sábado, 2 de mayo de 2015

Guntín

cuenta con 3187 habitantes y tiene 29 parroquias. El nombre de Guntín, según López Peláez, puede derivarse del de Guntino, como dicen los deudos o siervos del Obispo Odoario. Pero ya antes estas tierras figuraban en las tablas de Ptolomeo bajo el nombre de Aqua Quintinae, estando pobladas por los llamados Surbos ou seburos y cuya localización está, según muchos autores, en San Salvador de Guntín a orillas del río Ferreira.

 Se sabe que los romanos se dedicaron en esta comarca a la extracción del hierro, lo que supone que por aquellos tiempos había herrerías, de donde tomó el nombre el río Ferreira, encontrándose en algunos lugares escorias de hierro, principalmente en las proximidades de la casa de los Marqueses de Valladares, actual casa da Ferrería.
Aún que son muchas las teorías que se formularon sobre los orígenes del condado de Pallares, nos centraremos en la de López Peláez, Magistral de la catedral de Lugo y arzobispo de Tarragona, que dio a entender que el verdadero Condado de Pallares estaba próximo a Lugo, a diferencia de la opinión que sobre este tema tiene Ferrando, que lo sitúa en tierras de Monforte. Así, López Peláez lo sitúa en la región que bañan los ríos Miño y Ferreira.

En un trabajo manuscrito inédito de Don Buenaventura Cañizares se hace un minucioso estudio de los concilios lucenses a través de dos conocidos instrumentos procedentes del archivo de la catedral que contienen importantes noticias del tiempo de los suevos. Basado en tales documentos, procede a la división de los once condados que formaban el territorio de la diócesis lucense según la demarcación suévica, y, refiriéndose al sexto, denominado Pallarense, nos dice que comenzaba donde entra, en el Salicida, el río Argonde, nombre de un lugar de la parroquia de Campo a la derecha del Miño, en el término municipal de Lugo.
Durante la agitada y turbulenta minoría de edad de Alfonso XI(1312-1350), el infante Felipe usurpó muchos bienes a la catedral de Lugo y dominaba en esta ciudad. el obispo buscó la alianza de D. Alonso, hijo del infante D. Juan, y, para atraerlo mejor a su partido y hacer de este modo que su ayuda fuese más inmediata, le entregó en 1315 la encomienda de todo el territorio conocido con el nombre de Coto de Lugo y de Pallares. Este hecho es indicativo de la proximidad del Condado de Pallares y el de Lugo, desbancando en parte la teoría anteriormente mencionada de Ferrando, que lo sitúa cerca de Monforte.

Ya mucho antes, reinando D. Alfonso, allá por el año 1078, se reconocía en escritura pública que eran condados realengos los de Chamoso, Narla, Rábade, Pallares, Sobrado, Ferreira y Portomarín.
Don José de Pallares y Correa obtuvo el título de Conde de Pallares por real despacho de 26 de julio de 1815, con el vizcondado previo de pallares, condado que actualmente ostenta el escritor D. Luis Vázquez de Parga e Iglesias de la Riva, VI conde.
 a Fortaleza de A Mota fue fundada en el siglo IX por el conde de Lugo Don Ero Ordóñez, descendiente del antiguo linaje de los Cambero del Castillo de Castro Candad y del Conde Don Mendo de Gaurona, sobrino de Desiderio, último rey de los lombardos de Italia.
Don Ero fue uno de los magnates más poderosos do su tiempo, contando con muchos señoríos y vasallos en Galicia y en Asturias, de donde era natural. Asistió a la consagración de la apostólica iglesia de Santiago en el año 899, cuya solemnidad fue presidida por el Rey Alfonso II, El Magno, quien lo nombró su Capitán General, por ser esforzado guerrero, tal y como demostró en la conquista de la ciudad de Coímbra y en otras batallas, en las que tuvo la fortuna de salir victorioso.

Don Arias Conde Monterroso fue señor de la Mota, quedando como heredera suya su hija única Doña Elvira de Ulloa Ribadeneira y Taboada, casada con Don Pedro Taboada y Ulloa.
En tiempos del Rey don Juan II era señora de la fortaleza de la Mota de Pallares Doña Teresa García de Baamonde y Montenegro, casada con Don Lope Alonso de Lugo y Ocampo, señor de la casa de Lugo, quienes tuvieron por hijo a Don Álvaro Yáñez y Baamonde.
La fortaleza pertenecía en 1612 al señorío de los Obispos de Lugo. Así resulta de la escritura de foro otorgada en dicho año desde los palacios episcopales de fecha 13 de agosto.
El rey don Felipe IV concedió el título de San Miguel de las Penas y La Mota a Doña Constanza Arias Ozores Lemos y Ulloa, dama de honor de la reina, nacida en Lugo en 1669.
La parroquia de San Esteban de La Mota está situada sobre el margen derecho del Río Miño, en tierras de Pallares, del municipio de Guntín. En el lugar de la Mota se levanta un castillo que lleva este nombre y que actualmente pertenece a la casa de Camarasa. Las dependencias que formaban la residencia y fortaleza actualmente se encuentran dedicadas a casas de labranza, conservándose aún buena parte del recinto amurallado que rodea la torre y los salones por los sus frentes Este y Sur, con un cubo o torreón en el extremo nordeste que enlaza con la edificación formando un ángulo recto en línea con la esquina exterior de la misma, con dos troneras, una hacia el norte y otra hacia el sur, y otras dos en el tramo recto, dispuestas, sin duda, para proteger el punto de entrada más accesible a la fortaleza.

