miércoles, 5 de octubre de 2016

El expreso de Andalucía

1956 España 80 minutos. director: Francisco Rovira Beleta. Guión: Vicente Coello. música: Carlo Inocenzi. Fotografía: Tino Santoni. productora: Coproducción España-Italia; Fortuna Films / Teide P.C.Reparto: mara berni, jorge mistral, marisa de leza, carlos casaravilla, ignacio balsamo, michel abruzzo, vicente parra, josé calvo, antonio casas, natale cirino, josé luís lópez vázquez.
Sinopsis:
Un antiguo deportista retirado, un estudiante de derecho y un delincuente de poca monta se unen para planear y perpetrar el robo de unas joyas transportadas en el furgón del correo expreso de Andalucía

 Tras una primera y notable incursión en el género negro y naturalista con "Hay un camino a la derecha", Rovira Beleta repetía fórmula en este filme, que adapta libremente un suceso real, acaecido en 1924, situándolo en el presente (en los 50, claro está), y modificando bastantes aspectos para conseguir así una mayor eficacia narrativa.


El argumento gira en torno al robo de unos paquetes con joyas durante el transporte de las mismas en el expreso de Andalucía; en vez de plantear la historia desde la perspectiva del "cómo se hizo" (muy habitual en el género, especialmente en el cine británico), el guión opta por la descripción detallada de ambientes y personajes, apuesta que ya había realizado Rovira Beleta en la película anteriormente mencionada. Ello no quiere decir que no exista acción, pues el filme contiene varias secuencias ejemplares en tal sentido, y que por lo explícito de las mismas podrían haber sido objeto de censura, cosa que afortunadamente no ocurrió. La estructura de la película dibuja tres partes, con un prólogo dramático y efectista, que desde el principio nos muestra el tren y nos introduce en el suceso, una segunda parte que nos presenta a los protagonistas en su ambiente y describe el robo, y una tercera que nos cuenta en paralelo el destino de los ladrones y la investigación policial, esta última muy en segundo plano.


Respecto a los personajes surgen ciertas dificultades, pues algunos fueron impuestos por el productor italiano, caso de Mara Berni (que interpreta a una mujer fatal que luego no resulta serlo tanto) o de Ignazio Bálsamo (que encarna al "Rubio", uno de los ladrones). No obstante, este último será bien encajado en la historia, representando el arquetipo del pobre hombre cobarde que se ve empujado al crimen por voluntades más fuertes que la suya. Comparte ambiente -el de las corralas del Lavapiés madrileño- con el verdadero líder de la operación, Andrade (excelente Mistral), un antiguo deportista de éxito caído en desgracia, y que se muestra siempre decidido, ambicioso y cruel, aunque también es capaz de hacer el bien. De ambiente distinto es Miguel, estudiante de derecho, y miembro de una familia estructurada, que vive con cierto desahogo, pero que seducido por la aventura y por las malas compañías (la del "Rubio") acaba tomando parte en el robo. Los contrastes entre estos tres personajes permiten aportar muchos matices dramáticos a la historia, recurso que Rovira Beleta repetirá en su posterior "Los atracadores". Entre los secundarios, aparte de la mencionada Berni, destaca Salinas (Casaravilla), quien parece encarnar un puente entre el mundo humilde de Andrade y el Rubio, y otro muy distinto, caracterizado por el lujo rápidamente ganado, fruto de negocios dudosos.

Lo que aporta mayor interés si cabe a estos personajes es lo bien que Beleta los sitúa en su ambiente, cualidad esta que ya había descollado en "Hay un camino a la derecha"; si en aquella el retrato de El Raval barcelonés era excelente, aquí también lo es el que se hace de Lavapiés, con las populares y populosas corralas, el bullicio del Rastro, y cómo contrastan estos con los barrios en expansión (donde vive Miguel). Igualmente, los interiores abundan en estas diferencias, que se subrayan inteligentemente.

Formalmente es una película muy sólida, en la que la narración visual goza de una excelente continuidad, a destacar en secuencias como la de apertura o en las de las persecuciones policiales tras "El Rubio" o Andrade. Asimismo hay planos verdaderamente bellos, como el último en el que vemos a Miguel, encaminándose hacia un destino que nos es velado por la niebla y el humo de un tren, pero cuyo desenlace conocemos de antemano.

Una correcta música, además de adecuados decorados y una más que buena fotografía (a destacar en la persecución final), redondean esta meritoria película, que al igual que tantas otras del género negro español, debe y merece ser reivindicada.

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