sábado, 23 de junio de 2012

benin

  • Uno de los mayores atractivos turísticos de Benín son las ciudades flotantes del sur del país, unas regiones bañadas por lagos y estuarios que configuran la denominada “Venecia africana”. Una de las localidades más populares es Ganvié, levantada sobre el lago Nokoué y conformada por una serie de canales e islas flotantes que la asemejan en organización -y salvando las distancias- a la ciudad italiana. Aunque bastante caótica, constituye uno de los mayores reclamos del sur de Benín, siendo, además, una ciudad que cuenta con varios templos, restaurantes y hoteles destinados a ofrecer servicios a los viajeros que están de turismo por la zona.
  • Y también en el sur el viajero tiene que ver en Benín la conocida como “Costa de los Esclavos”, probablemente el enclave que mejor define uno de los aspectos que más han marcado la historia del país. Sus interminables playas recogen la dramática estampa del comercio de esclavos, unos lugares que todavía transportan al viajero a una época ya lejana en el tiempo pero no en la memoria. Mientras que algunos complejos turísticos empiezan a erigirse, los pescadores africanos siguen faenando en su costa ataviados de inmensas y artesanales redes de pesca, del mismo modo que por la playa podemos aún ver numerosas canoas de madera que sobreviven imperturbables a la historia.
  • Pasear por los mercados de las principales regiones (Bohicón, Ouidah y Cotonú) se convierte en una actividad totalmente recomendable para adentrarnos, un poco más si cabe, en la diversidad étnica, tradiciones y costumbres de Benín. Desde multicolores telas hasta ollas de barro, pasando por productos de belleza fabricados en Nigeria, sin olvidarnos del producto estrella, o por lo menos, el que sin lugar a dudas más sorprende: los cráneos de animales.
  • A poco más de 100 kilómetros al norte de Cotonú, la capital económica de Benín, se ubica la localidad de Abomey, famosa por albergar unos palacios reales que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de un conjunto monumental formado de edificios de tierra y construido para los monarcas de la tribu de etnia Fon, constituyendo el único vestigio existente que queda de esta dinastía monárquica. Destacan los bajorrelieves de las paredes de los palacios, imágenes que narran la historia y el poder del pueblo Fon. Es, sin lugar a dudas, uno de los puntos que cualquier viajero tiene que ver en Benín.
  • Como Patrimonio Cultural Inmaterial también se ha reconocido recientemente una ceremonia convertida en uno de los elementos de folclore más apreciados dentro y fuera de sus fronteras. Son las celebraciones de la comunidad Gelede, un espectáculo caracterizado por el uso de vistosas máscaras talladas artesanalmente que suele tener lugar coincidiendo con acontecimientos importantes, la mayoría relacionados con las cosechas y los periodos de sequías o epidemias. Estos espectáculos, celebrados en una plaza pública y por tanto, visibles para todo viajero que quiera participar, constituyen la mejor vía de transmisión del patrimonio oral de los Gelede, unos rituales donde las danzas y los cánticos rinden homenaje a esta cultura ancestral y al importante papel de la mujer y la madre, en consonancia con el antiguo carácter matriarcal de esta comunidad.
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    El Reino de Dahomey

    El reino de dahomey  lo creó en el interior del país en el siglo XVII una etnia llamada adja como un movimiento de autodefensa por parte de la población, diezmada por las frecuentes cacerías de esclavos.
    Las disputas entre tres herederos al trono del reino de allada concluyeron en 1625, cuando meji asumió como rey de Allada, mientras otro hermano, ghangiseu  fundó la ciudad-estado de abomey(núcleo del reino de Dahomey), y te adgalin, fundó la ciudad dea jatche (llamado porto novo por los comerciantes portugueses). Los adja de Abomey organizaron un reino fuertemente centralizado y apoyado por un ejército profesional. A lo largo de los años, los Adja fueron mezclándose con la población autóctona, dando origen al grupo étnico hoy conocido como fon o dahomey
    Le lsiglo 19, la trata fue sustituida progresivamente por el comercio del aceite de palma y la región costera inicio una época de desarrollo agrícola y de apertura exterior bajo el gobierno del rey ghezo( 1858.

