martes, 29 de julio de 2014

Juan Jose Moreno Cuenca, el vaquilla

biografia:
( 19 de diciembre  de  1961 , barcelona- 19 de diciembre de 2003, badalona) fue un delincuente  español conocido como El Vaquilla, por la costumbre de embestir a cualquiera con el que tuviera un enfrentamiento. Simbolizó a la generación perdida de la heroína.
Su madre Rosa Cuenca estuvo en la cárcel, su padre era cantaor, pero nunca se supo de el. Su padrastro murió de un paro cardiaco mientras escapaba de la policia por un paro cardiaco. Tuvo 8 hermanos y hermanas: Su hermano Antonio murió en un tiroteo en gerona, Julián murió saltando de una ventana de un hospital dónde se le custodiaba, Miguel murió en una persecución en coche con la policia,  Sergio Pallares era su compinche en los primeros días.
 Inició su carrera delictiva a los 9 años, cuando su familia se trasladó al campo de la bota  de barcelona y se hizo famoso por reparar coches y escapar con ellos de la policía a gran velocidad durante largas persecuciones, para lo que tenía que utilizar almohadones y zancos, pues por su corta edad no llegaba a los pedales.
campo de la bota ( barcelona) 1981.
campo de la bota 1960


campo de la bota 1982

Un año más tarde, a la edad de 12 años, cometió un homicidio cuando acabó con la vida de una persona durante uno de sus atracos, porque con el coche que conducía pasó por encima de la mujer después de que ésta cayera al suelo tras arrancarle el bolso. El vaquilla se arrepintió amargamente por esta fechoría toda su vida, pero no pudo evitar el curso que tomó su destino.
 barrio de la mina en la actualidad
barrio de la mina 1991



Finalmente, recaló en el barrio de la mina (san adrián de besós), donde vivió con algunos de sus hermanos.
Su adicción a la heroína le hizo contraer el sida y era habitual en los reformatorios hasta los 15 años, edad en la que ingresó en la cárcel de la modelo a pesar de que fuera ilegal por su edad. Durante el tiempo que estuvo allí estudió Derecho, buscaba cómplices, «tenía labia y solía guiñar el ojo». En  1984  organizó un motín  para denunciar las pésimas condiciones en las que vivían en la cárcel: torturas, vulneración de derechos y drogas para los presos.
cárcel de la modelo en la época franquista.

Tras muchos años de servicio a la sociedad, prisiones y varios intentos de abandonar su adicción, el Vaquilla falleció de cirrosis  en el hospital de Can Ruti (badalona) el  19 de diciembre de 2003 . Tenía 42 años e iba a salir de prisión el 3 de febrero del 2007 . Tanto él como su madre,  rosa cuenca navarro  y sus hermanos Antonio, Julián, Miguel e Isabel, están enterrados en un pequeño panteón familiar en el Cementerio de Gerona, y curiosamente casi al lado de la tumba del exministro laureano figuerola, creador de la peseta.
 Tan lejos llegó a la fama su apodo que ha llegado a ser un término habitual en España para definir a personas de similares características, con orígenes muy humildes y también problemáticos y difícilmente rehabilitables. Él, igualmente, se convirtió en un icono de la lucha anticarcelaria y de la incapacidad del sistema de promover una igualdad de condiciones real entre las personas.

 Estudió Derecho desde la cárcel, le gustaba guiñar  el ojo y buscar complicidades, tenía labia y era diestro en casi todo.  Su apodo de Vaquilla se debe a un atribuido rasgo de personalidad, según el cual Moreno Cuenca embestía a pecho descubierto ante la menor provocación, sin pensar en las consecuencias. También se dice que, pese a su comportamiento sociópata y violento, era de buen corazón y tenía conciencia social, por lo que ha llegado a ser caracterizado como un Robin Hood de barrio más que como un miembro del lumpen.
 tras muchos años  de delincuencia, marginalidad y prisiones, y varios intentos fallidos de abandonar su adicción, Moreno Cuenca falleció finalmente de cirrosis en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona a la edad de 42 años. Su libertad estaba fijada para el 3 de febrero de 2007.

Tan lejos llegó a la fama, el apodo de Vaquilla que ha llegado a ser un término habitual en España para definir a personas de similares características, con orígenes muy problemáticos y difícilmente rehabilitables.


- isabel faya: Juan jose cuenca recibía cartas de fans, en la cárcel conoció a Mari Luz, que se mantuvo ajena a los medios. Pero fueron desapareciendo y quedo Isabel Faya, que se empezó a cartear con el, hasta conseguir un vis a vis.  Ella si que apareció en numerosos programas de tv, Juan Jose cuenta de que no se fiaba de ella, su última pareja fué una chica italiana, siempre tuvo mucho éxito con las mujeres.
De echo la historia con Isabel faya acabó mal, está es una noticia del 2003:

El juzgado de Instrucción número 3 de Girona ha condenado a Juan José Moreno Cuenca "El Vaquilla" a pagar una indemnización de 12.000 euros a su esposa Isabel Faya, por relatar sus intimidades en su libro de memorias "Hacia la Libertad".

La magistrada considera que algunos fragmentos de la autobiografía de "El Vaquilla" son "una intromisión ilegítima al derecho al honor y la intimidad personal y familiar".

La sentencia también obliga a retocar el libro de memorias del delincuente, pero no su retirada del mercado, tal y como solicitaba la defensa de Isabel Faya, por lo que han anunciado que presentarán un recurso contra el fallo.

El abogado de la mujer de "El Vaquilla", David Velasco, ha señalado que hay que tener en cuenta el mal que ha sufrido su clienta y más cuando la sentencia considera que nuevas ediciones del libro no puedan incluir los fragmentos en donde Moreno Cuenca explica detalles de su relación con Faya, incluso de su vida sexual.

El letrado añade que en el libro se atribuyen a su clienta "hechos falsos" como que la mujer proporcionaba droga a su marido cuando estaba interno en un centro penitenciario de Girona.

En el juicio, celebrado a finales del pasado año, Juan José Moreno Cuenca admitió que no había pedido autorización a su ex esposa para hablar de su vida y correspondencia privadas en el libro de memorias que ha publicado la editorial Ediciones BSA del Grupo Zeta.

El abogado que representa a Isabel Faya solicitó en el juicio un indemnización de 240.404 euros.




