martes, 4 de octubre de 2016

Ejército Fantasma

en 1943, crearon el «Ejército Fantasma» -una unidad formada por expertos en efectos especiales, actores e, incluso, tanques de cartón y caucho-, con la finalidad de hacer creer a los nazis que el desembarco aliado en Francia se realizaría al este de la costa y no en Normandía.
De forma concreta, el cometido de los curiosos personajes contratados fue conseguir que el Führer creyera que los aliados disponían de una gran cantidad de tropas adicionales. Este «Ejército Fantasma» se ubicó en varios puntos estratégicos del mapa para dispersar a las fuerzas alemanas a lo largo de toda la costa francesa y, así, debilitar las defensas nazis de Normandía, donde se llevaría a cabo el verdadero asalto.
Sin embargo, el mando aliado pronto se percató de que, aunque en el ataque participarían más de un millón de hombres y cientos de blindados, sería difícil romper las defensas establecidas por los nazis. Y es que Hitler no tardó en reforzar las posiciones del norte de Francia con multitud de hombres, tanques y artillería al enterarse de la gran cantidad de tropas que se estaban reuniendo en Inglaterra y Escocia.
Por ello, había que idear alguna estratagema para que los alemanes dispersaran sus fuerzas a lo largo de toda la costa norte Así, y según añade Gilbert, «el 26 de febrero, Eisenhower emitió una directiva de alto secreto sobre el plan de engaño diseñado para convencer a los alemanes de que Normandía no era el único destino aliado». 
Urdido el engaño sólo faltaba ponerlo en práctica. Para ello, primero se formó oficialmente el ejército fantasma, el cual recibió el imponente nombre de Primer Grupo del Ejército Estadounidense (FUSAG en sus siglas en lengua inglesa). A continuación, se reclutó a sus integrantes, los cuales fueron principalmente actores, expertos en efectos especiales (los de la época), guionistas, especialistas en comunicación y, finalmente, un par de unidades militares reales para dar más credibilidad al engaño si fuera necesario.
Así, en los emplazamientos establecidos empezaron a edificarse auténticos campamentos militares falsos y que no contenían más que aire. «En el interior de las tiendas no había un solo soldado, los cajones de madera no guardaban ninguna bala, los bidones no contenían ni gota de gasolina», completa el investigador Larry Collins en su obra «los secretos del día D
A su vez, las autoridades militares encargaron la construcción de réplicas de tanques Sherman exactamente iguales a los reales y piezas de artillería de campaña. Este material de atrezo se fabricaba en principio de madera por parte de carpinteros experimentados, no obstante, terminó haciéndose de caucho para ahorrar tiempo y dinero.
«Al cabo de un mes, empezaron a llegar a Inglaterra grandes cantidades de tanques Sherman junto con camiones Dodge y piezas de artillería de campo ligera y pesada ¡Y llegaban en paquetes del tamaño de una maleta! (…) Sin embargo, una vez hinchados con un compresor de aire, se convertían en imitaciones tan perfectas que incluso tenían remaches en las torretas», añade Collins. 

Finalmente, y a sabiendas de que los alemanes habían mordido el anzuelo, sólo quedaba poner en práctica la última parte del plan: hacer creer a los nazis el propio Día D que recibirían tres grandes ataques en varios puntos de la costa norte de Francia. Para ello, la noche del 5 de junio (pocas horas antes de la invasión), se preparó a varias unidades con el fin de simular la movilización de una ingente cantidad de hombres y barcos.
«(Varios) bombarderos (…) lanzaron (…) tiras de aluminio para simular en la pantalla de los radares la aproximación de un convoy invasor a la costa del Cap dŽAntifer (…). Esta medida fue acompañada de una artimaña naval consistente en utilizar lanchas a motor y torpederos que arrastraban globos reflectantes, para que en el radar parecieran grandes buques», puntualiza el investigador y escritor Antony Beevor en su libro el día D
La operación funcionó a la perfección, pues los alemanes enviaron instantáneamente notificaciones informando de que en Calais y Dunkerque (una ciudad portuaria alejada de Normandía) se esperaba la llegada de una gran flota aliada. De hecho, el anzuelo fue mordido de tal manera que incluso dispararon contra la flota fantasma del ejército invisible. Tras este engaño comenzó el sangriento desembarco de Normandía pero, como se suele decir, eso ya es otra historia.


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