domingo, 29 de septiembre de 2013

águila de haast


El águila de Haast es una especie de pájaro que se extinguió hace algo más de 500 años. Por lo tanto, tenemos fósiles e incluso escritos con su morfología.Habitó en la isla de Nueva Zelanda, una tierra inhóspita por aquella época. Sin embargo, primeros los pobladores de la isla lo guardaron en su memoria y lo han pasado a las siguientes generaciones. Sus números son para temerlo, 3 metros de envergadura y aproximadamente 20 kilos de peso. Más del doble del mayor págaro actual, el águila marina de Steller. Las garras de este enorme bicho eran comparables a las de un tigre.
Hasta ahora se creía que por su tamaño, se alimentaba

exclusivamente de carroña. Su estructura craneal se acercaba mucho a la de los buitres y eso determinó ese diagnóstico. Sin embargo, la aparición y estudio de nuevos fósiles con técnicas modernas ha determinado que cazaba. Su pelvis, imprecindible en los pájaros para la caza, no deja dudas de que era capaz de lanzarse en picado desde el cielo para asestar golpes certeros a los Moa, su presa favorita, un ave no voladora de 3 metros de altura y 200 kilos.

En la memoria y el folklore de los nativos existen innumerables leyendas sobre este águila. Muchas de ellas se refieren a que mataban personas humanas, en concreto niños. Estos nuevos descubrimientos parece que dan la razón a las creencias populares. De momento los científicos no pueden demostrarlo, aunque es bastante probable.

El Hokioi, que así se llamaba en la lengua de los polinesios que llegaron primero a las islas de nueva zelanda y seguramente por onomatopeya de su graznido, tenía las plumas de color negro, coronada en la cabeza con plumas rojas.
Se extinguió por la desaparición de su presa, los Moa. La caza fácil sobre los Moa por parte de los maoríes hizo que se extinguieran y con ellos nuestro Hokioi.
También se cree que era una especie muy limitada en cuanto a número. Hay pocos fósiles y se concentran en una isla al sur de la isla de Nueva Zelanda. Se estima que no más de 1000 parejas en su máximo número.

La llamaban Te Hokioi, se extinguió hace cerca de 1.000 años y fue un depredador terrible. Era de color blanco y negro, con una cresta roja sobre su cabeza y las puntas de las alas teñidas de amarillo y verde. Esa es la descripción que Sir George Gray, uno de los primeros gobernadores de Nueva Zelanda, hizo del águila mayor que jamás haya existido. Los maoríes la respetaban y temían. Viejas leyendas transmitidas oralmente hablan de raptos de seres humanos y en el país abundan las pinturas del depredador en rocas y cuevas. Ahora, y tras una nueva y extensa investigación, los científicos creen que no se trata solo de una simple leyenda.
Su nombre científico es harpagornir morei  y sus restos fueron descubiertos por primera vez en un pantano neozelandés por Juluis von Haast en 1870, motivo por el cual también se la conoce como "águila de Haast". Sin embargo, por aquel entonces se pensó que se trataba de un carroñero, ya que su estructura ósea recordaba a la de un buitre, con capuchones sobre las fosas nasales para que la carne no obturase sus vías respiratorias mientras se alimentaba.
Se cree que estas rapaces gigantes se extinguieron hace cerca de mil años, tras la llegada de los humanos, que exterminaron a los moas. Los restos del águila de Haast son muy raros, porque nunca hubo muchas. Solo existieron en la isla sur de Nueva Zelanda y se cree que en ningún momento llegó a haber más de mil parejas al mismo tiempo.
 

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