El dos de septiembre de ese año se casan en los juzgados de Girona, en una boda cubierta por todos los medios de comunicación. Parece obsesionado por ser un personaje mediático y, en algunos registros policiales realizados en su vivienda, se encontraron numerosos recortes de periódicos con sus hazañas.
Cuando su vida parecía haber vuelto a la normalidad, en 1996 le detienen nuevamente cuando intentaba robar un coche en un garaje de la capital catalana, acompañado de una joven toxicómana. Este año marcará el comienzo del declive del mito de "El Vaquilla". Agotado ya el protagonismo alcanzado durante la década de los 80 y del que sigue presumiendo, no encuentra apoyo ni entre sus compañeros de celda.
Ya en una de sus últimas visitas a los juzgados, un trabajador que pudo verle apunta que "acabábamos de hablar con un cadáver". A finales de 2003, Juan José Moreno Cuenca moría aquejado de cirrosis hepática. Es enterrado en Girona, en un funeral en el que la policía estuvo presente en todo momento. La muerte le llegó sólo ocho días después de abandonar la cárcel, cumpliéndose así su deseo de morir en libertad.
Esta es la problemática trayectoria de un personaje fallecido a loas 42 años y que había pasado 28 entre rejas. La historia de un delincuente que siempre interesó a la sociedad, sumamente mediático y convertido finalmente en antihéroe.



Noticia de su muerte:  Justo un mes después de cumplir 42 años y cuando le faltaban cuatro para concluir su condena, Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, murió ayer en el hospital de Can Ruti, en Badalona, de una cirrosis hepática derivada de su drogadicción, en compañía de su compañera sentimental, Elisabet Fiareli. El Vaquilla había pasado 28 años, la mayor parte de su vida, privado de libertad, desde que a los 14 años fue detenido por primera vez por un robo que le marcaría para siempre. Nunca fue acusado de delitos de sangre, salvo las lesiones que produjo al atropellar a una mujer tras un tirón, cuando era menor, pero su espíritu inquieto y rebelde le llevaron a protagonizar múltiples fugas y motines carcelarios que perpetuaron su condición de preso y le dieron notoriedad.
 Reincidente compulsivo, hubiera saldado sus cuentas con la justicia por todos los delitos cometidos en la calle en 1985, pero las penas acumuladas por sus arrebatos carcelarios, incluidas algunas automutilaciones, habían prolongado la suma de sus condenas hasta 2007. El delito más sonado se produjo en abril de 1984: después de tomar como rehenes a cuatro funcionarios con un cuchillo que había escondido en un frasco de champú, dirigió un motín en la quinta galería de la cárcel Modelo y exigió como condición para negociar que les entregaran heroína y les dejaran transmitir en directo, a través de la radio, sus quejas, casi todas fundadas, por la situación en la prisión.


El juez de vigilancia penitenciaria autorizó ambas condiciones y El Vaquilla pudo hablar en directo a toda España desde la cárcel. El motín terminó bien, pero quienes lo llevaron a cabo añadieron más años a sus ya largas condenas. Moreno Cuenca, sin embargo, tuvo sus cinco minutos de gloria y a partir de ese momento el ansia de notoriedad se convertiría en el principal adversario de aquel muchacho de inteligencia vivaz nacido en el barrio de La Mina que había robado su primer coche cuando apenas alcanzaba los pedales.
Precisamente por haberse convertido en un protagonista mediático indiscutible, las autoridades penitenciarias trataron de esmerarse con este preso sobre el que estaba puesta la atención pública, pero lejos de reinsertarse, se convirtió en un paradigma de las dificultades de rehabilitación de la población reclusa en unos tiempos en que las drogas interfieren permanentemente con las vidas de los presos y las políticas penitenciarias.
La adicción a la heroína complicó terriblemente la vida de Juan José Moreno Cuenca y finalmente se la ha quitado. Pese a que logró deshabituarse y estuvo un tiempo en programa de metadona, nunca logró librarse de sus secuelas. Las jeringas compartidas habían introducido los virus del sida y de la hepatitis C en su cuerpo.
La refundición de condenas que ahora cumplía expiraba el 3 de febrero de 2007 y El Vaquilla había entrado ya en el departamento de atención especial de Quatre Camins, donde se prepara a los presos para la libertad condicional.
Aunque ya había dejado el primer grado, estaba todavía -a petición propia, según explicó ayer su abogada, Sara López- en un módulo de aislamiento. De hecho, no se encontraba bien. El 11 de octubre pasado tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital penitenciario, donde se le diagnosticó una cirrosis hepática causada por el virus de la hepatitis C. Fue dado de alta el día 21, pero reingresó el 4 de noviembre con un cuadro ya muy grave de fallo hepático e insuficiencia renal.

Su estado era terminal, por lo que su compañera pudo obtener la excarcelación y cumplir así el último deseo de un soñador: morir en libertad junto a la mujer que en los últimos años había llevado sosiego a su vida. Se habían conocido en 1999. Fue ella quien, sensibilizada por la historia de este indómito preso, finalmente más peligroso para sí mismo que para los demás, se puso en contacto con él por carta. Antes había estado casado con otra mujer que también se había interesado por él estando preso, Isabel Faya, pero el matrimonio había fracasado. De la relación epistolar pasaron a la personal y al vis-a-vis y Moreno Cuenca encontró en Elisabet un apoyo decisivo que, de no haberse truncado por la muerte, tal vez le hubiera llevado a la reinserción definitiva. Ella es quien se ha ocupado de su defensa y la que insiste ahora en continuar el pleito que Moreno Cuenca entabló contra dos funcionarios de la prisión de Can Brians por lesiones y vejación, mientras ellos le acusaban de insultos y amenazas.
Ese era el último juicio al que El Vaquilla debía enfrentarse el pasado 1 de diciembre, pero su estado le impidió ya asistir y tuvo que aplazars
e. La compañera de El Vaquilla ha pedido a su abogado, Jaume Sans, que prosiga la causa contra los funcionarios. No en vano Moreno Cuenca mantuvo durante toda su vida una tenaz batalla contra el sistema penitenciario, del que se consideraba una víctima y así era visto también por numerosos intelectuales que se habían interesado por su suerte, como el periodista Josep Maria Huertas Clavería, que coincidió con él en la cárcel Modelo cuando estuvo preso por un artículo sobre el Ejército: "El Vaquilla fue víctima del sistema, como los presos pobres, porque sus delitos siempre fueron de poca monta", dijo ayer. Huertas prologó y editó la biografía de El Vaquilla, titulada Hasta la libertad. Una historia "excepcional porque documenta sobre el sistema carcelario de la democracia y sobre cómo se gesta un delincuente común por causas perfectamente ademocráticas", escribió Manuel Vázquez Montalbán.
Pero quienes conocieron a El Vaquilla creen que también fue víctima del espejismo mediático. Desde que su vida inspiró la película Perros callejeros, de José Antonio de la Loma, y los medios se fijaron en él, El Vaquilla fue vulnerable a los halagos de los focos y contribuyó, con motines, fugas y algaradas, a crear un personaje, El Vaquilla, del que Moreno Cuenca nunca logró desprenderse.


