sábado, 1 de octubre de 2011

boiro

queda en el barbanza, tiene 20,000 habitantes. y destaca por la gran cantidad de playas que hay en su territorio.
estas son sus parroquias: abanqueiro, boiro, bealo, lampón.
a mayoría de la población boirense se dedica tanto al comercio, como a las bateas (ya que es una población donde predomina el mar). La ria de arousa es una gran exportadora de mejillón y en ella se encuentra una de las empresas conseveras importantes de España. El mejillón es sin duda uno de los productos estrella de la comarca y se le rinde homenaje todos los años en una de las parroquias boirenses. Unos 7 000 comensales pasan cada año por esta celebración en la que se ofrecen unas 12 toneladas  de molusco
Con el declive del imperio romano de Occidente, llegan a la península los grupos germanos: suevos, vándalos y alanos, que atraviesan los Pirineos en el año 409. El reparto que hacen de la península con la venia de Roma, que firma los foedus o pactos de asentamiento (hospitalitas), determina que después de numerosas trifulcas y batallas, sobre el año 411 se asienten los suevos en Gallaecia, comenzando la etapa histórica conocida como Alta Edad Media, que se inaugura con la instauración del reino suevo en la antigua Gallaecia romana.
El escaso número de suevos que llegan hará que acaben diluidos e integrándose con el resto de la población, además cambiará la actividad de la guerra por la del campesinado, ya que gracias a los foedus se van a dedicar a poner en cultivo gran parte del ager publicus que les es asignado por la administración romana. Consecuencia de esta integración será la conversión al cristianismo de los suevos en el año 449, coincidiendo con el reinado de Requiario.
Desde el punto de vista de la estructuración y la ocupación, el territorio va a estar determinado en gran medida por características convulsas de la época (p. ej. Batalla de Órbigo, 456), variando gran parte del sistema administrativo, político y económico de la etapa anterior, que supondrá el declive de las estructuras que facilitaban e impulsaban un comercio a media y larga distancia, causando el declive de los territorios urbanos o protourbanos destinados a actividades del sector secundario (producción alfarera y metalúrgica, actividades relacionadas con el tratamiento y procesado de los bienes alimentarios como panaderías, como la madera y la carpintería, industria textil, artesanado, etc.
La entrada de los pueblos del Norte de Europa, los bárbaros, provoca un declive urbano seguido de una ruralización del hábitat, diluyéndose los grandes aglomerados de la época anterior, con un retroceso de la vida comercial y urbana; iniciándose los pasos cara al feudalismo, con una economía de autosubsistencia, con un fortalecimiento de la nobleza tradicional y de la jerarquía sueva como grandes terratenientes.
Después de los avatares políticos que surgen con los problemas de alianzas entre suevos, francos, bizantinos y visigodos a raíz de las subvenciones y confrontaciones por temas religiosos, acabarán desencadenando que Leovigildo- rey visigodo- invada las tierras gallegas y anexione el reino suevo a la monarquía hispano- visigoda en el año 585.
Desde el punto de vista administrativo se va a configurar una figura que llegará a nuestros días, la “parroquia” como elemento de división administrativa. Esta partición será obra de las influencias romano-bizantinas de Martiño de Dumio que recala en el Galliciense regnum proveniente de Bizancio en el año 550. Esta reforma administrativa se conoce como Parrochiale Suevum o Divisio Theodomiri, que establece la división del territorio de la antigua Gallaecia –aproximadamente- en trece sedes episcopales, subdivididas en diócesis, y éstas a su vez en parroquias. Esta reforma evidencia la importancia de la religión en la administración, conformándose con un papel hegemónico a nivel político-administrativo. Es necesario tener en cuenta la represión que va a tener la nobleza laica, que mantendrá una actitud en rebeldía, ante la que la monarquía hispano-visigoda decidió tomar represalias, adelantándose al sector eclesiástico, el cual verá satisfechas sus aspiraciones de fortalecimiento del poder.