La muralla, de bastante espesor, tiene un solo petril, el externo, que le sirve de parapeto defensivo a través de distintas troneras existentes en las fuentes y ángulos de todo el recinto, troneras que miden sesenta centímetros en el derrame interior. El torreón ofrece dos de estas troneras, una hacia el Este y otra hacia el Norte. Entre la muralla y las dependencias de la fortaleza se abre un patio corrido que le sirve de foso.
La torre del homenaje se encuentra truncada en su parte alta y sin almenado y está cubierta actualmente con tejado de cuatro aguas de piedra pizarrosa. Es de forma cuadrada, de unos nueve metros de ancho con un hueco en la entrada en arco semicircular que en el interior se acusa ligeramente apuntado, construido de mampostería de pizarra en rajuela, con puerta de madera y portillo, que se refuerzan con fleje de hierro. El tímpano de la puerta se apoya en dos ménsulas ligeramente moduladas. Consta la torre de soto de dos plantas con una altura aproximada de catorce metros.
En la puerta de entrada al salón principal se advierten huellas de reforma. Es también de arco semicircular con dovelas y jambas de piedra granítica. Tiene de ancho 87 centímetros y de alto 195 con un espesor de 80 cm. en el muro. En la parte superior izquierda, hay una piedra de armas de 34 por 50 centímetros con cuatro barras verticales, y, en la bordura ocho calderos con el brasón de los Taboada.
Según Bona, esta fortaleza figura entre las que fueron destruidas por las revueltas de los Irmandiños en el siglo XV; nada de esto se menciona en la escritura del foro otorgada en 1612 por el Obispo Sr. García de Valdemoro. Solamente que estaba mal cuidada y con todos los tejados caídos por abandono de los antecesores en la posesión, que dejaron de repararla y que así parecía que estaba muchos años atrás, por lo que deseaban reedificarla y ponerla en su estado primitivo.

En el provincial de Lugo se guarda una cadena compuesta por 24 eslavones de hierro redondeado a la forja, en forma de ochos, con un grosor de 23 milímetros. Mide en total cinco metros y medio y termina con una argolla del mismo espesor de 18 centímetros de diámetro. Puede ser que esta cadena perteneciese en su origen al puente levadizo o que fuesen utilizadas como cadenas de asilo.
Desde el Castillo de La Mota se divisan los picos de Goián, donde se encuentra el famoso santuario del Cristo de este nombre, y los de Paradela, Páramo, Puebla de San Julián, Corgo y Puertomarín. El Ayuntamiento de Guntín de Pallares, al igual que otros muchos ayuntamientos gallegos, cuenta entre sus habitantes con gentes que conocen a la perfección oficios tan antiguos y a la vez tan nuestros como pueden ser el de herrero, cantero, zoqueiro, cestero, molinero y otros muchos. Saberes que perduran en la mente y en la habilidad de estas gentes que aún hoy conservan los utensilios necesarios y propios de cada uno de estos oficios y que son quienes de desempeñarlo tal y como lo hacían hace años.


Guntín es un Ayuntamiento por el que discurren un gran número de ríos y riachuelos entre los que destacan el río Ferreira y, como no, el Río Miño. Son, por tanto, un elemento de vital importancia que va a influir de un modo decisivo en la actividad de las gentes que viven cerca de los mismos. A lo largo de estos ríos se reparten infinidad de caneiros construidos con el fin de embalsar el agua que movería las piedras de los molinos, haría funcionar los batanes o producir energía eléctrica.
El Miño a su paso por este ayuntamiento cobra un protagonismo especial; por una banda, en él encontramos un gran número de caneiros que en su día sirvieron para atrapar especies tan preciadas y cotizadas como la anguila o el cangrejo de río, y aun que hoy su función no sea la de antaño, aún nos queda admirar su belleza y la manera en la que se integran en el paisaje, pasando a ser un elemento más del entorno en el que se encuentran.


Son las orillas del Miño especiales puesto que en ellas, y a la altura de la Parroquia de San Salvador de Francos, se localizan las aguas termosulfurosas mencionadas en las tablas de Ptolomeo y posteriormente en el Madoz (1847), el cual las describe como aguas medicinales, dada la gran afluencia de gente que a ellas acude por sus propiedades beneficiosas.

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