 Otras noticias;
1994: sancionado por fugarse con 14 días de aislamiento:
 Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, ha sido sancionado con 14 días de aislamiento por fugarse durante 22 horas, el pasado 27 de octubre, cuando se trasladaba de Barcelona a Figueres (Alt Empordà), acompañado de una asistente social tras haber recibido un tratamiento de desintoxicación por drogas.La sanción le ha sido impuesta por la Junta de Régimen de la prisión de Figueres, que ha considerado el hecho como "falta muy grave". Moreno Cuenca, internado actualmente en Can Brians, tan sólo podrá salir de la celda durante una hora al día.
- su mujer denuncia su aislamiento:
 Isabel Faya, esposa de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, denunció que éste está "aislado" en la cárcel de Brians (Barcelona) y que sólo había comunicado con él durante 10 minutos. Faya reiteró sus acusaciones de que funcionarios de la cárcel de Figueres metían droga en el centro.



- 105 presos acusan al Vaquilla:

"Traidor", "mentiroso", "boquilla" (chivato) e "infectado de heroína hasta la médula". Éstos son los calificativos que los presos de la cárcel de Figueres (Gerona) han dirigido a Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, en un duro comunicado suscrito por 105 de los 170 reclusos del centro. Los que fueron los compañeros del delincuente desde agosto hasta su corta fuga, el 27 de octubre, denuncian ahora el "trato de favor" concedido a Moreno Cuenca. El Vaquilla, por contra, alegó que decidió su evasión por el trato discriminatorio que recibía.Con su extenso comunicado, los presos han salido en defensa de los funcionarios, negando que estos introduzcan droga en la prisión. Los empleados del centro penitenciario, a su vez, se alinean con los reclusos frente a la política de reinserción seguida por el Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña.
La Agrupación de Personal Penitenciario de CC OO y el Sindicat de l'Administració de Catalunya se enzarzaron ayer en el cruce de comunicados. Los sindicalistas consideran al director general de Instituciones Penitenciarias, Ignasi Garcia Clavel, responsable del "trato de favor" a Moreno Cuenca y al financiero Javier de la Rosa en la prisión de Can Brians (Barcelona).
Fuentes del Departamento de Justicia negaron ayer que se conceda ningún tipo de privilegios al recluso fugado ni a ningún otro.
- fallece su hermanastro:

Antonio Ugal Cuenca, El Tonet, de 36 años, hermanastro de Juan Moreno Cuenca, El Vaquilla, murió ayer en un enfrentamiento con la policía municipal de Gerona, horas después, de haber atracado una sucursal de la Caixa d'Estalvis de Girona en Llagostéra. Antonio Ugal Cuenca resultó cadáver en el hospital Josep Tructa de Gerona, según fuentes del centro. La policía había establecido controles de acceso a Gerona tras conocer que una sucursal bancaria había sido atracada. El Tonet, acompañado de, Isidro Rodriguéz emprendió la huida en un Renault 21 Con un botín de 300.000 pesetas.
Con una escopeta de cañones recortados apuntó a un policía municipal en el control de la carretera comarcal C-250. El agente disparó antes y el hermanastro de El Vaquilla resultó muerto.
Su hermano Julián murió en 1986 al intentar huir de una habitación de la sexta planta del hospital Provincial de Madrid, donde estaba bajo custodia policial. Y su padre, Miguel Ugal, que cayó abatido por disparos de la Guardia Civil tras, cometer un atraco en la Torrassa.
Ayer, la mujer de El Vaquilla, Isabel Faya, p¡dió en el Ministerio de Justicia e Interior indulto para él. El preso se fugó la pasada de la cárcel de Figueres y se entregó , postériormente. Su esposa fue recibida por la directora del gabinete del ministro Juan Alberto Belloch y tras la entre vista, manifestó ,que se sentía muy contenta y esperanzada.
- El vaquilla: tema político:

Los grupos socialista y popular del Parlamento de Cataluña solicitarán la dimisión del director general de Instituciones Penitenciarilas de la Generalitat, Ignaci García Clavel, por su actuación en la fuga de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla. Fuentes de estas formaciones no descartan incluso elevar la petición de dimisión hasta el propio consejero de Justicia, el democristiano Antoni Isac, responsable último de las cárceles catalanas.
Fuentes próximas a los grupos parlamentarios del PSC-PSOE y del Partido Popular consideran que "si fue grave la falta de vigilancia" que propició la fuga de El Vaquilla, peor fue el comportamiento de García Clavel al pactar con el delincuente.
Ese acuerdo incluía, según la oposición, "ir a esperarlo y precederle en su coche cuando se iba a entregar en la cárcel de Can Brians". Una actitud de "recepción con todos los honores a un delincuente que se ha fugado". Y todo ello, según entienden el PSC y el PP, "sabiendo que se hacía con la televisión y los fotógrafos".
su mujer quería pedir el indulto:
Isabel Faya, la mujer de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, manifestó ayer que está estudiando la posibilidad de desplazarse desde Barcelona a Madrid para pedir al ministro de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, el indulto de su marido. Hace varios meses, Isabel Faya, cuando todavía no había contraído matrimonio, no consiguio ser recibida por Belloch.Ayer visitó a su esposo en la prisión barcelonesa de Cans Brians. Faya explicó que no todos los funcionarios de la cárcel gerundense de Figueres se habían portado mal con su marido, que se fugó el jueves aprovechando un desplazamiento en tren, para protestar por los presuntos malos tratos que venía recibiendo en la misma.
Ayer, minutos después de que saliera de Cans Brians la esposa de El Vaquilla, entró en la cárcel Mercedes Misol, la mujer del financiero Javier de la Rosa.

