sábado, 2 de junio de 2012

último mes de fútbol

El argentino Sergio "Kun" Agüero dio hoy la primera liga inglesa desde 1968 al Manchester City al marcar en el tiempo añadido el gol que selló la victoria de los "citizens" en la última jornada ante el QPR (3-2).
El City, después de marcar primero, fue por detrás en el marcador durante parte del segundo tiempo, pero el bosnio Edin Dzeko igualó el partido en el minuto 90 y el "Kun" desató la euforia en el Etihad Stadium cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario y algunos aficionados ya habían abandonado el estadio, resignados.
Antes, el argentino Pablo Zabaleta había abierto el marcador para los "citizens", y el Queens Park había remontado por medio del francés Djibril Cisse y del escocés Jamie Mackie.
Los aficionados azul celeste invadieron la hierba del Etihad tras la resolución de uno de los finales más ajustados en la historia de la liga de Inglaterra.
El Manchester United cumplió su papel en su visita a Sunderland y se impuso por 0-1, pero el resultado no fue suficiente para los de Alex Ferguson, que empataron a puntos al frente de la tabla con sus vecinos del City, pero perdieron la liga debido a la diferencia de goles.
El QPR sufrió desde los primeros compases de un duelo en el que los "citizens" salieron en tromba hacia el área del guardameta irlandés Paddy Kenny.
Los argentinos Carlos Tévez y Agüero se aliaban para crear peligro, mientras que el español David Silva y el francés Samir Nasri les flanqueaban por detrás.
A medida que avanzaban los minutos, el QPR, que se jugaba el descenso si el Bolton le sobrepasaba esta jornada, se apretaba en su propio campo ante las acometidas de los de Roberto Mancini.
A pesar del empuje del City, los visitantes se resistían a dejar pasar a los locales, y los aficionados del Etihad Stadium comenzaban a impacientarse cuando conocieron que el Manchester United había marcado frente al Sunderland, lo que dejaba por el momento a los "citizens" sin el título.
La incertidumbre reinaba sobre el césped de Manchester, pero los de Mancini, con una hora por delante, mantenían la calma y continuaban arremetiendo contra un QPR que seguía oponiendo resistencia.
La calma tensa del Etihad se transformó al fin en euforia en el minuto 39, cuando el argentino Pablo Zabaleta batió a Kenny con un tiro desde el interior del área tras una jugada colectiva.
Silva le dejó un balón a Touré y éste lo envió a Zabaleta, que no dudó en descerrajar un disparo que el guardameta del QPR trató de atajar sin éxito.
El balón iba con la potencia suficiente para doblar las manos del portero, salir despejado en dirección a la portería y colarse en la red tras golpear el palo izquierdo de la meta de Kenny.
Los aficionados locales pasaron el descanso como campeones de la Premier, pero recibieron un jarro de agua fría nada más comenzar el segundo tiempo.
El inglés Joleon Lescott erró en el despeje de un balón cuando era el último hombre de la defensa del City y habilitó al francés Djibril Cisse, que se plantó ante el guardameta Joe Hart y anotó el empate.
Quedaban cuarenta minutos y los "citizens" debían volver a empezar ante un QPR que se quedaba con diez por la expulsión del centrocampista Joey Barton, que golpeó al "Kun" mientras el balón estaba parado.
Los ataques de Tévez, Agüero y compañía se volvieron constantes y solo el acierto de Kenny evitó en varias ocasiones que el segundo de los "citizens" subiera al marcador.
El guión del encuentro deparaba sin embargo un giro cruel para los locales, que vieron como en el minuto 66 el Queens Park marcaba un 1-2 que dejaba el título más lejos que nunca.
Volcados en el ataque, los de Mancini vieron por sorpresa como el francés Armand Traore recorría la banda izquierda hasta acercarse al área de Hart y lanzaba un centro hacia el segundo palo para que el escocés Jamie Mackie, que había pasado inadvertido para los defensas, rematara en plancha el balón a la red.
El título se escurría de las manos de los "citizens" y casi nadie podía permanecer sentado en un estadio en el que solo festejaban las decenas de seguidores del QPR, que veían como se mantendrían un año más en la Premier.
Mancini había sacado toda su artillería al césped, y el bosnio Edin Dzeko trataba de aportar peligro, pero entre Kenny y la defensa del QPR continuaron frustrando cualquier opción del City de recortar distancias.
