sábado, 20 de octubre de 2012

crisis española de 1917

En 1917 la crisis se agravó. Desde tres años antes la Primera Guerra Mundial asolaba Europa, mientras que España gozaba de una privilegiada neutralidad que permitió un importante repunte de su economía, si bien las clases bajas se vieron perjudicadas por el incremento de los precios, sobre todo a partir de 1916, cuando disminuyó el poder adquisitivo y se planteo una gravísima crisis de subsistencias. Las fuerzas sindicales, cada vez mejor organizadas y más numerosas, se encargaron de activar el descontento y ya a finales de dicho año se llevo a cabo un ensayo de huelga general propiciado por la U.G.T. y la C.N.T.
A la inquietud social se va a unir el descontento político contra el gobierno presidido por el conservador Eduardo Dato. En julio de 1917, y como protesta a la suspensión de las Cortes se reunió en Barcelona una Asamblea de Parlamentarios, a instancias del regionalista Cambó y con presencia liberal, republicana y socialista. Dicha Asamblea propuso acabar con la ficción política existente, el poder de la oligarquía y el caciquismo, y convocar unas elecciones a Cortes Constituyentes. Aunque los participantes en la reunión (unos 70 diputados) fueron arrestados, el Gobierno, temeroso, los puso rápidamente en libertad.
Paralelamente, un buen sector de las Fuerzas Armadas manifestó su descontento por la división que estaba surgiendo en su seno entre los llamados militares africanistas, merecedores de toda clase de favoritismos, y los destinados en la Península, con bajos sueldos y escasa consideración de sus mandos. Así fue como surgieron las Juntas de Defensa que abanderaron un programa reformista y se solidarizaron con el proyecto renovador de la Asamblea de Barcelona, además de reivindicar mejoras salariales y aumento del presupuesto para modernizar el armamento.
En agosto, los sindicatos socialista y anarquista prepararon una huelga general que debería conjugarse con el malestar existente entre la clase política y las Juntas de Defensa. En principio, parecía que la huelga tendría un carácter estrictamente sindical, con reivindicaciones salariales y de jornada laboral. Pero pronto se vio que su sentido era más que nada político. El proletariado se alineaba con los mismos propósitos de las Juntas de Defensa y la Asamblea de Parlamentarios. La huelga general, a pesar del seguimiento masivo que tuvo en Madrid, Asturias, Cataluña y el País Vasco, no dio los resultados perseguidos por los sindicalistas. Además, sin el apoyo de los políticos burgueses y con la represión del Ejército, la huelga general estuvo condenada al fracaso. Los miembros del Comité de huelga fueron detenidos y condenados en Consejo de Guerra a fortísimas penas (inicialmente a muerte, conmutada por cadena perpetua ante las protestas generalizadas); muchos dirigentes obreros provinciales y locales acabaron también en la cárcel y los muertos sobrepasaron el centenar.
 Se temió que estas circunstancias desencadenaran una revolución similar a la Rusa, pero el ejercito no dudó en ponerse en manos del gobierno para reprimir la huelga en lo que empleó tres días excepto en algunas zonas como las cuencas mirenas Asturianas en las cuales el conflicto duró cerca de un mes.La intervención del ejército fue muy violenta , tan violenta como poco respetuosa con las instituciones. En agosto de 1917 los miembros del comité de la huelga fueron detenidos y encarcelados. La huelga general fracaso y el ejército Español retomó el prestigio del que gozaba antes del desastre de 1898 por el que España perdió sus colonias (Cuba,Filipinas y Pierto Rico).

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