- 29/10 1994: vuelta a la cárcel : Esta vez la fuga sólo duró 22 horas. Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, se entregó ayer en la prisión de Can Brians, junto a Barcelona, tras haber concedido una entrevista a TVE -momento que recoge la foto, donde aparece junto a su esposaen la que denunciaba unos supuestos malos tratos recibidos en la cárcel de Figueres, donde se hallaba recluido hasta su huida.
- denuncia malos tratos: 
La nueva fuga de Juan José Moreno Cuenca, de 33,años, más conocido por El Vaquilla, sólo duró 22 horas. A las 15.35 horas de ayer llegó a las puertas de la prisión de Can Brians, situada en el término municipal de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), y se puso a disposición de la Dirección de Instituciones Penitenciarias de la Generalitat. A aquella hora, su entrevista en TVE ya se había difundido por toda España. En la misma denunciaba haber recibido supuestos malos tratos por funcionarios de la prisión de Figueres (Gerona). Moreno Cuenca, al parecer, obtuvo garantías de que no será objeto de represalias e Ignasi Clavel, responsable de los centros penintenciarios de Cataluña.3 aseguró, su intención de "reconducir la situación".
Moreno Cuenca se salió con la suya y el golpe de efecto que buscaba le dio resultado. El Vaquilla quería irse de la prisión de Figueres y anoche durmió en una, de las mejor acondicionadas de Cataluña. Para conseguir su propósito contó con la importantísima colaboración de su mujer, Isabel Faya, que se mostró una gran conocedora del poder de los medios comunicación.Isabel atendió a los periodistas desde su casa, en Figueres, durante un tiempo prudencial, una vez que conoció el jueves la huida por boca de su propio esposo. "No es una fuga", aseguró el jueves por la tarde. "Simplemente, se ha ido porque no aguanta más el trato que recibe en la prisión de Figueres. Lo explicaremos todo en una conferencia de prensa", añadió.
- Su biografia:

"Teníamos por hogar una chabola. Las familias se ganaban la vida con retales de las fábricas textiles que encontraban las mujeres, y que luego cosían y vendían por las calles, en los mercadillos". En su vecindario, "los niños crecían muy temprano empujados por la necesidad y el hambre". En el prólogo del libro cuenta: "Mi madre se llama Rosa; es una mujer que ya ha tenido varios matrimonios. Con mi padre sólo llegó a tener una relación de novios". La pareja se separó y Moreno Cuenca nunca conoció a su padre biológico. "El hombre con el que mi madre se puso a convivir después se llamaba Antonio Moreno. Era gitano". Siempre le llamaría papá hasta que la Guardia Civil lo abatió después de un robo.
Doña Rosa, a pesar de la escasez, llevó a sus hijos a la escuela. "Nos juntamos tres chavalines de los que íbamos al mismo colegio, nos dio por penetrar en él por una luna de cristal que habían roto de un balonazo". Se apoderaron de lápices, gomas de borrar y sacapuntas. Le expulsaron de la escuela.

El aprendizaje
Su familia lo separó de su madre y lo llevó a vivir a casa de un tío suyo. "Solía dejarme en el interior del vehículo mientras él bajaba y se hacía con los bolsos de las guiris de las zonas turísticas". Su hermanastro Antonet se lo llevó a vivir al Camp de la Bota.
"A los 9 años me ingresaron por primera vez en el reformatorio de Wad Ras, en Pueblo Nuevo"; la policía le sorprendió con una moto robada. Empezaron las entradas y fugas (pasó por centros de Zaragoza, Salamanca y Alicante). "A los 13 años me detuvieron, me acusaron de dos robos de coches y me ingresaron en la cárcel Modelo". "Recuerdo perfectamente el día en el que sonó el cornetín tocando un silencio floreado", a deshora. Era el 27 de septiembre de 1975 e iban a ejecutar al etarra Juan Paredes Manot, alias Txiki.
La mala hora llegó el 3 de febrero de 1981. Con el Lite atracó una sucursal de la Caixa. El robo fue un desastre, el Lite resultó herido y el Vaquilla fue condenado a 6 años y medio. Antes, en 1976, José Antonio de la Loma había rodado Perros callejeros , película inspirada en la vida de Moreno Cuenca.
El 13 de abril de 1984 hubo un motín en la Modelo y él logró que las autoridades diesen a los presos cierta cantidad de droga. Tenían a cuatro funcionarios como rehenes. Hubo otras muchas algaradas. En septiembre de 1994 se casó con Isabel Falla. El matrimonio fracasó. "Aprenderé todo lo que me valga para combatir la cárcel y al loco enemigo que puedo ser yo mismo para mí", decía en su libro.


No hubo conferencia de prensa, sino una llamada al centro de TVE en Cataluña. El Vaquilla y su mujer -se movió con entera libertad desde el mismo instante de la fuga de su marido- se reunieron y pactaron con los responsables de televisión una entrevista que se grabó por la noche en un lugar cercano a Can Brians y se emitió ayer en los informativos de la sobremesa. Moreno Cuenca, acompañado de su mujer, denunciaba en la entrevista que recibía supuesto malos tratos en la prisión de Figueres. "No quiero volver a esa prisión", -dijo. "Quiero ir a otro centro donde haya un trato reeducador y en el que se me prepare para afrontar la realidad que me espera a la salida de la cárcel".
El fugado involucró en sus declaraciones a los jueces de vigilancia penitenciaria: "Hasta una juez me ha dicho que tiene pánico a que siga en Figueres. Me pongo en manos de la sociedad y de los jueces. Sólo quiero manifestar una situación de injusticia y por eso pido comprensión, además de protección para que se me respeten mis derechos y se me apliquen los beneficios penitenciarios que me corresponden".
Su mujer fue más lejos en las denuncias y acusó a algunos funcionarios de introducir droga en la prisión. "Tras 14 años en la cárcel no se le puede tratar así. Algunos funcionarios introducen droga, que es el plato de cada día", dijo Isabel Faya. Mientras se emitía la entrevista, Antoni Isac, consejero de Justicia, comía con varios periodistas en el hotel Fornells de Gerona, pendiente de una llamada de Ignasi Clavel, el responsable de Instituciones Penitenciarias. Y es que durante toda la mañana, El Vaquilla, su mujer y responsables de TVE habían negociado la entrega del recluso.
Isac recibió la llamada tranquilizadora en Gerona, después de calificar la actitud de El Vaquilla "de inexplicable" y de asegurar a los informadores que no habría trato de favor para el fugado. Lejos de allí, a las 13.35 horas, cuando los telespectadores todavía estaban comentandolas declaraciones del popular recluso, Moreno Cuenca entraba en la prisión de Can Brians, introducido en un todoterreno de color rojo conducido por Antoni Esteve, de TVE, y en el que también viajaba su esposa, que abandonó el recinto carcelario poco después, con lágrimas en los ojos.

