jueves, 30 de mayo de 2013

la tragedia de los Andes

vuelo 571 de las fuerzas aereas uruguayas. 13 de octubre de 1972, el avión militar llevaba 40 pasajeros y conco tripulantes, que conducían al equipo de rugby los old cristians, viaje desde uruguay a santiago de chile, el avión se estrelló en Mendoza, a 3500 metros de altitud.

El Fairchild descendió aún más y se metió en un largo cajón de aproximadamente 12 km de elevados riscos  en medio de una nube neblinosa. Repentinamente, la niebla se abrió, al tiempo que los pilotos vieron cómo su aeroplano estaba en rumbo frontal de colisión, con la parte final del cajón cerrada por un alto farallón , colindante con el cerro soler . La alarma de colisión dentro de la cabina se activó, lo que alarmó a pasajeros y tripulación. Lagurara desesperadamente desvió el avión enfilando levemente al noroeste hacia estribor enfrentando la parte que aparentemente parecía ser más baja de los farellones, acelerando y jalando a fondo los controles para tomar altura.

La aeronave se enfrentó a un alto farallón (4400 msnm) que el comandante Lagurara a duras penas y mediante un extraordinario esfuerzo físico pudo salvar la nariz del aparato por apenas un par de metros; pero golpeó la cola en la orilla del farallón en un pico sin nombre (posteriormente bautizado cerro Seler, por Nando Parrado en honor a su padre), situado entre el cerro el sosneado y el volcán tinguiririca , cerca de la frontera entre argentina y chile , pero del lado argentino.

El aparato al bajar por la pendiente golpeó una segunda vez un risco  del pico a 4200msnm  perdiendo el ala derecha, que fue lanzada hacia atrás con tal fuerza que cortó la cola del aparato a la altura de la ventanilla Nº 8 de 10 por el lado de babor y Nº 7 por el lado de estribor . Al desprenderse la cola con el estabilizador vertical , quedó abierto tras sí el interior en la parte posterior del fuselaje . De este desprendimiento, salieron al menos dos filas de asientos y al impactar contra la montaña, murieron instantáneamente cinco personas, incluido el sobrecargo , que iban todavía atadas a sus asientos de la cola.

Al golpear el avión por tercera vez en un segundo pico, perdió el ala izquierda, quedando en vuelo únicamente su fuselaje , a manera de proyectil . Éste, aún con bastante velocidad, golpeó tangencialmente el terreno nevado y resbaló por una amplia ladera nevada y empinada de más de 1 km de largo hasta detenerse en un banco de nieve . Dos pasajeros más, atados aún a sus asientos, salieron despedidos por el boquete posterior.

El sitio donde quedó el avión es una pendiente de los andes que mira al este, a 3500 msnm, en el glaciar de las lágrimas , en la alta cuenca del río atuel , mendoza  en el centro-oeste de la argentina ; se ubica en el Distrito malargue , departamento de malargue , muy próximo al límite con el distrito el sosneado, san rafael . Dicho lugar está a solo 1200 m de la frontera argentino-chilena, pero a mucha menor altura, pues ésta allí alcanza altitudes de hasta 4770 msnm.


El golpe de la nariz del avión contra el banco de nieve resultó fatal para los tripulantes de cabina. La fuerza del golpe hizo que el copiloto se azotara fuertemente la cabeza contra el bastón de control y el tren de aterrizaje  delantero, todavía en su pozo, comprimiera fuertemente la cabina  del avión hacia atrás, atrapando a sus ocupantes contra el  panel de instrumentos  Lagurara quedó con su cabeza fuera de la ventanilla y con su pecho y cuerpo comprimido contra el fuselaje en el interior.