Precisamente, el checo acertó en el minuto 90 con un gol de cabeza a la salida de un córner que avivó las esperanzas de los "citizens" durante los instantes finales del partido.
Agüero, cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario y nadie lo esperaba, le dio la vuelta al encuentro y a la liga inglesa con un tiro desde el interior del área que batió al guardameta del QPR y desató la euforia en el Etihad.
los petrodolares empiezan a surgir efecto.
el napoles volvió a ganar un título después de tanta sequía, desde maradona que no levantaban un trofeo, ya era hora, la copa de italia cayó del lado de los de cavani y lavezzi.

 Napolés está de fiesta porque el Napoli venció en la final a la Juventus por 2-0 y se llevó la Copa Italia por cuarta vez en su historia. Con esto pone fin a su sequía de títulos desde 1987.
De la mano del uruguayo Edinson Cavani, que marcó a los 63 minutos, y del eslovaco Marek Hamsik (83’), el Napoli pudo gritar campeón para así quitarle el doblete a la ‘juve’ que venía de coronarse campeón de la Serie A.
Este encuentro también fue el último del gran Alessandro Del Piero, quien decidió ponerle fin a su carrera profesional. 
 en cuanto al barca, en media hora vendimio al bilbao con un sublime pedro y un mejor messi. que mejor tributo para guardiola, el barca no toco fin, sigue a lo suyo, y buscando mejorar, pero para mí necesitan un delantero y un central.
Un inicio imparable del Barcelona, con tres goles en 25 minutos, dos de Pedro Rodríguez y uno del argentino Lionel Messi , decidieron con rapidez el título de la Copa del Rey entre el equipo azulgrana y el Athletic, sin opción durante todo el duelo y sin consuelo con su segunda final perdida en apenas quince días.
Fue el vigésimo sexto trofeo de esta competición del equipo catalán, el más laureado del torneo, y el inmejorable cierre de la etapa de Pep Guardiola en el banquillo del Barça. Ha sumado catorce títulos en cuatro años, el último en una final que siempre le perteneció a su equipo, superior desde el primer minuto en el Vicente Calderón.
Ni en sus mejores pensamientos imaginó un encuentro tan plácido el Barcelona, que apretó el acelerador ofensivo desde el primer segundo. En tres minutos, tres ocasiones. Y una, transformada en gol. Primero, a los 25 segundos, el argentino Leo Messi disparó fuera, luego el chileno Alexis no encontró la portería en una acción colectiva y, finalmente, Pedro Rodríguez hizo el 0-1.
El tanto, fruto de un saque de esquina de Xavi Hernández, un cabezazo desviado de Piqué y un desafortunado despeje en el área, aclaró de inmediato el partido para el conjunto azulgrana, mejor con el balón que el Athletic, nervioso, con más ímpetu y ganas que control y condenado, como en la final europea de Bucarest, a luchar contra el reloj, contra el marcador y contra un rival en ventaja.
Fue una misión imposible para el conjunto bilbaíno. Sin Ander Iturraspe ni Ander Herrera, fuera del once por la gripe de la pasada semana, y desubicado y desbordado sobre el césped del Calderón, concedió demasiadas facilidades, espacios y situaciones a un Barcelona al que le sobra calidad, velocidad y contundencia arriba.
A los 25 minutos ya no había partido. Ya mandaba el equipo azulgrana con una autoridad absoluta. Messi, a pase entre líneas de Iniesta, convirtió el 0-2 (m. 20) y Pedro, con una comodidad impropia de una final de Copa del Rey para controlar y lanzar raso al borde del área, firmó el 0-3 ante la incredulidad del equipo rojiblanco, que, por ese momento, aún no había tirado a portería.
El Athletic apeló entonces a su orgullo. Ya no tenía nada que perder, tampoco la carga de responsabilidad y presión que genera los primeros minutos de cualquier final. Recompuso sus líneas, su moral ante un golpe de tal magnitud, tuvo su primera ocasión y reclamó penalti y expulsión en un agarrón de Piqué sobre Fernando Llorente.
No señaló nada el árbitro, David Fernández Borbalán, protestado por los futbolistas rojiblancos, cuando el choque aún no había llegado a la media hora y había perdido tensión e intensidad por el apabullante resultado. Pudo aumentarlo Messi, pero se adornó en exceso, y reducirlo Iker Muniaín, pero Pinto despejó a córner.