García Clavel explicó a los periodistas que no había habido ritingún pacto para que la fuga no repercuta en la situación penitenciaria de Moreno Cuenca. "El único compromiso es darle un trato generoso dentro de la legalidad". El responsable de las prisiones catalanas invitó a Moreno Cuenca a que denunciara ante la justicia las supuestas irregularidades en la cárcel de Figueres y reconoció que en "las cárceles entra droga".
"Aunque todo se ha resuelto felizmente, serán los jueces quienes determinen su situación", añadió. "Es indudable que debe reconducirse su situación, pero es una pena lo que ha hecho. Creo que se le han cruzado los cables o le han movido otras razones" . García Clavel dijo que la fuga de El Vaquilla se ha producido tres semanas antes de ingresar en un centro terapéutico de desintoxicación de drogadictos y cuando estaba a punto de acceder al tercer grado y, posteriormente, al régimen abierto.
De momento, las puertas de la libertad siguen cerradas para El Vaquilla, un mito que "ha muerto" para el responsable de las prisiones de Cataluña. "Moreno Cuenca tiene bastantes ases para rehacer su vida".

Responsables de TVE en Cataluña negaron haber pagado "ni un céntimo" a Juan José Moreno Cuenca por la entrevista .que emitieron ayer en exclusiva antes de que éste se entregara a la justicia. Los servicios jurídicos de TVE no descartan la posibilidad de querellarse con algunos medios que han insinuado la posibilidad de que El Vaquilla hubiera cobrado.Un portavoz de TVE manifestó que fue Isabel Faya, la mujer de Moreno Cuenca, quien estableció contacto con la redactora Marisol Soto, pasadas las, siete de la tarde del jueves, para ofrecerle la entrevista. Entre ambas existía una buena relación, puesto que habían estado grabando la vida del mítico recluso para el programa Línea 900.La entrevista se realizó en la noche del jueves en un lugar sin determinar de la provincia de Barcelona. Los responsables de TVE hicieron tomar conciencia a Moreno Cuenca sobre la necesidad de entregarse para no agravar su situación carcelaria y estuvieron en contacto con el Departamento de Justicia de la Generalitat durante todo el día de ayer, hasta que El Vaquilla -decidió presentarse en la prisión de Can Brians tras llegar a un acuerdo definitivo.
El Partit dels Socialistes (PSC) presentó ayer ante el Parlamento catalán una pregunta al consejero de Justicia, Antoni Isac, además de acusar a los responsables penitenciarios de "negligencia" y de incumplir la ley con respecto a la fuga de Moreno Cuenca.


-  fuga de un tren: 
Juan José Moreno Cuenca de 32 años, El Vaquilla, uno de los más famosos integrantes de la delincuencia barcelonesa de finales de los setenta, volvió a fugarse ayer cuando acariciaba la libertad. Moreno Cuenca estaba internado en la prisión gerundense de Figueres, y disfrutaba del segundo grado penitenciario. Cuando viajaba desde Barcelona a Figueres, después de recibir tratamiento en un centro de toxicómanos, huyó en la estación de de Granollers ante el estupor, de la asistente social que le acompañaba. Su esposa, Isabel Faya, explicó: "Juan José se ha ido porque no aguanta más"
El Vaquilla, al haber cumplido las tres cuartas partes de la condena, acariciaba el régimen abierto y la posibilidad de estar los fines de semana con su esposa, con la que se casó el 2 de septiembre. Ayer decidió echarlo todo por la borda porque no aguantaba la prisión. Todo parece indicar que lo tenía bien planificado.Ayer por la mañana llegó a Barcelona para recibir tratamiento en el centro Atrha de rehabilitación de toxicómano. En el regreso a la prisión, cuando el tren se detenía en Granollers, Moreno Cuenca dijo que iba al lavabo para fumarse un cigarrillo y desaparecio.
"Nos ha sorprendido a todos", explicó un portavoz de Instituciones Penitenciarias de la Generalitat. "Había disfrutado de cinco permisos de seis días y no habíamos tenido ningún problema", añadió.
A Isabel Faya no le sorprendió la fuga. En conversación telefónica con, este diario, aseguro ayer que su marido no se había fugado. "Se ha ido porque ya no aguanta más. Volverá en según qué condiciones", precisó la esposa. Insistió en que su marido tenía muchos problemas en la cárcel. "Nos casamos el 2 de septiembre y luego ha habido problemas para los permisos. Normas y normas. Me pregunto por qué por delitos de la categoría de tirones cometidos hace 14 años tiene que seguir allí. Que me expliquen, mientras, qué ocurre con Mariano Rubio y otros", comentó.
La esposa aseguró que el trato en Figueres es mucho más duro que en otras cárceles. Subrayó que la acción de su marido no tiene relación alguna con una recaída en el consumo de drogas. "Es mentira que haya recaído", sentenció.
Moreno Cuenca es, junto a El Lute, uno de los delincuentes más famosos. Con tan sólo 10 años robó su primer coche y a los 13 ya estaba en la prisión Modelo de Barcelona. Su vida fue llevada al cine por el director José Antonio de la Loma en la película Perros callejeros.



- Juan jose moreno cuenca se casa: 
uan José Moreno, El Vaquilla, que lleva en prisión 14 de sus 32 años y está condenado a más de 100 por robos, atracos y motines, contrajo ayer matrimonio civil en un juzgado de Gerona con Isabel Faya, que le conoció por las revistas del corazón. El protagonista en 1977 de las películas Perros callejeros y Yo, El Vaquilla, recluido en Figueras y que ha sacado en la cárcel el título de graduado escolar y ha estudiado Derecho y Periodismo, dispone de seis días de permiso para la luna de miel.
http://tu.tv/videos/yo-el-vaquilla-pelicula-completa-yo el vaquilla, película completa

- sus memorias: 
El Vaquilla escribe en la cárcel sus memorias. El Guille se consume tras los barrotes de la prisión madrileña de Alcalá-Meco. Son los restos de aquella generación de pandilleros que en los años setenta sembró el terror en Madrid, Barcelona y otras grandes capitales. Otros chicos malos tuvieron peor suerte: El Jaro, El Melones, El Clemen o José Antonio Valdelomar -protagonista de la película Deprisa, deprisa, de Carlos Saura- murieron a tiros o consumidos por la droga. Ahora no hay bandas juveniles: la heroína acabó con ellas. Pese a eso, el año pasado fueron detenidos 15.152 menores de 18 años, la mayoría de ellos por robos con fuerza y sustracción de objetos en el interior de automóviles.José Joaquín Sánchez Frutos, El Jaro, murió el 24 de febrero de 1979, cuando apenas había cumplido los 16 años. Un vecino del paseo de La Habana, de Madrid, le mató de un disparo efectuado con un rifle de cazar elefantes. En el momento de morir, El Jaro llevaba en un bolsillo la cartera de plástico en la que guardaba un puñado de recortes de periódico sobre sus hazañas -tirones, tiroteos y detenciones-, que él solía enseñar con orgullo a quien quería oírle.
perros callejeros, película completa