Los pasajeros que quedaron dentro del fuselaje, por la inercia, fueron comprimidos en sus asientos hacia la parte frontal de éste, que se elevó hasta casi tocar el techo. La fuerza de la inercia hizo que los asientos se soltaran de sus bases y atraparan a muchos por las piernas. Algunos de los fallecidos quedaron comprimidos entre asientos o atrapados por ellos mismos. Algunos pasajeros sufrieron  (TCE), lo que provocó su muerte, mientras que otros quedaron atrapados en sus asientos sin posibilidad de zafarse. Para el resto, el golpe fue amortiguado. Increíblemente, algunos pasajeros resultaron ilesos o con tan sólo heridas leves. Hubo otros pasajeros con heridas internas graves que fallecieron en horas posteriores. De inmediato, Marcelo Pérez, el capitán del equipo derugby , organizó a los ilesos para ayudar a liberar a los que seguían atrapados y a los heridos, despejando el fuselaje para prepararse para la noche. Uno de los sobrevivientes salió por atrás del fuselaje y a tientas entre la nieve y el fuselaje se acercó al piloto agonizante. Lagurara solicitó agua, a lo que el sobreviviente le acercó nieve a la boca. Entonces, empezó a decir: «Anota, estamos en Curicó, anota...». Entonces, Lagurara le pidió tomar el revolver  de la cabina y que le disparara, cosa que no ocurrió.

LA SUPERVIVIENCIA:
45 personas dentro del avión, cuatro miembros de la tripulación murieron, cuatro fallecieron a la mañana siguiente, y una pasajera, susana parrado moría a la tarde, por sus graves lesiones, más trece que fallecieron en el accidente. En total quedaron en un primer momento 27.
27 supervivientes, a menos 25 grados, en plena epoca de nevadas.  Fernando Parrado, una de los 16 personas que sobrevivió durante 72 días en las montañas de los Andes después que su avión se estrellara con 44 pasajeros más, explicó hoy que ahora valoro su vida  "infinitamente más". "Morí y resucité. Vivo de regalo cada día", agregó.


En una conferencia celebrada en Madrid durante el 'Primer Congreso de Jóvenes con Valores' y ante un auditorio de dos mil personas, Parrado relató que el día 13 de octubre de 1972 salió desde Mendoza su equipo de rugby, perteneciente a un colegio de Montevideo, que iba a jugar  un partido en Santiago de Chile.

Pero el avión de la fuerza  Aérea Uruguaya cayó sobre las montañas de los Andes, entre Argentina y Chile. En el choque mueren trece personas. Durante la noche mueren tres más, y al día siguiente, otros dos. El avión quedó echo pedazos y el fuselaje, de 4,5 metros de largo, se convirtió en el único refugio de los supervivientes.

Parrado, que en el momento  del accidente tenía 21 años, destacó que se encontraban a 4.000 metros de altura, con temperaturas de menos 25 grados bajo cero y que a la semana del accidente se quedaron sin comida. "Comimos el cuerpo de nuestros amigos para seguir viviendo", explicó, para a continuación indicar que, en esa situación, cualquier persona hubiera hecho lo mismo.

"El décimo día escuchamos el informativo de la radio que se había suspendido la búsqueda de nuestro avión. Con la depresión que teníamos, sin comida , con un frío impresionante y sin que nadie nos viniera a buscar, estábamos condenamos a morir", añadió.

Asimismo, apuntó que cuando salían del fuselaje y caminaban diez metros se hundían en la nieve "hasta la cintura". "Pero la situación podía empeorar. Cuando llevábamos dos semanas y media nos sobreviene una avalancha que cubre el avión con hasta tres metros de nieve", situación que provocó que ocho personas murieran, de las 27 que hasta entonces sobrevivían.

Ante esta "desesperante" circunstancia, relató Parrado, tres jóvenes, entre ellos él mismo, decidieron comenzar a andar. En la primera noche uno de los tres miembros tiene que regresar al avión porque retrasaba el ritmo de los otros dos. Se quedan solos Roberto Canessa y Nando Parrado, quienes pensaban que cuando alcanzaran la primera cima, verían "a lo lejos casas, verde, y civilización".

"Pero no nos encontramos con nada de eso. Sólo vimos montañas cubiertas de nieve a nuestro alrededor. Estábamos completamente rodeados de montañas. No había nada más", agregó. Canessa y Parrado continuaron caminado, un total de diez días y medio, hasta encontrar a un hombre subido en un caballo, que fue puso en marcha el rescate de las otras 14 personas que aguardaban en el fuselaje.