Conforme nos vamos adentrando en la Edad Media, entre los siglos VIII y XI, se van a suceder una serie de episodios que manifiestan la extraordinaria importancia de las vías de comunicación, principalmente las marítimo- fluviales. Estos episodios son los referidos a las segundas vagas de asediadores; normandos y musulmanes recalan en las costas gallegas para llevar a cabo acciones depredadoras.
Los primeros van a ser los musulmanes que aparecen en la historia gallega en el año 714 dentro del impulso expansivo, estableciendo asentamientos en estas altitudes. En el año 740 ya no se conserva constancia de la presencia berebere; no obstante, en el año 997 Almanzor vuelve a asediar Compostela.
Los normandos hacen acto de presencia a partir del año 844, en particular en las zonas costeras, al trasladarse por vías marítimo-fluviales, dada la rapidez, seguridad y volumen de carga del material apresado. Desde estos momentos de mediados del siglo IX va a ser la pesadilla de las zonas del litoral sometidas a asedios y devastaciones constantes, que obligará a una despoblación del litoral y de las riberas de los ríos, navegables en momentos estivales, coincidiendo con la llegada de las razzias de los normandos, obligando a los oriundos del litoral a dirigirse hacia zonas más interiores para evitar el saqueo.
Este tipo de circunstancias obligarán a los gobernantes de la época a tomar medidas, destacando por ejemplo la construcción de las Torres de Oeste por el Obispo Sisnando, con el fin de controlar el acceso por la ruta fluvial del Ulla y garantizar cierta seguridad. En este momento vuelve a tomar gran importancia la vía marítimo-fluvial como arteria de comunicación.
Esta inseguridad latente, va a desencadenar una mayor dependencia feudo-vasallática de la nobleza respecto del pueblo. Le otorga protección militar en favor de una dependencia económica (entrega de propiedades, p.e.), factor que vuelve a transformar el panorama de la ocupación humana sobre el territorio; surgen castillos, fortalezas y pazos de los señores feudales. La situación de estas construcciones va a ser estratégica, atendiendo a los asedios de normandos y sarracenos por vía marítimo-fluvial; o bien en zonas continentales con la finalidad de controlar la tenue frontera con el mundo musulmán en momentos de reconquista.
Con la invasión musulmana de la península en el año 711 y la derrota del reino hispano-visigodo, la estructura político- administrativa va a desaparecer, volviendo a aflorar las formas de organización popular más básicas y tradicionales que son las pervivencias de la época prerromana. En realidad, estas formas apenas fueran modificadas en naturaleza, lo que se había hecho fuera substituirlas desde un punto de vista administrativo, como sucedió con el Parrochiale suevo, que no hizo más que integrar la organización primigenia en una estructura homogénea y organizada. Ahora, en época alto medieval con la desaparición de una estructura supralocal, van a arraigar las competencias propias de estas, en manos del señor (defensa, justicia, impuestos, obras públicas, etc.) configurándose señorío jurisdiccional.
Análisis de la ocupación del territorio en la Alta Edad Media.
En estos momentos van a sufrir un importante decaimiento los núcleos costeros que florecerán a raíz de la pesca y el comercio, desplazándose estas poblaciones hacia zonas interiores –como hemos visto- en busca de protección, y generando un momento de esplendor de las explotaciones agrarias en el ámbito rural, apartados de las principales vías de comunicación, desenvolviéndose las actividades en centros muy reducidos con una red de comunicaciones de ámbito local.
El hábitat en este punto se caracteríza por su localización rural, con una gran dispersión centrada en pequeñas unidades de explotación con una economía de autosubsistencia. En estos momentos no existen grandes concentraciones de asentamientos humanos sino núcleos rurales dispersos caracterizados por el autoconsumo, con una producción artesanal y un escaso desenvolvimiento técnico.