El Jaro y sus troncos (amigos) fueron un día a ver la película Perros callejeros, del director José Antonio de la Loma, y desde entonces adoptaron la forma de actuar de los pandilleros del celuloide: dejaron de ser ladrones para ser tironeros. Desde aquel momento, las mujeres de Madrid aprendieron que, debían llevar el bolso bien sujeto y caminar alejadas de la calzada si no querían arriesgarse a que un grupo de jóvenes se lo arrebatara pegándole un tirón desde un coche en marcha.
El Jaro, El Guille, el Melones, el Payaso y el Taxista llegaron a formar una banda compuesta hasta por 40 individuos. Sembraron el terror en Madrid, sobre todo en la zona norte de la capital. Sus actuaciones y las de El Gasolina, El Fitipaldi, el Cachorro y El Colega trajeron en jaque a la policía durante años. No es extraño que la gorrilla que llevaba El Jaro en el momento de caer abatido estuviera colgada durante años de una pared de la vieja comisaría de la calle de Cartagena, como si se tratara de un trofeo.
Entre la muerte de El Jaro y la de Clemente Martos (El Clemen) sólo medió un mes. Éste murió de un balazo en un callejón de Barcelona cuando trataba de escapar de la policía en una loca (un Seat 1430), símbolo del coche rápido preferido por aquellos jóvenes delincuentes de la 'época.
https://www.youtube.com/watch?v=sOi9bugEpzU
los últimos golpes del torete
Juan Manuel Fanjul Sedeño, fiscal general del Estado en 1979, ya lo dijo en la Memoria de aquel año: "La delincuencia juvenil se ha convertido en una preocupante epidemia, cuya solución exige un renacimiento de la espiritualidad, ya sea religiosa o humanística". Quizá la dura vida de aquellos chicos de infancia desgraciada en familias rotas era en realidad el origen del problema, y no la falta de espiritualidad.

Durante el año 1979, la policía y la Guardia Civil detuvieron a 16.898 menores de 21 años, de los que casi la mitad no había cumplido aún los 16, y otros 5.310 tenían entre 16 y 17 años. El 80% de estos muchachos fueron arrestados por robos con violencia o intimidación.Estas bandas estaban capitaneadas por chicos que apenas llegaban a los pedales de un coche y que tenían que atar ladrillos sobre el acelerador para poder, conducir una loca. Les gustaba jugar al ratón y al gato a 150 por hora, oyendo las sirenas de la policía a sus espaldas. Después de estas andanzas, se reunían como en un ritual para fumar unos porros o inhalar pegamento.
El aluvión de inmigrantes que en los años sesenta y setenta abandonaron sus pueblos de Extremadura, La Mancha o Andalucía para buscar una vida mejor en Madrid, Barcelona o Bilbao y otras grandes capitales originó la aparición de una clase suburbial, empobrecida y desilusionada. Y los hijos de aquellos obreros configuraron una sociedad rebelde y marginada, lo que, unido a la falta de previsión de los poderes públicos, "gestó una explosión de violencia", como reconoció varios años después el entonces fiscal general del Estado Javier Moscoso.
- Incidente en Ciudad Real:  Juan Moreno Cuenca, alias El Vaquilla, reconoció ayer haber participado en un motín en la prisión provincial de Ciudad Real el día 19 de noviembre de 1985, donde se encontraba recluido desde hacía unos días.