"Ahora valoro mi vida infinitamente más. Morí y resucité. Vivo de regalo cada día", concluyó Parrado, justo antes de que el auditorio se pusiera en pie para dedicarle una prolongada ovación. 
 
La noche del 29 de octubre , a 16 días ya de la caída, una nueva tragedia se cernió sobre el resto del avión y sus ocupantes. En la noche, a eso de las 23:00 un alud  se deslizó y sepultó los restos del Fairchild FH-227D, ingresando por el boquete de la parte posterior, arrasando el muro provisional y sepultando a quienes dormían en su interior, salvo a un joven, Roy Harley, quien desesperadamente comenzó a cavar en busca de los que yacían bajo la nieve. Pese a los desesperados intentos de rescate por sus compañeros, ocho personas murieron asfixiadas  bajo la nieve, incluyendo al capitán del equipo Marcelo Pérez y al último pasajero de sexo femenino, Liliana Navarro de Methol. No obstante, el enterramiento del fuselaje permitió al resto de los supervivientes no morir congelados más adelante.
En esta nueva situación las condiciones de supervivencia se endurecieron aún más. Apenas disponían de espacio en el interior, contando con menos de un metro hasta el techo solo en la parte delantera del fuselaje. Se percataron suficientemente a tiempo de la carencia de oxígeno al ver que la llama de un mechero tendía a apagarse. Nando Parrado, localizó un vara con la que golpeó el techo del fuselaje hasta conseguir hacer un agujero, pero la capa de nieve por encima del fuselaje le obligó a seguir perforando hasta llegar a la superficie por donde finalmente pudo entrar el oxígeno que necesitaban.
Podían sentir como en el exterior se estaba desarrollando un duro temporal del cual se protegerían en el interior del fuselaje, sin embargo carecían del alimento que almacenaban fuera del mismo. Esto les obligó a hacer uso de alguno de los cuerpos de sus compañeros fallecidos en el alud que se encontraban en el interior. Este hecho les condicionó en el modo en que posteriormente ubicarían a los cuerpos, tendiendo en cierta medida a dispersarlos pensando que así facilitarían más su disponibilidad ante situaciones inadvertidas.
A mediados de noviembre,  fallecieron dos jóvenes más, (Arturo Nogueira y Rafael Echevarren), a causa de la infección de sus heridas, gangrena . El 11 de diciembre, moriría la 29º y última víctima del accidente por la misma causa (Numa Turcatti).



Los supervivientes disponían apenas de alimentos. A pesar de que durante los días posteriores al accidente racionaron la comida disponible, pronto se mostró insuficiente. En el lugar donde se habían estrellado no había vegetación ni animales de los que pudieran alimentarse, el terreno era suelo desnudo de nieves perpetuas.
El grupo pudo sobrevivir durante 72 días y no morir por inanición  gracias a la decisión grupal de alimentarse de la carne  de sus compañeros muertos , quienes estaban enterrados en las afueras del fuselaje . No fue una decisión fácil de tomar, y en un principio algunos rechazaron hacerlo, si bien pronto se demostró que era la única esperanza de sobrevivir, muchas consideraciones pasaron por el tema religioso católico . Pronto se impuso la regla (o exigencia), de no utilizar como alimento a ningún familiar cercano, ni tampoco a algún fallecido de sexo femenino.
En un primer momento quisieron utilizar la radio de la cabina para pedir auxilio, pero carecía de energía, pues la batería estaba en la cola que ellos habían creído divisar 2 km  más arriba. Varios de los supervivientes intentaron localizar la sección de cola que había sido arrancada a raíz del primer impacto, esperando poder recuperar las baterías  que se encontraban en esa parte del avión. Cuando por fin llegaron a la sección de cola, ubicada a la distancia que habían supuesto, vieron que las baterías resultaban excesivamente pesadas (cerca de 23 kg  cada una), para trasportarlas hasta el fuselaje del avión, por lo que decidieron desmontar la radio de la cabina y llevarla hasta la cola del avión; la batería estaba en buen estado. Además en algunas valijas hallaron chocolates y licores.
A pesar de todos sus esfuerzos no lograron comunicarse con el exterior pues un cortocircuito  originado debido al desconocimiento, dañó irreparablemente la radio. Junto con el hallazgo de la cola, también hallaron los cuerpos de dos pasajeros enterrados y aún unidos a sus asientos por los cinturones de seguridad.
El extremo frío de la alta montaña era el peor enemigo que debían afrontar los supervivientes, sin embargo, gracias a estas temperaturas se podía conservar adecuadamente la carne y se impedía por completo el desarrollo de las infecciones que podrían haber producido los microorganismos que estaban en ese momento ausentes debido a estas condiciones, aún ya habiendo comenzado el verano austral en la última etapa.