Las invasiones van a generar un impacto escaso sobre estos asentamientos, ya que como recogen las fuentes, en ciertas épocas el campesinado rural se ausentaba de la zona litoral retirándose a los montes, fuera de las rutas de las razzias y de la depredación de los invasores. Las zonas litorales que florecerán en cierta medida gracias al comercio marítimo, la pesca y el marisqueo; con la interrupción de las vías de comunicación, gran parte de la población va a asentarse nuevamente en lugares alejados de la costa, en zonas más favorables para las actividades agrarias.
Esta inseguridad persistente desde el siglo VIII al XI, va a condicionar en cierta medida algunas de las características del hábitat, y van a condicionar también el tipo de construcciones que se van a erigir, a partir de estos momentos irán surgiendo por toda la geografía gallega los castillos y fortalezas, como por ejemplo las “Torres do Oeste”, que van a generar cierta dependencia de la nobleza y del clero y que le concederá protección a la plebe a cambio de vasallaje; configurándose de esta manera un de los gestos más representativos del feudalismo, confiriéndole al señor las competencias fiscales, de obras públicas, defensa y justicia.
Las pegadas de la Alta Edad Media en Boiro.
Además de los nuevos yacimientos arqueológicos incorporados recientemente al catálogo municipal como son <> y <>, a los que ya hemos hecho referencia en el apartado anterior, y que podrían pertenecer a ambos períodos, a la Antigüedad tardía o a los primeros siglos de la Edad Media; o incluso estar hablando de una pervivencia alargada entre ambos momentos; en la actualidad con los datos de los que disponemos no podemos concretar con mayor detalle.
En el caso de << O Curral>> parece probable que el topónimo esté indicando un asentamiento de dedicación agro- ganadera, caracterizado por la autosubsistencia en la producción de bienes de consumo. Además su enclave extramuros del Castro de Sandrenzo, podría indicar un asentamiento postcastrexo de larga pervivencia, ya que hay que tener en cuenta que en esta zona se tiene documentada toda la secuencia cronocultural desde época neolítica hasta la actualidad, que sigue siendo un importante núcleo residencial.
En concreto, este yacimiento forma parte de la clasificación de yacimientos no monumentales o invisibles, es decir aquellos que por sus características a penas dejan evidencias en el territorio, lo que no implica que dejen de ser importantes, ya que podemos considerarlo, a día de hoy, como único en la zona, y por lo tanto con un alto potencial informativo, ya que además pertenece a un momento en el que las fuentes escritas son escasas y como resultado de todo esto (escasas fuentes escritas y vacío arqueológico) hacen que el yacimiento sea excepcional.
As evidencias exhumadas a raíz del movimiento de tierras llevado a cabo en la zona pone de manifiesto la existencia de varias estructuras arqueológicas (muros) y numerosos  derrubes sin olvidar los abundosos restos de cultura material, tanto constructiva  (Tégulas) como de consumo y almacenamiento (ollas de almacenaje y recipientes de cocción y consumo).
Este tipo de yacimientos aportarán valiosos datos para escribir nuevas páginas en la oscura historia tardoantigua y alto medieval gallega, y por lo tanto también de la historia boirense.
Otra de las manifestaciones presentes en la zona que podemos datar su momento fundacional en este instante de la Alta Edad Media, es la división administrativa en parroquias que fija sus raíces en el reino suevo, y que perdura hasta la actualidad, y que podemos clasificarlas como parte del patrimonio inmaterial.
En Boiro contamos con ocho parroquias: San Cristóbal de Abanqueiro, San Ramón de Bealo, San Vicente de Cespón, San Juan de Macenda, Santa Baia de Boiro, Santa María del Castro, Santiago de Lampón, San Andrés de Cures. Cada una de las cuales, dispone de un conjunto monumental impresionante y único, del que dan fe las distintas iglesias, iglesiarios y casas rectorales.
Otra de las evidencias de la Alta Edad Media en territorios boirense se encuentra en las inmediaciones del núcleo de Abanqueiro, donde se conserva un sepulcro antropoide que dadas las características que presenta podría ser más antiguo que la propia fundación del templo de San Cristóbal de Abanqueiro, que se estima durante el siglo XIII.
turismo:
se pueden hacer muchas rutas de senderismo en boiro.
es un paraiso natural, de enormes dimensiones.
1) la primera imagen corresponde al estuario del rio coroño.

