lunes, 26 de octubre de 2015

eko coches de juguete

en los años cincuenta del pasado siglo la industria juguetera vivió una auténtica revolución con la aparición del plástico. Gracias a su maleabilidad y sobretodo bajo precio de coste sustituyó muy eficazmente materiales utilizados tradicionalmente hasta entonces como el latón, corcho, cartón o madera. A su vez, ello propició la aparición de nuevas compañías que utilizaban el plástico como única materia prima, ofreciendo productos a un precio tremendamente competitivo.

En el mundo de las miniaturas se produjo un efecto prácticamente idéntico al que afectó a las jugueteras, pues al ser productos básicamente enfocados hacia chicos y chicas muchas empresas vieron su gran oportunidad con este nuevo material y la forma de trabajar con él. Aunque en muchos casos las compañías de miniaturas adoptaron el zamak (aleación de distintos metales) para realizar sus productos y que prácticamente se trabaja igual que el plástico, otras como por ejemplo Eko adoptaron el plástico como material básico.



Pero antes de entrar de lleno en la historia de Eko, permita el lector/a de este texto destacar que varios de los datos insertados en él proceden del señor Rafael Coral, un excelente modelista que durante varios años trabajó en esta compañía.

La historia de la marca Eko arranca en el año 1956 cuando dos socios, los cuales eran primos hermanos, fundaron la empresa "Industrias Blasco" situada en la calle València de Barcelona. Esta empresa estaba centrada en crear y comercializar productos de entretenimiento infantil, siendo ya sus primeros productos vehículos y complementos para dioramas ferroviarios a escala H0. A su vez dividieron su oferta en reproducciones de vehículos civiles y militares.


Al igual que sucede con muchas otras compañías, la aparición de Eko no fue espontánea sino que derivó de un negocio anterior, en concreto del fundado por el señor M. Blasco Montserrat quien comercializaba las típicas "baratijas" que se podían encontrar en mercadillos o kioscos. De hecho, la primera ubicación de Eko fue la misma que el almacén de baratijas del señor Blasco, en cuyo piso superior se encontraba el hogar de su propietario.

Aunque la nueva generación de propietarios continuó con el negocio de las baratijas, a su vez desearon fabricar un tipo de producto con mejor acabado. Por otra parte el nuevo negocio no perdió el carácter de empresa familiar, pues el hecho que familiares de los propietarios viviesen cerca de las instalaciones facilitó encontrar "mano de obra" y la expansión de la empresa. Posteriormente la empresa se trasladó hacia la cercana población de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde instaló sus oficinas en la calle Progrés y fábrica en la calle Onésimo Redondo (hoy Rafael Campalans). Al cabo de unos años las oficinas se trasladaron hasta el edificio de la fábrica, produciéndose en consecuencia problemas por falta de espacio. A destacar que la sede definitiva de Eko constaba con cinco plantas distribuidas como a continuación se indica:

6 comentarios:

  1. Jajaja una entrada por capítulos? Se te olvidó poner "To be continue ... "

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  2. jaja, no, esta es así sin más, la de por capítulos empieza mañana.

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  3. Qué recuerdos! Estos los comprabamos en Padrón, sencillos pero con encanto.

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  4. creo que le gustaban más a papa que a nosotros

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  5. pero mañana subo algo más de nuestro gusto

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