Salió el Athletic del vestuario con la idea de complicar el trámite del segundo tiempo al Barcelona, con cambios en el once, las inclusiones en la alineación de Íñigo Pérez y Ander Herrera por Markel Susaeta y Óscar de Marcos, y con una ocasión de Ibai Gómez, que eligió mal ante Pinto. Elevó la pelota en el uno contra uno.
No le sirvió al conjunto bilbaíno, con intensidad, con presión y con intención. También con alguna oportunidad más, como un cabezazo de Aurtenetxe, ante un oponente que rebajó el ritmo, que disfrutó con una genial jugada de Messi, que agarró el balón en medio campo, sorteó a cuatro rivales y 'chocó' con los reflejos de Iraizoz, y que ya esperaba el ascenso al palco para recoger la Copa del Rey.
Porque el encuentro ya estaba sentenciado mucho tiempo antes, desde el minuto 25, cuando el arrollador comienzo de partido del Barcelona, la inesperada fragilidad defensiva del Athletic y las apariciones de Pedro y Messi, los dos goleadores de la noche, convirtieron la final en un paseo del Barça hacia el título.
 hay que darle valor a este título, a mi la copa siempre me pareció el partido más apasionante del año...áun recuerdo cuando el celta jugó dos finales contra el zaragoza... la cruz de la moneda fué el villareal.
Villarreal y Atlético afrontaron el partido con mucha intensidad, conscientes de lo mucho que se jugaban ambos, aunque sólo los locales dependían de si mismos.
El conjunto de Lotina trató de llevar la iniciativa en un choque denso, con muy pocos espacios y mucha batalla en la medular. Las ocasiones llegaron con cuenta gotas en esta primer parte, si bien el Villarreal puso algo más.
En la reanudación, salió más ambicioso el equipo «colchonero» que pudo inaugurar el marcador en un zapatazo del brasileño Filipe Luis, que sorprendió con su llegada en el segundo palo, pero su disparo de volea rebotó en el larguero.
Apenas tres minutos después fue Salvio quien pudo marcar para el Atlético, tras una buena acción desde la frontal desde donde se sacó un duro disparo que obligó a lucirse a Diego López para evitar el 0-1.
Tras unos inspirados minutos del equipo del 'Cholo' Simeone, el Villarreal consiguió que el partido volviera a igualarse y tuvo su gran oportunidad en un libre directo lanzado por Marcos Senna, pero el meta Courtois evitó el gol de los locales.
En el tramo final del choque, el Atlético se hizo dueño y señor del partido, con un Villarreal defendiéndose con uñas y dientes, a la espera de poder encontrar un contragolpe claro. Sin embargo, por enésima vez en esta temporada, el conjunto castellonense recibió un gol en los minutos finales.
¿Cómo no?, fue Falcao el que hizo el gol para el Atlético y metió el miedo en el cuerpo de toda la afición del Villarreal, más pendiente de las radio y de lo que hacía el Rayo, ya que con los resultados que se daban en ese momento un tanto del conjunto vallecano mandaba a Segunda al Villarreal.
Y llegó el tanto del Rayo. El presidente Fernando Roig, abandonaba hundido el palco, y no quería ver los últimos minutos.Marco Rubén de cabeza tuvo el empate pero el balón salió fuera y se consumó la tragedia para el Villarreal.
 y en segunda, el deportivo vuelve a primera y el celta solo necesita un jodido punto para volver al lugar que le corresponde por historia y tradicción.


El Deportivo logró ayer regresar a Primera un año y seis días después de haber descendido a Segunda División gracias a un triunfo ante el Huesca. Las lágrimas de tristeza del 21 de mayo de 2011, en el que el conjunto gallego, que dependía de sí mismo y durante muchos minutos estuvo a sólo un gol de la permanencia, acabó descendiendo con una puntuación récord en Primera (43 puntos), son ahora de alegría. Es el llanto de la felicidad, del retorno de un equipo que hizo historia tras su último ascenso (en 1991) y que bajó al infierno después de haber conquistado una Liga, dos Copas, tres Supercopas y haber firmado gestas en la Liga de Campeones, en la que llegó a semifinales en la temporada 2003-04.
