934, vivó su vejez en Los Ángeles. allí presentó su último disco You want it darker, en un evento en la residencia del embajador de Canadá hace solo un mes, el pasado 13 de octubre. Fue su última aparición en público. Acudieron periodistas de todo el mundo a los que saludó diciendo: “Amigos, muchas gracias. Algunos habéis venido de muy lejos y os lo agradezco. Otros habéis atravesado Los Ángeles en coche. Se tarda más o menos lo mismo. Gracias también”.
Desde una debilidad física evidente, hizo reír a los presentes varias veces con bromas como esta y una energía intelectual intacta. Cohen ya no se parecía al señor que, muy mayor, emocionó a miles de personas con un tour mundial en 2012, a los 78 años de edad. El pasado octubre, Cohen caminaba muy despacio y hablaba con poca energía, aunque su voz de oro aún llenaba la habitación y sobrecogía por su profundidad.
Varias canciones You want it darker hablan del final de la vida y la preparación del encuentro con Dios. Apenas unos días antes, había avisado al mundo de que se sentía cerca de la muerte “Estoy preparado para morir”, dijo en una entrevista con el director de The New Yorker que dio la vuelta al mundo. En aquella presentación quiso quitar hierro al asunto. "Me pongo dramático de vez en cuando", dijo. “Espero que podamos hacer esto otra vez. Me propongo vivir 120 años”. Fue la última sonrisa de Cohen en público.

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