sábado, 8 de octubre de 2016

Barco de Valdeorras

En algunas cuevas de la Sierra de la Lastra se encontraron restos humanos primitivos. En lugares próximos a El Barco hay petroglifos y asentamientos castreños. Los Gegurros, uno de los 22 pueblos que formaban parte del convento asturicense, eran los antiguos pobladores de estas tierras y de ese gentilicio deriva el topónimo actual de la comarca (Val-de-giorres).
La romanización fue intensa en un territorio tan estratégico como rico en minerales. Entre las Médulas y Montefurado son frecuentes las huellas de la actividad extractora del oro. Por Valdeorras pasaba la Vía Nova (la XVIII del itinerario de Antonino), que unía Braga y Astorga, y otras vías secundarias que obligaron a construir puentes que son testigo de aquella época.
En la Edad Media el Señorío de Valdeorras fue administrado por la nobleza. Condes de Lemos, Marqueses de Villafranca y Condes de Ribadavia fueron marcando sus destinos. La fortaleza del Castro es el referente de aquella época. Esta pequeña villa fue cabeza de jurisdicción hasta comienzos del siglo XIX. Los monasterios de la vecina comarca del Bierzo y la Orden de San Juan de Jerusalén compartieron con la nobleza la administración de estas tierras. De la Alta Edad Media destaca el complejo románico de San Miguel de Xagoaza, perteneciente a la orden de Malta.

En 1809 grupos de guerrilleros valdeorreses bajo el mando del Abad de Casoio impidieron, en Sobradelo, el paso de las tropas francesas del mariscal Soult. A finales de ese mismo siglo, Valdeorras, que estuvo representada en las Cortes de Cádiz por el párroco de Vilamartin, el liberal Ruíz de Padrón, se abre al mundo moderno con el ferrocarril, que llega en 1883, pocos años antes de construirse en El Barco el puente de San Fernando, esencial para mejorar la comunicación de la comarca.

El Barco está situado en la parte suroriental de Galicia, en la comarca de Valdeorras, ocupando parte de la llanura aluvial del río Sil y entre las montañas que limitan su contorno. Esta configuración del terreno es la que puede haber dado origen al topónimo El Barco, a partir de una base prelatina, probablemente céltica, *barc o *barg (concavidad).
Otra teoría muy extendida, pero con escasa base científica, defiende que el nombre de El Barco proviene de la instalación, en época romana, de una barca hasta la zona de Viloira, con el fin de comunicar las poblaciones existentes a ambas márgenes del río. En torno a lo que en un principio fue la caseta de los barqueros (puerto de la barca) —y a lo largo de la calzada romana, hoy Calle Real— fueron surgiendo las construcciones y configurándose el núcleo de El Barco de Viloira.

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