En la desembocadura del principal río de Boiro, se encuentra uno de los parajes naturales más bellos y peculiares de la zona. Aquí, el río Coroño llega por fin al final de su trayecto formando un pequeña ría rodeada de vegetación tipicamente lacustre, pinos, robles, etc. Es un varadero natural ideal para pequeñas embarcaciones. Por aquí cruza el puente que une Escarabote con Boiro y comienza el paseo marítimo de Barraña. 2) la segunda, a la cascada de cardanoxo.

Atravesando la aldea de Cubelo se halla el regato de la Graña, que procedente del río Coroño, baja efectuando un espectacular salto de agua. Se accede a este lugar a través de la carretera de Noia y desviándonos en Moimenta y luego en Cadarnoxo, en la parroquia de Cures.
3) la cuarta a la charca de abanqueiro
  • En la parroquia que lleva el mismo nombre se encuentra un pequeño ecosistema con una abundante flora y fauna, muestra de zona lacustre gallega. Es un lugar que combina posibilidades de diversión, conservación de la naturaleza e inmejorable ejemplo didáctico para la enseñanza de las Ciencias de la Naturaleza, ya que en ella los alumnos pueden encontrar una serie de organismos exclusivos de estos sistemas vitales.
    Su importancia medioambiental se basa sobre todo en el papel que juega como lugar de anidamiento y cría de aves acuáticas, estando alguna de estas especies protegidas por la ley. En época de lluvias alcanza una longitud máxima de unos 200 metros y una anchura que oscila entre 60 y 180 metros, con una superficie total de unos 20.000 metros cuadrados.
    4) lagoas de carradeiros

    En la parroquia de Santa María do Castro y cercano a la playa de Carragueiros, se encuentra una zona lacustre con una flora y fauna similar a la Charca de Abanqueiro.
  • 5) mirador nacional del monte iriote
  •     Toda la sierra del Barbanza que se encuentra en los límites del municipio de Boiro está plagada de miradores naturales desde los que se puede apreciar un precioso contraste, la ría de Arousa por un lado y la de Muros y Noia por otro con la sierra en medio.
        Uno de estos miradores es el que se encuentra en el Monte Iroite, al que se accede por la carretera de Noia y desviándonos en la aldea de Moimenta, en la parroquia de Cures.
        Esta zona es ideal para acampar o merendar ya que hay bosques de pinos con lugares muy aptos para estos menesteres.
    6) san ramón de bealo

       En esta parroquia se encuentra una preciosa ermita dedicada a San Ramón, y a su alrededor una zona boscosa llena de eucaliptos y pinos ideal para acampar y comer los días cálidos del verano. En este lugar se celebra la romería más famosa del municipio el 31 de agosto en honor de San Ramón, abogado de las mujeres que se encuentran en cinta. 
  • restos arqueologicos:
Centra casi geográficamente –y no digamos megalíticamente- la Sierra de Barbanza. Corresponde a la parroquia de Cures. Extrañamente ocupa una hondonada ya que los creadores de estas arquitecturas buscaban siempre cabezos o altozanos para la mejor visión y jerarquía del paisaje. El río Barbanza discurre cerca. Es, por sus dimensiones el mayor monumento megalítico de Galicia, con tres metros de corredor y otros tres y pico de diámetro de cámara. Los chantos describen un recinto poligonal y la tampa yace en el suelo, así como las piedras del corredor. El monumento sobresale de la mámoa donde está. Faltan algunas lajas. Su material es granito. Ha sido muy atacada por los buscadores de tesoros y perforado el suelo con tobos de alimañas. Esta Arca debía de ser por su tamaño como la catedral de las mansiones megalíticas del Barbanza. Su impresión sagrada de ara o tumba seduce al espectador.
7) torre pazo de goians-lampón.
En Escarís, en la desembocadura del Coroño y en una articulación nemorosa e íntima de la Ría de Arousa, entre verdor de árboles y emparrados, está Torre y Pazo de Goiáns. La torre es rectangular coronada por un mirador abalaustrado. Sus predios estaban amurallados y disponían de calabozos. Las ventanas son ojivales. Aquí residió y creó historia uno de los linajes más sobresalientes de la nobleza gallega. Fue asolada por la revuelta de los Irmandiños y reconstruida más tarde por el famoso arquitecto Domingo de Andrade en el XVIII.
La verja que hoy abre acceso a la finca y Torre pazo es sobria, completada con muros almenados, las almenas que paradójicamente le faltan a la Torre. El complejo es amplísimo con abundancia de edificios y construcciones unos complementarios y otros decorativos, pórticos, surtidores, caballerizas, bodegas y jardín que desciende

 playas, la más famosa, la de carragueiros, playa de la retorta,  playa de mayons, playa de barraña.
unas fotos generales, para conocerlo más en profundidad:
si te gusta el marisco, te vas a poner las botas. hacen una feria del mejillón todos los años, tiene mucha marcha el pueblo, gente joven, lugares cojonudos que visitar, una visita a boiro, es un éxito seguro. ideal para los amantes de la naturaleza.


No hay comentarios:

Publicar un comentario