- 1989: siete años más de cárcel por retener a 3 funcionarios:  La Audiencia de Barcelona ha impuesto una condena de siete años de prisión a Juan Moreno Cuenca, el Vaquilla, por retener, junto con otros dos reclusos de la cárcel Modelo, a tres funcionarios de la prisión, en junio de 1983. El tribunal de la Sección Quinta de lo Penal ha rebajado la petición solicitada por el fiscal porque el Vaquilla se conformó con la pena el día que se celebró el juicio, el pasado 13 de marzo.En esta ocasión, el promotor de la retención de los funcionarios fue el recluso José Gómez Lagalina. Este interno se encontraba en la quinta galería de la prisión y con un pincho amenazó a un funcionario, encerrándole en una celda. Posteriormente, Gómez Lagalina junto con Moreno Cuenca y un tercer preso, Antonio Cervilla Barbero, retuvieron a otros dos funcionarios a los que encerraron en unas duchas. Los otros procesados han sido condenados a penas de uno y dos años de prisión
- entrevista de 1989:
Juan José Moreno Cuenca, el Vaquilla, de 27 años, delincuente desde que robó un coche a los 12 años, que se interpretó a sí mismo en la película Perros callejeros, que se fugó de la cárcel, que ha encabezado motines y que ha pasado ya ocho años en prisión, escucha ahora música clásica. Pero la polémica le persigue: la Dirección General de Instituciones Penitenciarias le considera en proceso de reinserción -y por eso pasó en agosto de 1988 al segundo grado-, mientras que la Junta de Régimen Interior de la cárcel de Cuenca, como ya le ocurrió en otras prisiones anteriores, intenta restringirle sus derechos como recluso. Él pide un voto de confianza, y espera casarse en el primer permiso.
"Yo estoy respondiendo y espero que me den una oportunidad. Espero que cuando pida un permiso me lo concedan como a un preso normal. Sólo quiero un voto de confianza. Si no, si no... En el primer permiso que me den quiero casarme", ha declarado a este periódico.La Junta de Régimen Interior de la cárcel de Cuenca aplicó al Vaquilla el artículo 32 del reglamento penitenciario, que permite restringir sus derechos como preso e incluso aislarle, pese a que disfruta ya del segundo grado (situación carcelaria en la que puede disfrutar algunos permisos). Según fuentes oficiosas, los funcionarios recuerdan aún sus recientes motines, sus amenazas a quienes le custodian su fuga.
Instituciones Penitenciarias había trasladado al Vaquilla a la cárcel de Cuenca porque, al tratarse de un centro poco conflictivo, allí podría continuar su camino hacia la reinserción social y también seguir cursando sus estudios de Periodismo. Por eso la Dirección General anuló el viernes el acuerdo que limitaba sus derechos penitenciarios.
Juan José Moreno Cuenca empezó a cambiar hace dos años: el abandono de la droga, alcanzar el graduado escolar, las ofertas de trabajo que le esperan en el exterior y, sobre todo, una chiquita gitana que se sienta jueves y domingos al otro lado de los barrotes en espera de un sueño le han redondeado la figura de buen chico nacido en mal barrio.
"Aquí recibo cientos de cartas, no alcanzo a contarlas", contaba recientemente el Vaquilla en la prisión de Cartagena mientras mostraba las fotos de una holandesa enamorada de su figura. El Vaquilla se muestra sorprendido por la dimensión de su mito frente a la miseria de su situación. "Yo no sé por qué ha sido. Ni siquiera sé qué concepto tiene la gente de mí. La gente marginada me admira, tal vez por esa rebeldía que siempre he tenido, aunque sea mala. Tal vez por haber hecho cosas que todo el mundo habría deseado hacer, por... No sé, realmente no lo sé".
A pesar de su fama, del correo tan ametrallante -"si me pusiera a contestar a todas las cartas no tendría tiempo para lo mío"-, de las películas que le han mitificado y de los deseos de sus compañeros de cárcel de hacerse una foto con él, el Vaquilla es tan sólo un muchacho de 27 años que ha pasado ocho entre rejas. Cuando se despidió de la calle tenía 19 años y un panorama fatídico a su alrededor. Entonces la democracia casi estaba empezando. Hoy pregunta ávido los motivos del paro general del 14 de diciembre, que no alcanza a entender muy bien, y pide libros. "Quiero ponerme al día, desde aquí es muy difícil, pero, claro, afuera la vida continúa. Tengo que estar preparado".
Y todo lo que quiere es ser normal: "Tener mi trabajo, estar en la calle, mi curro, un sitio en la sociedad, horario fijo, salario, familia..., todo eso, no sé, ser normal". El Vaquilla habla rápido, descosido y en el argot más barriobajero cuando cuenta sus rnotines, sus fugas, la vida tan turbulenta que se vive en la monotonía de la cárcel. Desde sus 14 años, cuando entró por primera vez en un reformatorio, se enmascaró de huracán envalentonado dispuesto a arrasar con cuanta reja, consejo o funcionario penitenciario se encontrara a su paso. "¿Qué pensarían mis amigos de La Mina [barrio de Barcelona] si ahora llego allí y me pillan escuchando música clásica?", se pregunta.
Pero cuando trata del exterior, de su madre y del número indefinido de hermanos que tiene; de su novia de 23 años, Encarni Sánchez, o de lo que haría si saliera a la calle, la cabeza le estalla en una risa vergonzosa, y aparta la mirada, y titubea sin facilidad de palabra. ¿Y su chica? "Es un apoyo cantidad de grande tener a alguien afuera, eso es un mundo, porque lo tienes ahí y te motiva. Es algo...".
Moreno entró en la cárcel condenado a seis años. Hoy, víctima de esa vorágine de rebeldía que se llama Vaquilla, ve multiplicada por 10 su pena, y analiza cada día la forma de obtener una oportunidad, un primer permiso, "'para demostrar", dice, "que voy a volver, que pueden confiar, y tal vez después un día me den un indulto. Es mi esperanza".


- 1988: buena conducta: 
El conocido delincuente juvenil Juan Moreno Cuenca, el Vaquilla, ha pasado al segundo grado del régimen penitenciario, lo que supone una importante suavización de sus condiciones de internamiento, incluida la obtención de permisos de fin de semana. "Todo me lo he ganado con grandes esfuerzos", afirma el Vaquilla. "He conseguido dejar la droga y salir del fango de la vida de la cárcel. Ahora quiero normalizar mi vida, seguir con mis estudios y, cuando pueda, encontrar trabajo. Creo que me lo merezco. Tengo 26 años y me he pasado media vida en la cárcel".
La orden de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias llegó ayer a la madrileña cárcel de Carabanchel, donde Moreno Cuenca cumple condena. La nota, según informó ayer Instituciones Penitenciarias, es de fecha 22 de agosto, y ordena el paso del recluso al régimen de segundo grado y su traslado, previsto para el próximo jueves, a la prisión de Cartagena. Juan Moreno Cuenca ha cumplido las dos condiciones básicas para lograr el cambio: haber pasado la cuarta parte de su condena y haber observado buena conducta.El Vaquilla lleva actualmente ocho años en prisión por un atraco frustrado a un banco. Su larga estancia en la cárcel ha estado salpicada de motines, toma de rehenes, fugas, autolesiones y juicios en los que sus años de condena se han ido acumulando.
Ya en octubre de 1986 pidió ser trasladado a un establecimiento penitenciario en el que tuviera más facilidades para rehabilitarse. Lo había pedido otras veces, pero esta vez iba en serio.
los chichos en el penal de Ocaña, con el Vaquilla


Juan Moreno Cuenca declaró ayer desde una cabina telefónica del patio de Carabanchel: "Hace dos años decidí ponerme a estudiar. Sabía leer y escribir y había leído muchos libros de forma muy desordenada: libros de psicología, sociología y criminología que me recomendaban mis abogados. La verdad es que no me coscaba (enteraba) de mucho, pero el tema me interesaba. En junio saqué el título de graduado escolar y ahora voy a ver si tengo tiempo, antes del traslado a Cartagena, para matricularme en la Universidad a Distancia [UNED]. Me gustaría hacer periodismo, y si no, derecho".Juan Moreno recibió durante toda la mañana de ayer la enhorabuena de compañeros y funcionarios. "La verdad es que estoy contento", dijo. "Salir del círculo de la vida en la prisión, de los motines, que estaban basados en cosas justas, pero a lo mejor no era ése el mejor medio. Ha sido muy dificil. Mis propios amigos no entendían que dejara de ser un cabecilla y empezara a portarme de forma responsable. Hubo gente que me criticó, presos que me llamaban blando y funcionarios que no se lo creían", agregó.
https://www.youtube.com/watch?v=MAHODmSVXZ8
Juan jose Moreno Cuenca, en el inicio de la peli, yo el vaquilla
"Tuve que dejar la droga. La droga servía en la cárcel para evadirte, pero me fui dando cuenta que te dejaba estancado, no te permitía evolucionar y te tenía sujeto a un ambiente degradado", señaló el Vaquilla. "Conseguir pasar de la droga es de las cosas que más satisfacción me han dado. Lo superé a base de constancia y de ir aclarando las ideas", añadió.
Juan Moreno ha ido escalando todos los grados de la prisión: "El más duro es el grado cero. Legalmente no existe, pero en la práctica sí. Es cuando estás continuamente vigilado y en aislamiento, y significa que te consideran un bicho peligroso. Así estuve seis años. Luego pasé al primer grado y luego al grado ordinario, que ya te permite asistir a actividades colectivas, cursar estudios, tener comunicaciones vis a vis, y ya es otra cosa".
https://www.youtube.com/watch?v=Uxdm8CUg7sg
la canción de los chichos sobre el vaquilla

