viernes, 26 de octubre de 2012

eusapia paladino

Nació en Minervino, Italia, el 31 de marzo 1854 y desencarnó el 9 de julio de 1918, en la ciudad de Nápoles, Italia.
 
Su madre murió al nacer ella y su padre cuando cumplió los doce años.
 
Sus familiares querían llevarla a un convento, cuando eclosionó su mediumnidad. Las primeras manifestaciones de su mediumnidad consistieron en el movimiento y levitación de objetos, cuando era aún muy joven, pues contaba solo con catorce años. Esos fenómenos eran espontáneos y se verificaban en la casa de un amigo con quien ella vivía. De ahí en adelante su trabajo en el campo de las investigaciones psíquicas fueron de tal relevancia, que se puede decir que ella ha sido una de las mayores médiums del mundo.
 
Solamente a los veintitrés años es que, gracias a un Espírita convicto, el señor Damiani, ella conoció el Espiritismo.

Eusapia Palladino fue considerada por muchos como la médium más famosa y la más investigada de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, por la institución francesa, durante los años 1905, 1906 y 1907, en un total de 43 sesiones. No se posee la lista completa de los investigadores, pero figuraban entre ellos Charles Richet, Pierre y Marie Curie, Henri Bergson, Jean Baptiste Perrin, G. Charpentier y Debierne, rector de la Sorbona. Señala una etapa importante en la historia de la investigación, porque fue la primera médium utilizada en los fenómenos físicos por gran número de eminentes personalidades de la ciencia. Ningún médium ha sido más rígidamente tratado que ella, y la inmensa mayoría de los que la estudiaron, dijeron que su mediumnidad era realmente excepcional.
 
Las principales manifestaciones de Eusapia Palladino fueron el movimiento de objetos sin contacto, la levitación de mesas, de otros objetos y de la propia médium, la aparición de rostros y manos materializadas, la producción de luces, y la ejecución de trozos musicales con distintos instrumentos sin ningún contacto humano. 
 En 1908, la Sociedad de Investigación Física nombró un comité de tres expertos para examinar los presuntos poderes de Eusapia Paladino durante su estancia en Nápoles. Este grupo se formaba por Mr. hereward carrington, investigador de la Sociedad Americana para la Investigación Física (ASPR) y ocultista amateur, Mr. W. W. Baggally, investigador y ocultista de dilatada experiencia, y por el juez Everard Fielding, quien contaba con una completa formación científica y "un conocimiento bastante completo de las técnicas fraudulentas utilizadas por los médium". Los tres quedaron convencidos de los inusuales poderes de Paladino. En 1910, el investigador Everard Fielding volvió a Nápoles, acompañado de su amigo William S. Marriott, un ocultista de cierto renombre que había probado el fraude relativo a lo paranormal en artículos del Pearson's Magazine. Su intención no era otra que repetir algunos de los experimentos realizados por Paladino en Nápoles, dos años antes. Otros miembros de la SPR (la Sociedad de Investigación Física) habían llamado su atención sobre las notas tomadas por Fielding en 1908. Aunque las experiencias habían resultado convincentes en 1908, en esa ocasión Fielding y Marrot acusaron el fraude de Paladino, tal como había ocurrido anteriormente en los Estados Unidos. Su decepción fue obvia. Marriot declaró que "cuando uno sabe cómo puede lograrse un resultado y a qué debe prestarse atención, sólo el más habilidoso de los intérpretes puede mantener una ilusión que resista a esa observación documentada". Fielding afirmó que su segunda visita había sido completamente inútil. Carrington, quien llegaría a ser el manager de Paladino, sostiene que durante sus actuaciones en Estados Unidos, Eusapia había presentado un enorme número de experimentos físicos, de los cuales sólo una pequeño número -los más clásicos y usuales de su repertorio, bien conocidos por sus seguidores desde hacía dos décadas- había sido descubierto. De cualquier modo, no se descubrieron otros engaños y Carrington advertía sobre las viejos trucos, de sobra conocidos, en una circular distribuida a los asistentes a su llegada. Es por ello que la experiencia americana no influyó en último término sobre la opinión de los investigadores desplazados a Nápoles.
un personaje enigmatico, pero sus poderes eran innegables.

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