    1.2 La historia: datos fundamentales.
    Las primeras huellas de los habitantes en la región oeste de África parecen ser del período del paleolítico. Los primeros reinos se fundaron a partir del siglo XIV. Dan-Homé, uno de reinos más famosos fue establecido al sur del país, junto al mar, por los yorubas. Este reino dio origen a los reinos de Savè y de Allada que entraron en contacto con los primeros navegantes europeos. Al siglo siguiente, una disputa entre los herederos del reino de Allada llevó a la formación del reino de Hogbonou al sudeste y, más tarde, al norte al nacimiento del más importante: Dahomey, bajo el mando de Houegbadja (1645-1689) con Abomey como capital. Por la trata de negros como esclavos, Dahomey se convirtió en la potencia dominante en toda la región. El reino de Dahomey tuvo entonces un triste papel de intermediario entre los vendedores y los compradores de esclavos basados en las factorías europeas de la costa. En 1782 la capital del reino de Hogbonou, Adjatché, tomó el nombre de Porto-Novo en referencia a la ciudad de Porto en Portugal, por los portugueses asentados en la ciudad de Ouidah. En la primera mitad del siglo XIX, bajo el reinado del rey Guézo (1818-1858), en Dahomey se desarrolló la agricultura con la introducción de nuevas cultivos como el maíz, el tomate, el cacahuete, y el tabaco. Sin embargo, el comercio de esclavos en los pueblos vecinos siguió siendo determinante y siguió afecando mucho la economía del país.

    Sus límites comenzaron a forjarse en 1625, cuando se conformó el reino de Abomey. Hasta 1900 hubo 12 reyes diferentes que se encargaron de dominar ésta singular región en los límites con Togo, Burkina Faso, Nigeria y Níger.
    Los diferentes reyes, salvo Akaba, construyeron sus propios palacios, y hoy en día podemos disfrutar de un singular complejo arquitectónico y cultural que da cuenta de las cualidades propias de ésta civilización.
    A medida que iban ganando en poder militar y comercial, los diferentes palacios de Abomey se hacían más lujosos, y hoy podemos disfrutar de sus murales decorados, de los frescos y de todo el complejo ceremonial que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985.

    Los techos y muros de tierra de las construcciones se han visto severamente afectados por el clima, pero con el paso del tiempo las autoridades han comenzado a trabajar en distintos proyectos para restaurar y mantener los restos de una civilización que solo nos habla a través de la arquitectura y los frescos, ya que carecían de una escritura propia ni documentos escritos de ninguna índole.
    Las figuras representadas dan cuenta de algunos de los momentos históricos más importantes de los Abomey, pero también encontramos efigies de animales mitológicos que representan las distintas características de los reyes de turno.

    La república de Benin es un país ubicado al oeste de África. Sus pobladores originarios fueron el grupo etnico Dahomey que surgieron de la mezcla de los Adja y la población autóctona. Por este periodo hubo dos reinados el de los Dahomey y Porto-Novo. En la actualidad ya no se sostiene la ideología marxista y el nombre oficial del pais es Republica de Benin.
    La República de Benin es un país en el podrá encontrar una densa selva tropical, bosques, una región  tropical donde se ubican las colinas, extensas praderas y costas.
    En Benin la historia se hace presente ya que sus habitantes han sabido conservar muy bien las costumbres heredadas por sus antepasados, un buen ejemplo es el pueblo animista que celebra su ritual con mascaras guelede,  la República de Benin es un país que está creciendo y a pesar de que todavía no ha sido descubierto por los turistas, se ha empezado a equipar muy bien para recibirlos
  •  ciudad de Porto Novo, capital de la república de Benin, se encuentra numerosos edificios coloniales, aquí se puede visitar el Museo Etnográfico, el Palacio del Rey Toffa, el Templo Zangbetro o pasear en piragua por su hermosa laguna.
    En La ciudad de Cotonou, Capital administrativa de Benin representa el centro de comunicaciones del país, ya que aquí se encuentra el aeropuerto internacional, un puerto y el ferrocarril. Puede visitar El lago Nokoué, Estadio de la Amistad, la Mezquita Central , el Mercado Dantokpa Marke. Además de sus centros recreativos nocturnos como la Case de la Musique.
    En la ciudad de Abomey, que en otros tiempos funciono como capital del reinado de Dahomey se puede encontrar los vestigios de la etnia Fon. Además se encuentran las tumbas de los reyes Ghezo y Glele.
     lacustre) se encuentra a orillas del lago Nokoue, y sus casas están construidas sobre pilares, se puede visitar en piragua.
    Los lagos y estuarios del sur de Benín albergan ciudades flotantes muy interesantes, verdaderas ‘Venecias africanas’. Las playas vírgenes y los pueblos de pescadores.
    Recorriendo el país se ven muchas plantaciones de  mandioca, palmeras aceiteras, huertos de naranjos y limoneros, etc. Lo que más abunda son los árboles de mangos y papayas, el café. Las casas de las tribus son de barro.
    De la gastronomía de Benín es sencilla, donde destacan ingredientes como las verduras, pescados, mandioca, batata, arroz, sésamo y aceite de palma. Además en Benin se consume las carnes rojas como las  de vaca, cabra, oveja y gacela.
    En cuanto los postres destacan las frutas frescas y los dulces de cacahuete, cacao o batata.
     Benin es una de esas naciones que a nadie especialmente le interesa porque no ofrece ningún recurso especial. Se encuentra al lado de la potente Nigeria y de otros países difíciles de ubicar de memoria como Togo, Burkina Faso y Niger.
     Benin es un país de niños; el 45 por ciento de la población tiene menos de 15 años. En una superficie de 112.000 km cuadrados (tres veces Extremadura), viven cerca de 9 millones de personas con una esperanza de vida de 54 años, de ahí que los mayores de 65 años sean tan solo el 3 por ciento de la población, mientras que en España a esa edad la gente está recién haciendo planes para la jubilación.
    Solo el 32 por ciento de la población tiene acceso a una sanidad adecuada, y en educación tampoco andan las cosas muy bien; un 65 por ciento de la población adulta es analfabeta, mayoritariamente las mujeres. La tasa de escolarización es de 55 por ciento, mayor en niños que en niñas y tienen una media de escolarización de 3,5 años. El sector industrial representa el 14 por ciento del PIB y la agricultura el 36.
    En el pueblo de Sakete, a media hora de Porto Novo, los Salesianos, con amplia experiencia en el campo de la capacitación profesional, poseen una granja de formación que consta de cinco módulos: cría de conejos, producción de huevos, cría de cerdos, producción artesanal de aceite de palma y piscicultura; además poseen unos papayeros y un terreno donde 19 chicos hacen prácticas agrícolas.
    Hace unos días Juanjo, sacerdote salesiano y director del centro Magone de Porto Novo, un entusiasta de la piscicultura, me decía: “estamos ante una excelente herramienta de desarrollo local, una forma segura y eficaz de generar ingresos y alimentos”. Y efectivamente así lo creo yo también. Por eso desde la ONG Myriam de Anavim de Tenerife no dudamos en apoyar este proyecto y decidimos actuar…
    Por eso aquí estoy en Benin listo para hacer puentes de saberes y técnicas con una acuicultura que tiene tan solo 25 por ciento de técnica y lo demás lo entrega el contexto, la psicología y los sentimientos.
     Lo interesantes es que por este puente he transitado en los dos sentidos: enseñando y aprendiendo. He visto como los peces gatos y las tilapias volaban literalmente entre estanques en vez de ser transportados suavemente hacia el agua y he aprendido a tapar los agujeros de la manguera de la bomba con casi cualquier cosa. Y lo sorprendente es que todo funciona, a su manera, pero funciona.
    Yo confío en estos muchachos a los que aún les queda mucho por aprender de la vida, pero de los que sin duda yo he aprendido más con esta experiencia. De a poco los voy conociendo, no son anónimos. Frente a ellos hay nombres: Matías, Masauro, Waid, Afiz, Sewa, y detrás muchas historias dolorosas, pesadas, cargas de abandono, maltrato, y desamor.
    Vienen de la calle, huyendo del “no lugar” y la “no vida”. Y yo me creo que algo hago cuando muevo peces de un lado a otro, limpio estanques, separo especies e invento estrategias, porque esto no viene en los libros.
    Con todo esto quiero que estos 5 estanques de 12 metros cúbicos, no solo produzcan peces sino que lo hagan de forma rentable y que se gane dinero con ello. Es necesario que los chicos vean en ello una actividad económica que genera ingresos y potencia la seguridad alimentaria familiar y mueve el comercio local.
    En una semana más estaré de regreso en España. Sin embargo, este mes que he pasado en Benin me ha dado luces para pensar en mejoras y diseñar el proyecto educativo para los chavales. Ojala encuentre buena acogida entre industriales, asociaciones empresariales acuícolas, no por el proyecto en sí, sino por Matías, Masauro, sus compañeros y sus nuevas historias de futuro.
     Todos reconocemos que la acuicultura, como cualquier otro rubro generador de alimentos, es una importante actividad industrial; sin embargo, desde los países desarrollados, suele pasar desapercibido que, como productor de alimentos proteicos de calidad, la acuicultura posee el potencial para reducir el hambre y nutrir adecuadamente a una población.
    En este sentido vivo una singular paradoja del conocimiento que me hace cuestionarme desde la ética, el valor del saber técnico-científico de Occidente. ¿Es nuestro conocimiento un saber generado en los últimos años?, o ¿no es más cierto que bebemos del pozo de la ciencia de generaciones pasadas? Si es así toda la humanidad y no tan solo una parte debería beneficiarse del progreso científico e intelectual.
    Me pregunto entonces, por ejemplo, por qué los estudios sobre proteínas, conocimiento del metabolismo proteico, necesidades de proteína y preparación de productos alimenticios de alto valor nutricional no han podido erradicar enfermedades nutricionales como el marasmo o el Kwashiorkor. ¿Será acaso que nuestra competencia científica y el volumen del conocimiento no son suficientes para eliminar la desnutrición o languidecen nuestros esfuerzos a las puertas de la rentabilidad económica, vulnerando la frágil vida de la gente que no puede pagarlo?

     La etnia principal de la de estos territorios eran los dahomey que se dedicaban a la venta de de las personas que capturaban de otras etnias menos dominantes para vendérselas a los europeos para que los convirtieran en esclavos para las Américas. Esto ocurría sobre los siglos XVII y XVIII.

    En 1863 Porto Novo, la antigua capital, aceptó el protectorado francés esperando recibir protección contra el dominio de los dahomey.
    El territorio Dahomey en 1975 pasó a llamarse República Popular de Benin, sucesivos cambios de gobiernos y golpes de estado le han hecho perder el nombre de República Popular.
    El viaje comienza desde Togoville junto al lago Togo formado por la desembocadura del rio Haho creando una barrera de arena entre el lago y el mar. En Togoville se encuentra el mayor mercado de fetiches de la zona, cráneos de animales, muñecos, Gri-gris y toda clase de productos para manejar el bien y al mal de los espíritus.
    Camino de Atakpamé se pasa por diversos saltos de agua visitando varias aldeas. Camino del norte cruzamos la característica Falla de Alédjo único paso entre Sokodé y Kara para llegar al paso fronterizo con Benin hacia Natitingou entrando en territorio Somba con sus características tatas, las viviendas de barro fortificadas .

    Capital: Porto Novo
    Sede del Gobierno: Cotonu
    Lengua Oficial: Francés
    Forma de gobierno: Republica democratica presidencial.
    Huso horario: UTC+1
    Moneda: Francio CFA
    Organización Político-Administrativa: 12 provincias
    Historia de Benin.
    La republica de Benin es un pais ubicado al oeste de Africa. Sus pobladores originarios fueron el grupo etnico Dahomey que surgieron de la mezcla de los Adja y la población autóctona. Por este periodo hubo dos reinados el de los Dahomey y Porto-Novo. En 1883 el reino de Porto -Novo pasa a ser protectorado de Francia, en 1895 el territorio se incorpora al Africa Occidental Francesa, el 1 de agosto de 1960 se declara la independencia. En 1975 se crea un partido unico de caracter marxista-leninista que nombra al pais como Republica Popular de Benin. En la actualidad ya no se sostiene la ideologia marxista y el nombre oficial del pais es Republica de Benin.
    Turismo en Benin.
    La Republica de Benin es un pais que presenta un paisaje muy completo, en el podra encontrar una densa selva tropical, bosques, una region tropical donde se ubican las colinas, extensas praderas y costas que no solo guardan la historia colonial sino que ademas en la actualidad son una zona de cultivo.
    En Benin la historia se hace presente ya que sus habitantes han sabido resguardar y conservar muy bien las costumbres heredadas por sus antepasados, un buen ejemplo es el pueblo animista que celebra su ritual con mascaras guelede. A pesar de conservar muy bien sus raises, la Republica de Benin es un pais que esta creciendo y a pesar de que todavia no ha sido descubierto por los turistas, se ha empezado a equiparar muy bien para recibirlos.
    Lugares turisticos en las principales ciudades de Benin.
    • La ciudad de Porto Novo, capital de la república de Benin, se encuentra rodeada por palmeral es, presenta numerosos edificios coloniales, aquí se puede visitar el Museo Etnográfico, el Palacio del Rey Toffa, el Templo Zangbetro o pasear en piragua por su hermosa laguna.
    • En La ciudad de Cotonou, Capital administrativa de Benin representa el centro de comunicaciones del país, ya que aquí se encuentra el aeropuerto internacional, un puerto y el ferrocarril. Puede visitar El lago Nokoué, Estadio de la Amistad, la Mezquita Central , el Mercado Dantokpa Marke. Además de sus centros recreativos nocturnos como la Case de la Musique.
    • En la ciudad de Ouidah, ver el Fuerte Portugués, el Museo de la Historia, Museo del Vudú, el Templo de las Serpientes, el Lago de Ahemé, el Bosque Sagrado
    • En la ciudad de Lokossa, puede visitar su mercado que es lo mas sobresaliente del lugar. Además entre sus atractivos encontramos el Lago Ahémé, el Templo Fetiche y las fuentes Termales de Possotomé.
    • En la ciudad de Abomey, que en otros tiempos funciono como capital del reinado de Dahomey se puede encontrar los vestigios de la etnia Fon. Ademas de sus edificios históricos como el Palacio Real, se encuentran las tumbas de los reyes Ghezo y Glele, el Museo que guarda los tesoros de este pueblo. Se puede ir de compras al Centro Artesano o el mercado central.
    • En la ciudad de Grand Popo, mansiones construidas por esclavos liberados,
    • Ganvie (poblado lacustre) se encuentra a orillas del lago Nokoue, y sus casas están construidas sobre pilares, se puede visitar en piragua.
    Otros atractivos turisticos Benin.
    • La Costa de los Esclavos, (costa Suroeste del país).
    • Las ciudades Flotantes, Venecias africanas. (al sur del pais).
    • Las zonas tribales: la región de los fon, la zona yoruba y en el norte los pueblos musulmanes y pueblos sudaneses animistas.
    • Los mercados de fetiches de Bohicón, Cotonú o Ouidah.
    • El palacio real patrimonio de la UNESCO
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    El viaje, claro, comienza antes del viaje. El dedo recorre lomos sin tocarlos, a un centímetro de distancia, y se detiene en una obra maestra: El virrey de Ouidah, de Bruce Chatwin. El dedo, tembloroso tras las primeras páginas, dibuja la costa de África sobre el mapa. La costa de los esclavos, en el golfo de Guinea.
    Benin. Una costa de 120 kilómetros de playas de arena, sin puertos naturales, y el país se eleva hacia el norte, ensanchándose al llegar a las fronteras norteñas con Burkina Faso y Níger. Ouidah era el puerto de Abomey; Abomey, la capital del reino Dahomey que dio lugar a un país, Benin, que hasta 1975 se llamó Dahomey y desde cuya capital se estructuró su riqueza en torno al tráfico de esclavos.

    Gentes de los pueblos enemigos, que eran cualquier otro pueblo, capturados y vendidos a los comerciantes blancos que fondeaban sus grandes barcos a un centenar de metros de la playa de Ouidah y bajaban en piraguas que se encaramaban a las crestas de las olas y regresaban a las naves con hombres y mujeres encadenados que, una vez abolida la esclavitud por  Ingalterra en 1818, llenaron barcos hacia Brasil y Cuba de forma clandestina.

    Altas palmeras cocoteras con un tronco de hilo, como los fuegos artificiales de Binta y la gran idea de Fesser, un carril de tierra roja, y las deidades del vudú, que aquí es una religión (cristianos y musulmanes nos confesarán que participan en ceremonias vudú), y de aquí pasó a Brasil y a Cuba. Cuatro kilómetros de tierra roja desde la playa hasta el fuerte portugués y las casas nacidas alrededor, Ouidah, una ciudad que parece sometida a una deriva que la lleva al abandono, aunque no es así y se retuerce como las serpientes que nos esperan en el decepcionante templo de la Pitón, donde nos señalan el lugar de la última celebración vudú y al lado una botella de cerveza que nadie se ha molestado en recoger, y la casa que fue de Manoel da Silva y que sigue siendo de sus descendientes, todos negros.



    Las generaciones se fueron oscureciendo, venciendo el color de la piel de esas caravanas de esclavos cuya ruta recorremos hasta la playa y el punto de no retorno, generaciones que nos alumbran el Macondo que es Ouidah que nos muestra Chatwin, ese genio, y miramos desde la playa el mar que miraron los esclavos y ya visitaremos Abomey, la capital, el palacio donde estuvo preso Manoel da Silva y fue salvado por el hermano del rey, Ghezo, que después fue rey y en la selva se hizo hermano de sangre de Silva, quien tardaría más de 30 años en comprender lo que eso conllevaba.

    Un palacio de adobe

    Benin es uno de los países más pobres de este pobre mundo y, sin embargo, desde que entramos por el norte, no hacemos más que escuchar carcajadas. Los poblados de chozas de adobe con planta circular y techo de paja de Burkina Faso dan paso en Benin y Togo a casas de adobe, pero casas, y en este aparente paso hacia delante se observa más la decrepitud, el color de la tierra alcanzando las casas con la excepción de los somba.

    Esa tribu del norte que se extiende hacia Togo (donde son llamados tambermas), con unos poblados construidos a modo de auténticas fortalezas, castillos familiares con sus torres y sus adarves que les permitieron resistir al organizado ejército de Dahomey, constituido en gran parte por fieras guerreras que decapitaban a algunos enemigos y al resto los llevaban a Abomey, la capital, donde el rey, desde su palacio, cuyos muros están construidos de adobe y sangre, dirigía su parte del trato, sus negocios con Manoel da Silva, el mayor traficante de esclavos, el hombre más rico de  África Occidental, que murió en la ruina y que vivimos en este novelón de Chatwin que nos hace ir a Benin.

    Benin aparcó su marxismo-leninismo y lucha por alejarse de la pobreza. La capital es Porto Novo, un pueblo grande, pero la ciudad más importante es la cercana y también costera Cotonou, de edificios y miles de motos, que será nuestro campamento base, con su oferta de puestos callejeros y hoteles baratos, pero también restaurantes buenos y hoteles de lujo. A una hora de Ouidah, a 40 minutos de Porto Novo, a hora y media de Gran Popo, a media hora de Ganvié.



    Ganvié es la Venecia africana. Esos sobrenombres nos hacen desconfiar, pero no nos arrepentiremos de ir. Una ciudad diferente. Un pueblo de más de 20.000 habitantes sobre un lago, en ocasiones aprovechando un islote, la mayoría de las veces las casas construidas sobre un andamiaje de palos atados que sobresalen del agua, formando un caótico laberinto de canales y de innumerables canoas y barcas en las que sus habitantes se manejan como único medio de transporte.

    Ganvié tiene iglesia, colegio, mercados y hasta un par de hoteles, modestos pero limpios. Un pueblo que gira en torno a la pesca desde que se establecieron aquí en el siglo XVlll huyendo del tráfico de esclavos. El ajetreo de la vida africana en un escenario de agua, canoas y redes que se detienen un segundo en el aire, infladas, antes de caer lentas al agua adonde han sido arrojadas para atrapar otro pez.

    No es posible tener una visión completa del mundo sin el fondo de tambores que rodea el rostro amable de una pobreza brutal. Recorremos ciudades imposibles, atravesamos los renglones mágicos y exactos de Chatwin, y a la vuelta podemos dejar atrás Cotonou, su enmarañada grandeza de capital africana, y continuar por la costa en dirección a Togo, tan cerca. Detenernos en Gran Popo si queremos olvidarnos del mundo: la playa inmensa, las altas palmeras, el mar donde ya no fondean grandes barcos. Un hotel modesto, pocas casas, Chatwin, África, los tambores que ya van sonando en nuestro interior.

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