- 1988: el supremo aumenta su condena: 
El Tribunal Supremo ha aumentado la condena de Juan Moreno Cuenca, el Vaquilla, por el motín de la cárcel Modelo de Barcelona, ocurrido en el mes de abril de 1984, de 14 a 48 años de prisión. El alto tribunal ha seguido el mismo criterio con los otros cuatro reclusos condenados por el mismo delito y a la misma pena. El recurso contra la sentencia dictada por la Audiencia de Barcelona fue interpuesto en su momento por la defensa.
En el fallo de la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia de Barcelona se impuso 14 años de prisión a cinco de los procesados, entre los que se encontraba Juan Moreno Cuenca, por el motín que protagonizaron en abril de 1984.
En la revuelta los reclusos retuvieron a cuatro funcionarios. Para liberarlos los amotinados exigieron varias condiciones, como la entrega de dosis de heroína, concretamente 3 gramos. Al cabo de unas horas los funcionarlos fueron puestos en libertad, tras cumplirse la condición antes citada y exponer los reclusos una serie de reivindicaciones a una emisora de radio.
La sentencia de la Audiencia de Barcelona consideró que los procesados eran culpables de un delito de detención ilegal. Sin embargo, ahora el Supremo ha entendido que no se cometió un solo delito de este tipo, puesto que fueron cuatro los funcionarios retenidos y por tanto la condena es mayor.




- 1986: condenado a 12 años fugarse:

La Audiencia Provincial de Lérida ha condenado a Juan José Moreno Cuenca, el Vaquilla, y a otros tres reclusos a 12 años y cinco meses de prisión por su fuga de la cárcel Lérida 2, el 11 de diciembre de 1984. La sentencia, dada a conocer ayer, no absuelve a ninguno de los 12 procesados, que fueron juzgados el pasado lunes y cuyas penas suman un total de 72 años de prisión.
A igual pena que El Vaquilla -12 años y cinco meses- han sido condenados su hermanastro Antonio Ugal Cuenca, Mario Rodríguez Salmerón y Miguel Vicente Ferrer Cantero. A José Segura Martínez y a Antonio Vázquez Sánchez, el Gita -reclusos, que, junto a los cuatro anteriores, consumaron la fuga de Lérida 2-, les ha correspondido una pena de 10 y cuatro años, respectivamente.Los otros seis procesados, que colaboraron con los fugados desde el interior de la cárcel, han sido condenados a penas que oscilan entre los dos años y los cuatro meses. Pedro Pérez Chaco 3, Diego Mateo Serén deberán cumplir dos años de prisión:, Francisco Grima Moreno y, Pedro Ritza González, un año y seis meses, y Salvador Valero Expósito y Cristobal Moral Fernández, cuatro meses. Este último podrá salir hoy mismo de la prisión de Teruel, a la que fue trasladado el pasado miércoles, por haber cumplido con creces la pena impuesta, ya que en el momento de producirse la fuga le quedaba tan sólo un mes de cumplimiento de la pena anterior.
La sentencia supone una reducción considerable de las penas solicitadas por el fiscal en sus conclusiones provisionales. La petición inicial de 1.331 años para el conjunto de los procesados fue rebajada por el fiscal a 330 años durante el juicio celebrado el pasado lunes.
La sala ha considerado la mayoría de los argumentos presentados por la defensa en la vista y ha tenido en cuenta al dictar sentencia la figura del concurso ideal de delitos, al tiempo que ha apreciado la semieximente de trastorno mental transitorio de los procesados debido a los efectos de las drogas consumidas el día de los hechos. La sentencia estima también la circunstancia de que la fuga no obedeció a un plan preconcebido de los reclusos, tal como éstos expusieron en el juicio, sino que fue fruto de una acción improvisada cuando se dieron unas condiciones idóneas para intentar la huida.
En la sentencia se considera a El Vaquilla como "un psicópata de nivel de inteligencia muy elevado, con necesidades afectivas que le hacen sentir una agresividad constante por haber sido malquerido y rechazado desde su infancia, lo que le lleva inconscientemente a un deseo de revancha de esa frustración, que bajo la influencia de un estado emocional ve sensiblemente mermadas su capacidad intelectual y su voluntad, con proyección a una disminución considerable de su imputabilidad".


estas son algunas de las noticias que salieron sobre el, cómo podeis observar en 1994 no había mes que no se publicase algo del Vaquilla.
https://www.youtube.com/watch?v=lqVx1h847-0
De la Loma, el director que llevó la vida de Juan Jose Moreno Cuenca a la pantalla, le dió vida el Torete ( ángel fernández franco) que también acabó tan mal cómo el propio Juan Jose. Mucho antes falleció el torete en el 91, también de sida.









- cultura popular:   El personaje de El Vaquilla es el protagonista de las películas Perros callejeros de José Antonio de la Loma, Yo, "El Vaquilla" o Los últimos golpes del Torete, filmes que se engloban en el llamado cine quinqui.
Grupos musicales flamencos como Los Chichos, Los Chunguitos y los Bordon 4 le dedicaron diversas canciones, donde generalmente se le describe como un delincuente de buen corazón.
Su biografía, titulada El Vaquilla. Hasta la libertad repasa su carrera delictiva y denuncia el sistema penitenciario como inhumano e incapaz de rehabilitar a las personas cuyos orígenes les impidieron tener una vida normal. 

https://www.youtube.com/watch?v=I_sVTelH4pA
en este video se da la noticia de su fallecimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=79RrNymgSpE
un video del vaquilla haciendo huelga de hambre.


Uno llega a la conclusión de que  a Juan José Moreno  Cuenca se lo acabó comiendo el vaquilla. El personaje pudo con la persona. ¿ falló el sistema penitenciario con Juan José Moreno Cuenca? posiblemente, pero habría que hacer otra pregunta, ¿ estaba preparado para la libertad? No. Hay que buscar el problema no en la cárcel, no en sus délitos, sino en sus inicios, no conoció otra vida, Juan Jose Moreno Cuenca estuvo abocado desde su nacimiento a ser el vaquilla.

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