Con aquel golpe en la máxima competición continental se inició el declive, empezó a plantearse la permanencia como objetivo principal, con tímidas incursiones en Europa, hizo caja con sus mejores futbolistas para rebajar su deuda, jugó con fuego y se acabó quemando en la cuarta temporada de Miguel Ángel Lotina en el banquillo. Se fue el técnico vasco, abandonaron el barco jugadores como Adrián López, Alberto Lopo y Juan Rodríguez, pero se quedaron otros que querían sacarse como fuera la espina que les había quedado clavada con el descenso después de veinte temporadas en Primera, como Juan Carlos Valerón. El Deportivo tiene esta campaña más socios que en Primera, supera los 25.500, más de 9.000 son nuevas altas, y Riazor ha pasado de 15.000 aficionados en Primera a una media que está por encima de los 28.000.
El presidente, Augusto César Lendoiro, apostó por un proyecto ganador, convenció para quedarse a Aranzubia, que había sido el tercer mejor portero de la Liga la temporada del descenso, no malvendió a Guardado pese a saber que era su última oportunidad para traspasarle y recurrió al representante Jorge Mendes para que le echara una mano. Para el banquillo, eligió a José Luis Oltra, que llegó con el aval de haber subido al Tenerife, pero con un fracaso reciente con el Almería meses antes de bajar a Segunda junto al Deportivo. Sólo cinco de los anteriores treinta descendidos habían logrado volver a Primera el año después del descenso, un precedente que anunciaba la difícil misión que tenía entre manos el Deportivo.
Y el curso empezó con dudas, con un mazazo tempranero (derrota ante el Hércules en Riazor en la segunda jornada), y, sobre todo, una pobre imagen fuera de casa, donde el Alcorcón (4-0) y el Alcoyano (2-0) le sacaron los colores. Pero el equipo, que llegó a estar fuera de los seis primeros clasificados, reaccionó, se hizo fuerte con la victoria en el duelo regional con el Celta y lanzó su candidatura al ascenso que ayer se consumó.
 Tres minutos necesitó el equipo gallego para empezar a encarrilar el encuentro. Toni firmó una jugada extraordinaria por la banda derecha que solo pudo ser cortada por la zaga local con un penalti, que transformó Iago Aspas en el minuto 4.
La presión de los visitantes obligaba a perder la posesión rápida al Nàstic y a crear superioridades al Celta, que fue el gran dominador de la primera media hora de encuentro. Durmió el partido el Celta conocedor de su superioridad y viendo que el Nàstic era incapaz de crear peligro en la portería de Yoel.
Las aproximaciones a las áreas brillaron por su ausencia y el Celta, conforme con el resultado, dejaba pasar los minutos a la espera del final del primer tiempo. La gran pegada visitante -81 goles antes de este partido- creó una ocasión de la nada, y Natxo Insa, en el tiempo añadido de la primera parte, anotó el segundo para el Celta que parecía sentenciar el partido.
Controló a su antojo el inicio de los segundos 45 minutos el Celta de Vigo, mientras el Nàstic no encontraba referencia en ataque en las pocas aproximaciones al área rival. Los de Paco Herrera, por su parte, se conformaban con tocar tranquilos el balón en el centro del campo y aumentar revoluciones en caso de ver claro un contraataque para finiquitar definitivamente el encuentro.
Se relajó en exceso el Celta y en el minuto 65 Longás consiguió un golazo desde el centro del campo que aportó tensión al encuentro. Se rompió el equipo gallego y se creció un Gimnàstic con poco que perder y mucho que demostrar. Tuni, de cabeza, y Álvaro Rey, con la pierna derecha, pudieron conseguir el empate ante un Celta que sufrió en los últimos minutos.
 
 gran fútbol el del celta, que si aspas con sus 20 goles, alex lopez increible a final de temporada, al igual que toni... pues poco a poco, le han restado estos canteranos el protagonismo a los que en teoría tenían que tirar del carro: de lucas, david rodriguez, mario bermejo...
la cantera dió buenos resultados: el celta ya es de primera, oportunidad que se merecían de largo los: de lucas, bermejo, roberto lago, y sobre todo borja oubiña.... un ejemplo de calidad, superación y amor a unos colores.
Y aparte de ser un gran escaparate para hugo mayo, alex lopez o toni.

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