viernes, 30 de octubre de 2015

Ricky Rubio amarga el regreso de Kobe

Ricky Rubio. El base catalán mostró una fluidez y una confianza en su tiro impensables hasta hace poco y no dudó en levantarse cada vez que la defensa de los Lakers se hundía en la pintura para invitarle a tirar. Fue en situaciones así, lanzamientos de media distancia tras bloqueo, como selló en el último cuarto la remontada que había estado conjurando desde el descanso.
 Ricky Rubio fue el motor de los Minnesota Timberwolves para remontar 16 puntos en el Staples Center, aunque las celebraciones tuvieron que esperar hasta el último segundo. El partido pareció decidido con cuatro canastas seguidas del internacional español y una asistencia para el triple de Nemanja Bjelica (102-111), pero un aumento en la presión defensiva de los Lakers y una mala gestión de los Wolves permitió un último tiro de Lou Williams sobre la bocina para ganar el partido.

Era la noche reservada para el cara a cara entre los dos primeros novatos del draft de 2015, para que Kobe Bryant estableciera un nuevo récord de la NBA iniciando su 20º temporada con el mismo equipo, pero el protagonismo quedó en las manos de Ricky Rubio. El internacional español inauguró el marcador con un triple lateral y no volvió a mirar atrás: anotó 10 de los primeros 14 puntos de su equipo (incluidos dos triples) y en total fue responsable de 58 puntos de su equipo, la cifra más alta de su carrera.
Pero no fueron los números, sino las sensaciones, lo mejor que dejó la noche de Ricky Rubio. El base catalán mostró una fluidez y una confianza en su tiro impensables hasta hace poco y no dudó en levantarse cada vez que la defensa de los Lakers se hundía en la pintura para invitarle a tirar. Fue en situaciones así, lanzamientos de media distancia tras bloqueo, como selló en el último cuarto la remontada que había estado conjurando desde el descanso.
"Trabajé el tiro toda la temporada pasada y lo he seguido trabajando todo el verano. Si quiero seguir en la liga, tengo que meterlos y hoy han entrado", explicó Ricky Rubio en declaraciones a la ESPN. El base se mostró además agresivo penetrando a canasta, quizá la parte de su juego que más sufrió por culpa de esa persistente lesión de tobillo. Y no importó que bajo el aro estuviera Roy Hibbert, que pese a haberse esfumado en los últimos 18 meses sigue siendo un pívot de 2.18 y un buen protector del aro.
Ricky Rubio fue el motor de los Minnesota Timberwolves para remontar 16 puntos en el Staples Center, aunque las celebraciones tuvieron que esperar hasta el último segundo. El partido pareció decidido con cuatro canastas seguidas del internacional español y una asistencia para el triple de Nemanja Bjelica (102-111), pero un aumento en la presión defensiva de los Lakers y una mala gestión de los Wolves permitió un último tiro de Lou Williams sobre la bocina para ganar el partido.
El lanzamiento del base se estrelló contra el hierro y Ricky Rubio atrapó el rebote que aseguraba la victoria. Nada más sonar la bocina final, el base catalán amagó con lanzar el balón al techo del Staples Center, pero lo agarró fuerte y señaló con los dedos al cielo. "Creo que hoy hemos tenido un poquito de ayuda. Ha sido una semana muy dura", confesó tras el partido en recuerdo de flip saunders, el técnico fallecido el pasado sábado tras perder la batalla contra un cáncer linfático. El entrenador, como reclamó Ricky, que creyó en él desde el primer día.

2 comentarios: