domingo, 13 de noviembre de 2011

puta globalización

La globalización es un proceso dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes, servicios, tecnología y capitales. Este proceso no es nuevo, viene desarrollándose paulatinamente desde 1950 y tardará muchos años aún en completarse, si la política lo permite.
EMPLEO Y SALARIOS:
Los países más pobres del mundo tienen hoy un 80 por 100 de su población empleada en una agricultura de subsistencia o de baja productividad, por eso son tan pobres. El reverso de este fenómeno ha sido un constante aumento del empleo en el sector servicios en los países más desarrollados. En Estados Unidos el porcentaje actual es del 74 por 100 del empleo total, la media de la OCDE es del 64 por 100, en la Unión Europea del 65 por 100, y sólo en Japón es algo menor con el 62 por 100 del total del empleo (OCDE, 1999).

Pues bien, ahora le toca el turno a la industria, y es muy probable que dentro de pocas décadas el empleo industrial en los países de la OCDE caiga por debajo del 10 por ciento del empleo total. No debemos preocuparnos porque la industria, primero la más intensiva en mano de obra y luego el resto, se vaya poco a poco deslocalizando a otros países … Hay que olvidarse, primero, de la producción industrial en masa que se llevaba a cabo por una compañía en un país y en una planta, ya que la producción se ha convertido en un proceso que se efectúa en muchas plantas, en muchos países y por muchas empresas.

En definitiva, la desindustrialización de los países desarrollados no puede considerarse como un síntoma del fracaso del sector manufacturero o de la economía en general. Por el contrario, la desindustrialización es una característica general del proceso de desarrollo económico que ocurre en las economías avanzadas y que tiene una relación muy estrecha con el aumento del nivel de vida.
MULTINACIONALES:
 Las empresas multinacionales están siendo el principal conducto por el cual la globalización se está desarrollando y, a su vez, ésta está promoviendo el rápido desarrollo de las empresas multinacionales o globales. Es decir, ambas se autoalimentan, reforzándose mutuamente … Lo lógico es que, conforme el proceso de globalización avance y se consolide, el tamaño de las empresas tienda cada vez a ser más grande y el número y volumen de fusiones y adquisiciones transfronterizas se multiplique.

 RIESGOS DE LA GLOBALIZACIÓN:

-Aumento excesivo del Consumismo
-Posible desaparición de la diversidad biológica y cultural.
-Desaparicion del Estado de Bienestar.
-Se pone mas enfasis en la Economía financiera que a la Economía real.
-Su rechazo por grupos extremistas conduce al Terrorismo.
-Pensamiento único, que rechaza doctrinas sociales y políticas distintas de las "globalizadas".
-Mayores desequilibrios económicos y concentración de la riqueza:los ricos son cada vez más ricos, los pobres son cada vez más pobres.
-El proteccionismo de los países ricos frente a los pobres, a los que se obliga (ver deuda externa) a abrir sus mercados, impidiendo su propio desarrollo.
-Colonialismo económico: deslocalización.
-Mayor flexibilidad laboral, que se traduce en un empeoramiento de las condiciones de los trabajadores.
-Daños al medio ambiente, al poderse mover sustancias o procesos dañinos a otros países, donde pueden no conocer realmente sus riesgos.
3 EFECTOS:
SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN:

Los procesos de globalización que actúan como fuerzas sistémicas en la periferia, erosionan la soberanía del Estado-Nación y su capacidad para tomar decisiones autónomas. Generan la pérdida paulatina del control del Estado sobre la cultura nacional.
La creencia de que es la propiedad privada la base sobre la cual se debe construir el poder político y toda la organización de la sociedad va en detrimento de la acción de lo público encarnado por el Estado. Es en esta perspectiva en donde se enmarca la crisis del Estado-Nación. (Delgado 1966). También debido a que la globalización viene acompañada de un concepto de modernidad del estado y un movimiento neoliberal basado en la propiedad privada (privatización del estado).
"La influencia de cualquier Estado particular dentro del orden político global, está fuertemente condicionada por el nivel de su riqueza y por la conexión entre ésta y el poder militar", es posible comprender por qué los estados de la periferia son los más afectados. En ellos es más evidente que la globalización está minando su capacidad soberana para tomar decisiones autónomas sobre su ubicación dentro de la economía mundial y sobre la vida cotidiana social, política y cultural de las localidades. El destino de las localidades débiles está siendo determinado no por el Estado-Nación, sino por decisiones, actividades y eventos que ocurren más allá de su jurisdicción territorial. (Giddens, 1994).
Conformación de bloques en el proceso de globalización que alteran los sistemas geopolíticos de seguridad global, entonces los intereses de los bloques se anteponen a los de los países pobres. Las nuevas instituciones internacionales "reguladoras" del mercado global dirigidas por los países de mayor desarrollo imponen su legislación y sus sistemas de sanciones. Las decisiones se toman en el centro, es decir, son locales, pero su alcance es global.
Las decisiones de los actores claves no estatales como las corporaciones e instituciones transnacionales tienden a no estar relacionadas con su lugar de origen.
Los estados compiten por la localización de la producción y las multinacionales tienen cada vez más poder, por lo que la soberanía de los estados se hace vulnerable a los deseos de las multinacionales. (Smith, 1994).
Perjuicio de la Nación por Nuevas Políticas Sociales: Muchos países de la periferia han recibido y aplicado el mensaje de que su camino al desarrollo está marcado por la necesidad de entrar en el sistema de competencia global. De allí que buena parte de su energía la han dedicado a desmontar los viejos modelos de desarrollo y por supuesto, como dichos planes se basaban en la acción del "Estado Asistencialista", entonces lo prioritario ha sido su reestructuración y modernización con estrategias neoliberales como la desburocratización, la privatización y la descentralización. Todo esto no es bueno para los países periféricos que tienen una gran proporción de su población en condiciones de muy bajo desarrollo humano, cuya redención social solo es posible mediante el intervencionismo del estado.
Nos encontramos desde hace una década ante una fuerte caída de los niveles de productividad del aparato productivo nacional, de las remuneraciones a los trabajadores, de la atención que brinda la sociedad a la salud, la educación y, en general de los niveles de bienestar" (Franco 1995: 2).
Como resultado de la crisis fiscal y política del estado en los países periféricos, las presiones externas (flujo de capitales) aumentan su inestabilidad interna. (Becker, 1993).
El comportamiento de las localidades está influenciado por el contexto mundial,  lo que hace prácticamente imposible que las regulaciones generales del metasistema permitan pronosticar su funcionamiento en todas las escalas. (Dollfus, 1993).

¿Independencia?

La estabilidad interna de los países emergentes se ve afectada por las decisiones de inversión de los grandes países.
EN LO CULTURAL

La acelerada internacionalización de los procesos económicos; el uso de nuevas tecnologías de información y nuevas formas de producción con transferencia no solo tecnológica sino también cultural, han hecho de la cultura un producto y un factor de producción (Thrift 1995).
Tendencia al surgimiento de un derecho transnacional que hace pensar en tribunales globales y un sentido común global (De Sousa Santos, 1995). Implica que el ejercicio de la ciudadanía, los deberes y derechos de las personas, tengan un escenario más allá de lo nacional. (Smith, 1994). Esto se puede ver reflejado en las manifestaciones de apoyo o desacuerdo por parte de la población de algunos países en los que se celebran reuniones de entidades internacionales o mundiales como el Fondo Monetario Internacional (IMF) o la Organización Mundial del Comercio (WTO).
Pérdida de Identidad Cultural:  La noción de "cultura global" está generalmente asociada con la difusión de los valores y estilo de vida de los países desarrollados de occidente. La posibilidad de los países de la periferia de globalizar su cultura no es tan evidente; las autopistas de la información pueden ser de doble vía, pero el tráfico es más intenso en una dirección. Además la cultura global es una mercancía y la periferia, más que productora es consumidora.
HECHO REAL QUE CORROBORA LO ANTERIOR:

El siguiente es un suceso que ejemplifica gran parte de lo dicho anteriormente:

Un país de la periferia que esté interesado en competir con Indonesia y crear condiciones favorables para que la multinacional NIKE instale en él una de sus plantas, tiene que fijar salarios por debajo de los US$2,30 diarios, Y hace poco tiempo el gobierno de Indonesia se negó a autorizar alzas salariales hasta los US$2,50 diarios, alegando que tal medida no les permitía competir con India y China por el beneficio de producir en su territorio un par de zapatos tenis a un costo de US$7,50, que la NIKE vende en Estados Unidos a precios superiores a US$70. en Indonesia todos los trabajadores de NIKE reciben al año algo así como US$12.500.000, pero en los Estados Unidos, por el sólo compromiso de usar tales zapatos, un deportista gana $20.000.000 por año.
el mundo a dejado de pertenecer a los gobiernos, para pertenecer a las grandes empresas.
EXPLOTACIÓN INFANTIL EN CHINA PARA FABRICAR LOS JUGUETES DEL MC DOLLAR:

rabajan entre 14 y 18 horas. Tienen 15 minutos para comer y cuatro horas para dormir en cuchitriles situados en las mismas fábricas. Al anochecer, las trabajadoras son registradas para comprobar que no han robado nada. Con sus puertas de metal y sus barrotes en las ventanas, estos talleres parecen más un cuartel militar. Así es como los chinos son competitivos.
 
Montar, empaquetar, montar, empaquetar, montar, empaquetar,... Las 600 jóvenes trabajan como robots, sin levantar la mirada, darse un respiro o hablar entre ellas. Todas han llegado del campo tratando de salir de la pobreza y aquí están, montando y empaquetando muñecos de plástico, entre 14 y 18 horas al día, 15 minutos para comer, permisos reducidos para ir al servicio y cuatro horas para soñar que en realidad no  están durmiendo en los cuchitriles situados en la última planta de la fábrica. Una ruidosa sirena les devuelve a la realidad y anuncia el nuevo día mucho antes de que amanezca. Las empleadas saltan de la cama, se ponen las batas y forman en línea antes de correr escaleras abajo hacia sus puestos. La gigantesca nave está situada en las afueras de Shenzhen, la ciudad más moderna del sur de China, rodeada de otros almacenes parecidos, más o menos grandes, algunos con más de 5.000 empleadas.
 
En China se las conoce como dagongmei o chicas trabajadoras. Jóvenes y adolescentes dispuestas a producir, producir y producir sin descanso por un sueldo de 15.000 pesetas al mes del que los jefes descuentan la comida y lo que llaman “gastos de alojamiento”. Las cientos de miles de factorías de mano de obra barata repartidas por todo el país son la otra cara de ese made in China que ha invadido las tiendas de todo el mundo, desde los artículos de las tiendas de Todo a 100 a las lavadoras o la ropa de marca. Y para las dagongmei, estas fábricas son su casa, su familia, su celda.
 
En ellas los supervisores se encargan de que no descansen y de que la producción nunca disminuya.
 
Cada trabajadora es registrada al finalizar la jornada para comprobar que no se ha llevado ninguna unidad de los juguetes, llaveros, gorras o cualquier otra cosa que estén fabricando dentro del sinfín de productos elaborados a precio de saldo.
 
Si quebrantan las reglas internas o no rinden al nivel esperado, un sistema de penalizaciones permite a los jefes reducir el sueldo o los ocho días de vacaciones que se conceden al año. “Hay que vigilarlas; si no, se relajan”, dice entre risas el patrón de una fábrica de Shenzhen que confecciona diminutos juguetes de plástico.
 
Miles de empresas estadounidenses y europeas -entre ellas medio centenar de españolas-subcontratan fábricas chinas similares a esta para llevar sus productos a Occidente al mejor precio. “Si no fuera así, no sería rentable y nos iríamos a otro país”, reconoce un empresario estadounidense que mantiene cerca de 40 talleres en el delta del río de la Perla, donde trabajan seis millones de dagongmei.
 
No son ni siquiera la décima parte de las que hay en todo el país, alrededor de 70 millones. Sobrecogida por esta realidad, la profesora del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad de Hong Kong, Pun Ngai, se decidió a pasarse por una campesina más, buscó una factoría y pasó seis meses viviendo y trabajando en una fábrica de productos electrónicos de Shenzhen para comprobar cómo viven las explotadas trabajadoras chinas.
 
El dormitorio donde fue alojada, situado en la última planta, tenía compartimentos donde debían dormir hacinadas hasta 15 jóvenes. La mayoría de ellas sufría de anemia, dolores menstruales o problemas en la vista, en el caso de las que tenían que montar diminutos productos a ojo sin apenas descanso. Otras enfermaban  envenenadas por el contacto con productos químicos utilizados en el trabajo o simplemente desfallecían de cansancio tras interminables jornadas en las que se les daba de comer un simple plato de arroz al día.
 
“Les niegan todos los derechos, no tienen el permiso de residencia aunque pasen 10 años trabajando en el mismo lugar. Las tiendas o los médicos de las ciudades donde están situadas sus fábricas les cobran más que al resto de los vecinos”, asegura la profesora, que ha reunido su experiencia en varios informes.
 
Las pesquisas de Pun Ngai no son las únicas. La investigación de un periódico de Hong Kong descubrió en agosto pasado que los juguetes que la multinacional de hamburguesas Mc Donald´s regalaba en sus promociones en el país asiático estaban siendo elaborados en China por adolescentes de entre 12 y 17 años. Las menores trabajaban sin descanso de siete de la mañana a 11 de la noche, todos los días de la semana. En ocasiones la jornada se alargaba hasta las dos de la mañana a cambio de un sueldo de 400 pesetas al día y una habitación de 25 metros cuadrados a compartir con otras 15 chicas.
 
El Comité Industrial Cristiano de Hong Kong, una ONG que se dedica a rescatar a los pequeños
que trabajan en esas condiciones, envió un equipo de investigadores a la fábrica subcontratada por la cadena de restaurantes americana. Las historias que escucharon se parecían todas a las de Wang Hanhong, de 12 años: “Mis padres no querían que viniera. Lloré e imploré para que me dejaran porque quería ver el mundo. Mi familia tiene otros tres hijos, pero todos van al colegio. Quiero ahorrar dinero para que mis padres puedan sobrevivir”.
 

Círculo vicioso

 
Es un círculo casi indestructible. Por una parte, las multinacionales americanas o europeas no tienen que responder por las condiciones de sus fábricas en países del Tercer Mundo y ahorran costos laborales. Por otra, los gobiernos locales tampoco están interesados en espantar la inversión extranjera haciendo demasiadas preguntas.
 
Y las fábricas se multiplican. La empresa Chun Si Enterprise, por ejemplo, fue contratada por la mayor cadena de supermercados del mundo, Wall-Mart, para que confeccionara bolsos de mujer en su factoría de Zhongshan, en la provincia sureña de Guangdong. Más de 900 trabajadoras permanecían encerradas todo el día, salvo los 60 minutos de descanso y comida establecidos. Los guardias golpeaban constantemente a las empleadas y les multaban por faltas como “la utilización excesiva del servicio”.
 
De la media docena de fábricas subcontratadas por empresas occidentales visitadas, sólo una mantenía las mínimas condiciones. El resto estaban sucias, mantenían a las empleadas trabajando en horarios ilegales, con sueldos míseros o habían sido convertidas en cárceles donde las ventanas estaban bloqueadas con barrotes y las puertas cerradas con llave las 24 horas del día.
 
En un intento de contrarrestar las crisis de relaciones públicas que tenían que afrontar cada vez que se denunciaban abusos, las grandes multinacionales comenzaron a contratar equipos de inspección más o menos independientes a mediados de los años 90. No sirvieron de mucho.
 
“Los controles han sido un fracaso porque las empresas no tienen ninguna intención sincera de cambiar el sistema”, según el Comité de Trabajo Nacional (NLC), una asociación de EE.UU. que centra sus denuncias en empresas americanas. Los inspectores de Wall-Mart, por ejemplo, nunca descubrieron las irregularidades en su centro de producción en China y sólo una denuncia periodística logró en 1999 revelar lo que estaba sucediendo.
 

Un cuartel militar 

En la entrada de la factoría de la marca deportiva Nike de Jiaozhou, en la provincia de Shandong, se puede leer su famoso lema: “Just Do It” (Simple-mente, hazlo). Dentro, 1.500 jóvenes, siempre menores de 25 años, trabajan 12 horas al día, según el NLC. Se trata de una pequeña parte de los más de 100.000 chinos que fabrican prendas deportivas Nike en todo el país, a los que hay que sumar 70.000 personas en Indonesia y 45.000 en Vietnam. “Con su puerta de metal y sus barrotes en las ventanas, la fábrica se parece más a un cuartel militar que a una factoría”, asegura en su informe NLC, que describe como “papel mojado” los códigos de conducta crea-dos por las multinacionales.
 
Pero son las fábricas de productos Todo a 100, unas gestionadas y explotadas por empresas chinas y otras por empresarios extranjeros, las que peores condiciones tienen. La presión para abaratar los precios es mayor y detrás del negocio suelen estar compañías desconocidas que no tienen que cuidar su nombre. El lema es producir mucho, barato y rápido. Los accidentes entre las trabajadoras o incendios como el que ocurrió recientemente en una nave de Shenzhen en el que perdieron la vida 80 personas, son contingencias cotidianas.
 
La política de contratación en estos talleres del Todo a 100 es no admitir a mujeres mayores de 25 años, pero en ocasiones los gestores se saltan su propia regla si la candidata tiene hijos pequeños dispuestos a sumarse a la cadena de producción sin cobrar nada a cambio.
 
Las madres sí cobran, pero el sistema leonino de sanciones tiende a reducir su retribución a unas 5.000 pesetas al mes: se recorta la paga de una hora por cada minuto de retraso en el trabajo, se penaliza con otras cinco horas las ausencias para ir al servicio o se retira completamente la mensualidad a las que se comporten de modo incorrecto.
 
La situación en China es especialmente desesperante para las víctimas de los abusos porque el gobierno comunista mantiene la ilegalización de sindicatos y asociaciones de trabajadores. “Aquellos que tratan de unirse para defender los derechos de los trabajadores son encarcelados. La gente tiene miedo de decir lo que les está pasando, aunque las condiciones sean extremadamente duras y no hayan recibido una sola paga durante meses”, asegura Han Dongfeng, editor del Boletín del Trabajador en China y disidente encarcelado tras las manifestaciones de Tiananmen en 1989 por movilizar a los trabajadores. “Estoy en contacto con gente que trabaja en las factorías y a menudo me cuentan el miedo que le tienen a los jefes. Les he pedido que se unan y luchen por lo que es suyo”, dice Han.
 

Hacia la prostitución

 
De esta forma, las dagongmei, abandonadas a su suerte y sin nadie que las defienda, trabajan hasta que sus cuerpos aguantan y después regresan a sus pueblos con lo puesto. El perfil de la “chicas trabajadoras” de China es casi siempre el mismo: jóvenes de entre 14 y 25 años, sin estudios secundarios y dispuestas a enviar más de la mitad de su sueldo a sus pueblos de origen. Muchas, cada vez más, terminan dejando las factorías para prostituirse. “Es mejor que trabajar en la fábrica”, dicen las muchachas que ya han dado el paso y ofrecen sus cuerpos abiertamente en las calles del centro de Shenzhen.
 
No muy lejos, en la planta de fabricación de muñecos, la jornada termina cuando se ha cumplido el objetivo de producción impuesto por los supervisores, nunca antes de las dos de la madrugada.
 
Aunque las 600 trabajadoras han tratado de mantener el tipo durante horas, varias han sido descubiertas exhaustas, completamente inconscientes, con la cabeza reposando sobre la mesa de montaje. Este mes tendrán que ver cómo su sueldo queda recortado a la mitad.
 
“Hay muchas chicas dispuestas a venir aquí, así que la que no trabaje bien se puede volver al pueblo”, explica el capataz, cuyo sueldo depende también del número de camiones que se logren llenar con la producción. No existe un lugar mejor para ver hasta qué punto el pueblo chino está pagando con sudor y con lágrimas que la ropa, los electrodomésticos o los juguetes que compran los occidentales se vendan lo más barato posible. Así suena la matraca incesante de la ley del made in China: montar, empaquetar, montar, empaquetar.
 

Mc Trabajo

 
Por su parte, McDonald´s expresó su indignación ante la inclusión en un diccionario del término “McJob” o “McTrabajo” que es explicado como pocas y malas perspectivas laborales. El gigante de la comida rápida ha reaccionado ante la publicación en la reciente edición del diccionario colegiado, Merriam-Webster´s, del término “McJob” definido como un trabajo mal pagado y sin futuro.
 
El presidente del directorio de McDonald´s, Jim Cantalupo, tildó el término como una “descripción errada del empleo en un restaurante”. En declaraciones a la agencia Associated Press, Cantalupo describió el incidente como un golpe bajo para las 12 millones de personas que trabajan diariamente en los 900.000 restaurantes de Estados Unidos.
 
En una carta dirigida a los directores del diccionario colegiado, Cantalupo dijo que “no más de 1.000 personas, entre los hombres y mujeres, que son dueños y operarios en los restaurantes de McDonald´s, iniciaron el día sirviendo a los clientes detrás del mostrador”.
 
La carta fue enviada a los medios y también figuró en la última edición de una publicación de la industria del comercio. McDonald´s, la cadena de comida rápida más grande del mundo, tiene más de 30.000 restaurantes y casi 500.000 empleados.
 

El término “McJob” fue acuñado por el novelista estadounidense Douglas Coupland en su novela “Generación X”, publicada en 1991 donde describe esta palabra como “un trabajo poco prestigioso, de poca dignidad, poco beneficio y sin futuro en el sector de servicios”.

mIENTRAS EN Indonesia, todos los trabajadores de nike, en su mayoría niños, cobran entre todos 12 millones de dolares, lo que son 3 dolares al día, cualquier futbolista de moda, cobra 20 millones de dolares, por ponerse unas putas nike.
BOICOT A ADOLFO DOMINGUEZ:


 

Mientras las firmas internacionales de la moda y las grandes cadenas de distribución seducen a su clientela con la actualización constante de sus diseños y con los precios de sus productos, obreras de China, Marruecos, Bangladesh, Honduras o Rumania, viven rodeadas de prendas que confeccionan durante más de 12 horas diarias a cambio de salarios que a apenas cubren las necesidades básicas.
La campaña ropa limpia (CRL), que coordina SETEM en España, ha presentado la publicación INDUSTRIA[PDF] y el cortometraje ’38’ en un acto celebrado con la colaboración de la asociación Educación para la Acción Crítica, en el Centre Sant Pere Apòstol de Barcelona.
El libro repasa las últimas investigaciones realizadas por la Campaña Ropa Limpia internacional y las organizaciones que colaboran para documentar la realidad de las cadenas de suministro de las grandes empresas presentes en países como Marruecos, donde las trabajadoras cumplen jornadas de hasta 14 horas diarias por salarios que pueden ser inferiores a los 100 euros mensuales y que casi nunca superan los 200 euros mensuales, o como Bangladesh, donde los salarios en el sector se sitúan entre los 20 y los 35 euros mensuales y los incendios y hundimientos de fábricas han matado a cientos de personas en los últimos cinco años.
 niña que trabaja 12 horas diarias, para inditex. tu verás
la globalización, es el triunfo de las grandes empresas ante los gobiernos. Ellas dominan el mundo, consiguen las materias primas para hacer sus productos en países del tercer mundo, robandole asi sus recursos y explotando a la población, especialmente a la infantil. Productos que se venden en las grandes superficies del mundo, como corte inglés, centros comerciales.... areas que hacen competencia desleal al pequeño comercio. Abren más horas, muchisimas más, y el pequeño comercio no puede competir con sus precios, es la muerte para el pequeño comercio, y el sector servicios se llena de locales que cierran por liquidación y se van al paro.
Aparte de la contaminación, es matar al planeta, ya no existen estados, solo grandes empresas, que explotan los recursos naturales y contaminan sin ningún pudor.
QUe hacer ante la globalización? pues apoyar al pequeño comercio entre otras cosas.
son las incoherencias del mundo de hoy. Y hay que luchar contra ellas.



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