lunes, 24 de octubre de 2016

Valencia 2 Barcelona 3


el Barça maduró en la interpretación del partido y tuvo una posesión de hasta el 75%. Undiano, dispuesto ayer a no perder ninguna oportunidad de equivocarse, dejó en el minuto 32 de señalar un claro penalti, por empujón, de Umtiti sobre Rodrigo. En el 36, Alves se ganó el sueldo poniendo una mano prodigiosa para repeler un disparo de Suárez. También en el 37, estuvo pletórico el portero parando con el pie un disparo a bocajarro de del delantero uruguayo. Busquets en el 39 jugó con fuego y pudo ganarse la expulsión por una falta en el medio del campo exactamente igual por la que unos minuto antes había visto la cartulina amarilla. Monumental cabreo de Mestalla con el árbitro.

Parejo la tuvo en el 43, ante la pasividad de la defensa visitante, pero un Ter Stegen colosal pudo taparle. Justo antes del descanso, Neymar quiso desperdiciar de chilena lo que Messi pudo haber marcado de cara.
Sonora pitada a Undiano cuando se dirigió al vestuario al finalizar la primera parte. La gente, que ya no lleva pañuelo blanco, agitaba lo que tenía para protestar. Pero ¿qué protesta a un árbitro puede resultar creíble si no se ejerce con pañuelo blanco? Es mejor no tener derechos si vamos a ejercerlos tan mal. Hay que volver a esta prenda fundamental, de lino irlandés si puede ser. Mi amigo Ignacio Peyró me regaló uno estupendo de Bel.
La segunda parte empezó con una carrera de Messi y un disparo de Neymar que rechazó muy bien Alves aunque dejándole un balón franco a Rakitic, que estrepitosamente desaprovechó chutando al palo. Pero quien rompió el parido fue Munir, en el 52, que de un durísimo disparo marcó desde la frontal del área su primer gol desde que llegó al Valencia. No lo celebró, por respeto a su exequipo. Pero lideró a los suyos hacia el segundo gol, que llegó de las botas de Rodrigo en el 56. Pasividad de la defensa visitante.
El Barça parecía dormido pero despertó en el 61: Rakitic remató de cabeza un córner, rechazó extraordinariamente Alves, y Luis Suárez, que llegó a caballo al límite del área pequeña, chutó con todo para conseguir el empate.
A pesar del momentáneo despertar de los de Luis Enrique, parecieron faltos de vigor durante todo el partido. Poca finura en el toque. La defensa, vulnerable: Nani pudo sentenciar en el 81 si en lugar de chutar se la hubiera dejado a Parejo, libre de marca.
Sólo gracias un claro penalti de Abdennour en el último segundo, que transformó Messi, pudo salvar el Barça los tres puntos.

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