ellos escribieron un diario, y crearon una página oficial, dónde cuenta su odisea, día a día, así hasta 72 días y es bastante impresionante, su capacidad para aguantar.
por ejemplo el domingo 22, deciden unir fuerzas y organizarse:
  Se realiza una reunión en el interior del avión y deciden utilizar los cuerpos sin vida como alimento ya que en la montaña no hay vegetales ni nada comestible y las subsistencias que poseen se están acabando. Canessa es quién toma la iniciativa, aunque algunos se rehúsan.
e increible también como no pierden el ánimo, cuentan:
Mejora el tiempo y acondicionan el avión. También es el cumpleaños de Pancho Delgado. Los días que siguen son de buen tiempo y ya con palas confeccionadas por ellos pueden quitar la nieve del interior del fuselaje y sacan a los muertos fuera del avión.
François e Inciarte escalan 100 metros de la montaña y vuelven. Pocos días mas tarde Turcatti y Algorta suben hasta el ala del avión.

tambien las decisiones dificiles y las esperanzas:

Canessa descubre una línea a lo largo del valle, lo cual hace creer que es una carretera. No lo menciona y siguen ascendiendo. A la tarde llegan a un lugar similar al que habían dormido la noche anterior y deciden quedarse allí. Canessa comenta lo de la carretera y crea una discusión, él por su parte pensaba en volver e ir hacia aquel lugar y Parrado lo consideraba una locura. Finalmente se disponen a dormir sin haber llegado a una conclusión.
Mientras tanto en el avión, Zerbino y Fito suben a buscar los cadáveres ya que se les estaban acabando las provisiones. Encuentran uno, pero lo dejan a varios metros del avión porque se sentían cansados.

cómo dos de ellos se jugaron la vida, largándose en busca de ayuda, que al final acabaron encontrando para rescatar a sus amigos.
 A las 10 de la mañana los helicópteros vuelven a rescatar a los 8 sobrevivientes que quedaban en el avión. De allí regresan hacia Los Maitenes, donde la fiesta del día anterior se repite. Luego van al regimiento de Colchagua y por último aterrizan en la terraza del hospital del Servicio Nacional de Salud, llamado “Posta Central” en Santiago.
Inciarte y Mangino, que estaban en San Fernando también van a Posta central, mientras que los otros 6 van directamente al Sheraton. Los médicos, no permiten esto a Harley y a Methol por su salud. Finalmente acomodaron a estos cuatro en un salón. A las 7 de la tarde, todos los supervivientes menos Harley, Methol, Inciarte y Mangino se encuentran en el Sheraton de San Cristobal. 


 aquí teneis a los heróes de la mayor gesta de la humanidad, en la actualidad, lo que ocurrió los unió para siempre.
este es el libro de viven, escrito por el francés pers paul read, en forma de novela, recomendable no, lo siguiente.
http://www.youtube.com/watch?v=uP6tmcGGKME
la película viven, completa en castellano, pronto elaboraré ficha de la película.

3 comentarios:

  1. Tremenda experiencia, ahí dejaría yo a Mariano con los suyos, a ver si se comen unos a otros y nos dejan libres

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  2. te deje el libro de viven, te recomiendo que lo leas, esta genial.

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  3. Lo leí, hace tiempo ya, pone los pelos de punta, la peli que se hizo también esta muy bien

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